Martín Becerra: “La inteligencia artificial está modificando la planificación y la ejecución del trabajo periodístico”
El investigador del Conicet y especialista en medios analizó el impacto de la inteligencia artificial en las rutinas de producción, la calidad informativa y los criterios de noticiabilidad. Advirtió sobre el uso “silvestre” de estas herramientas en redacciones atravesadas por la crisis económica y la sobrecarga laboral.
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La Universidad Nacional de Rafaela (UNRaf), a través de su Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, realizará la charla “Medios y plataformas: convergencia, algoritmos, IA y rutinas productivas”, una propuesta académica destinada a analizar los desafíos que atraviesan actualmente los medios de comunicación y las plataformas digitales.
La actividad se desarrollará este miércoles 10 de junio a las 18:30, en modalidad presencial, en el Campus de la UNRaf, y contará con la participación del Dr. Martín Becerra, investigador principal del Conicet, profesor titular de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), además de doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona.
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El avance de la inteligencia artificial ya impacta de lleno en las rutinas de trabajo de los medios de comunicación. Así lo analizó el doctor Martín Becerra, investigador principal del Conicet, profesor titular de la Universidad Nacional de Quilmes y de la Universidad de Buenos Aires, en el marco de una reflexión sobre los cambios que atraviesa el periodismo frente a la expansión de las plataformas digitales y las nuevas tecnologías.
Especialista en concentración mediática, telecomunicaciones y transformaciones de los ecosistemas comunicacionales, Becerra propuso pensar la plataformización como una etapa que reconfigura las relaciones de poder en el campo de la comunicación a escala global, modifica las condiciones laborales y altera las rutinas de producción del sector.
“La inteligencia artificial modifica muchísima de la planificación y de la ejecución del trabajo periodístico”, sostuvo.
Más contenido en menos tiempo
Becerra señaló que una de las principales presiones que atraviesan hoy los periodistas es la demanda creciente de producir más contenido en menos tiempo. Esa exigencia, explicó, se da en un contexto crítico para el sistema de medios, tanto por las dificultades económicas del sector como por la situación general de la economía argentina.
“Los periodistas son cada vez más demandados a producir más contenido en menos tiempo. Esa demanda, en un contexto crítico a nivel económico del sistema de medios y de la economía argentina, muchos periodistas la están gestionando con herramientas de inteligencia artificial”, explicó.
En ese marco, advirtió que cuando un periodista debe producir una gran cantidad de notas durante una jornada laboral, es probable que recurra a herramientas como ChatGPT, Gemini, Claude u otras plataformas para poder cumplir con esa exigencia.
“Si tenés que entregar 14 o 15 notas en una jornada laboral, muy probablemente uses herramientas de inteligencia artificial para cumplir en tiempo y forma esa demanda”, señaló.
El impacto en la calidad informativa
Becerra advirtió que el uso extendido de inteligencia artificial puede tener consecuencias directas sobre la calidad de los contenidos periodísticos, especialmente cuando no existen procesos sólidos de edición, curaduría y verificación.
“Eso tiene un impacto en la calidad de esas 14, 15 o 20 notas que puedas hacer en un día”, afirmó.
El problema, según explicó, está vinculado a la opacidad de las grandes empresas tecnológicas y de los sistemas que desarrollan. Los modelos de inteligencia artificial no siempre permiten conocer con claridad cuáles fueron las fuentes utilizadas para su entrenamiento ni los criterios con los que organizan la información.
“Las herramientas de inteligencia artificial son muy opacas, muy poco transparentes. Esto es propio de las grandes empresas tecnológicas”, sostuvo.
En ese sentido, marcó que los usuarios pueden emplear ChatGPT, Gemini, Claude u otras herramientas sin saber con precisión de dónde provienen los datos que alimentan las respuestas.
“No sabemos cuáles fueron las fuentes que entrenaron a ese chat para devolverte el resultado que le pedís”, explicó.
Errores, falta de edición y pérdida de curaduría
Para Becerra, los errores que ya se registraron en distintos medios por el uso indebido de inteligencia artificial evidencian un problema estructural: la falta de recursos y de instancias de control editorial.
“Muchas metidas de pata demuestran que no hay un proceso de edición, de curaduría, ni recursos suficientes como para contrastar que lo que dice la inteligencia artificial responde efectivamente a hechos verídicos y contrastables”, advirtió.
El investigador remarcó que la inteligencia artificial puede ser una herramienta útil, pero que su uso sin chequeo, sin revisión humana y sin criterios periodísticos claros puede profundizar problemas ya existentes en el ecosistema informativo.
La noticiabilidad en discusión
Otro de los puntos centrales planteados por Becerra tiene que ver con los criterios de noticiabilidad: es decir, aquello que permite definir qué es importante, qué merece ser contado, qué debe ir primero y qué puede quedar en segundo plano dentro de una noticia.
“El criterio de noticiabilidad, es decir, cuándo una cosa es importante, cuándo es noticiable, qué del contenido es lo más resaltable y qué no, obedecía antes a criterios que el periodismo tenía bastante consolidados”, explicó.
Durante décadas, esos criterios se organizaron en torno a preguntas básicas del oficio: qué ocurrió, quiénes fueron los protagonistas, dónde pasó, cuándo sucedió y por qué es relevante.
“Uno estaba entrenado, incluso como público, para eso”, sostuvo.
Nuevos criterios, pero opacos
Según Becerra, las herramientas de inteligencia artificial y las plataformas digitales tienden a desordenar esos parámetros clásicos e imponer nuevas formas de jerarquización de contenidos. El problema es que esos nuevos criterios no son transparentes.
“Las herramientas de inteligencia artificial te descompaginan absolutamente esos criterios y te imponen otros que, como son opacos, no sabés cuáles son”, afirmó.
Para el especialista, esto coloca al periodista en una situación compleja: debe trabajar sobre un flujo permanente de información, pero muchas veces sin saber por qué determinados contenidos aparecen primero, por qué otros quedan relegados o qué lógica organiza esa circulación.
“Estás surfeando en un mar de contenidos y no sabés cuál es el criterio por el cual algo aparece antes y algo aparece después”, graficó.
Un efecto también sobre las audiencias
Becerra advirtió que esta transformación no impacta solamente en quienes producen noticias, sino también en los públicos. Las audiencias también se ven expuestas a sistemas que ordenan la información mediante criterios poco visibles.
“Eso le pasa también a los públicos”, señaló.
Para el investigador, existe allí un efecto pedagógico de la inteligencia artificial que puede resultar problemático: al modificar la manera en que se presenta y jerarquiza la información, puede afectar la capacidad de las personas para reconocer qué es importante y qué no.
“Puede ser negativo en el sentido de que te quita agilidad para reconocer qué es importante y qué no es importante”, concluyó.
En un ecosistema mediático cada vez más atravesado por plataformas, algoritmos e inteligencia artificial, Becerra planteó la necesidad de recuperar criterios profesionales, transparencia tecnológica y condiciones laborales que permitan sostener la calidad del trabajo periodístico.

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