Mársico defendió el proceso de la bandera de Rafaela: “Si había irregularidades, ¿por qué no lo cuestionaron antes?”
El concejal Lisandro Mársico votó a favor de validar el diseño seleccionado y cuestionó que las objeciones al concurso aparecieran en la instancia final. Tras el rechazo del Concejo, señaló que ahora será el Ejecutivo el que deberá decidir si convoca a un nuevo proceso.
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Luego del rechazo del Concejo Municipal al proyecto que buscaba oficializar la nueva bandera de Rafaela, el concejal Lisandro Mársico explicó por qué decidió acompañar la iniciativa y defendió el procedimiento mediante el cual se seleccionó el diseño ganador.
Mársico reconoció que el proyecto no consiguió los votos necesarios, por lo que ahora la decisión sobre los pasos a seguir vuelve a quedar en manos del Departamento Ejecutivo.
“Se decidió rechazar el proyecto de la bandera y ahora tendrán que convocar a una nueva instancia. Esta ordenanza rechaza la validación del emblema y, si el intendente lo decide, podrá convocar a una nueva instancia”, explicó.
El edil remarcó que su posición fue diferente a la de la mayoría del cuerpo: “No es mi caso, porque yo voté a favor, pero no estaban dados los números suficientes para imponer la voluntad de quienes entendíamos que debía validarse este proceso”.
“Yo estoy defendiendo el proceso”
Mársico aseguró que no integró personalmente el jurado, aunque el Concejo contó con representantes dentro del cuerpo encargado de evaluar las propuestas.
Según planteó, su voto favorable no estuvo determinado por una valoración estética del diseño seleccionado, sino por considerar que correspondía respetar el procedimiento realizado.
“La bandera en sí a algunos les gustará más y a otros menos, pero yo no pondría en tela de juicio la legitimidad si el proceso se desarrolló de manera transparente y de acuerdo con bases y condiciones”, manifestó.
En ese sentido, insistió en diferenciar la discusión sobre el diseño de la discusión sobre el concurso.
“Lo que estoy defendiendo aquí no es la decisión del jurado, que debo respetar, sino el proceso, porque nadie lo cuestionó en su momento”, afirmó.
Cuestionó que las objeciones aparecieran al final
Uno de los principales planteos de Mársico estuvo dirigido a quienes cuestionaron el reglamento y el funcionamiento del concurso durante los días previos a la votación.
“Si adujeron que el proceso no era el ideal o que el reglamento no era el que convenía, ¿por qué no lo expusieron en su momento? ¿Por qué lo expusieron el lunes en la comisión?”, preguntó.
Para el concejal, si alguno de los integrantes del jurado hubiera detectado irregularidades durante el procedimiento, podría haber realizado un planteo que obligara a revisar lo actuado.
“Si alguna persona del jurado hubiera detectado alguna irregularidad, presentaba una impugnación. Aunque la impugnación no estuviera prevista en el reglamento, si un jurado impugnaba el proceso, el proceso tenía que pararse. Pero nadie dijo nada”, sostuvo.
Mársico señaló que ese punto fue determinante para definir su voto.
“Eso es lo que a mí me llama la atención: que ahora en la sesión y en la comisión se digan cosas cuando nosotros formamos parte de eso”, expresó.
“Tengo que ser coherente con lo que voto”
El edil también defendió el trabajo realizado por sus pares que participaron directamente de la selección.
“¿Cómo no voy a validar lo que mis colegas concejales hicieron? Si algo hubiera fallado, entiendo que mis colegas lo habrían manifestado, habrían dicho que las bases no eran suficientes o que había que cambiarlas y habrían parado el concurso”, argumentó.
Y agregó: “Si tenían los mecanismos para hacerlo, ¿por qué no lo hicieron y lo hacen hoy? Eso es lo que me llama la atención”.
Para Mársico, la responsabilidad institucional exige mantener una posición coherente durante todo el procedimiento.
“Uno tiene que ser coherente con lo que vota y coherente con el lugar donde está. Si yo soy abogado y veo que un concurso se está desarrollando mal, tengo que impugnarlo. Acá nada de todo eso sucedió”, afirmó.
La polémica por la Cámara de Diseñadores
Mársico también respondió al cuestionamiento realizado por la Cámara de Diseñadores en Comunicación Visual, que manifestó públicamente que no había sido convocada a participar del proceso.
Según explicó el concejal, consultó personalmente la situación con la Secretaría de Educación y Cultura.
“Me ocupé, aunque no era mi responsabilidad, de hablar con la secretaria de Educación y Cultura y ella me manifestó que fueron convocados en dos oportunidades y que no asistieron a la convocatoria”, aseguró.
Esta afirmación corresponde a la versión brindada por Mársico y contrasta con el planteo público de la Cámara de Diseñadores, que sostuvo que no fue convocada para participar en la elaboración de las bases ni en la selección.
El concejal agregó que el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región estuvo representado dentro del jurado y recordó que el concurso estaba abierto a la comunidad.
“Podía presentarse cualquiera porque estaba abierto a la comunidad. Se presentaron 36 postulantes y ocho o nueve pertenecían a instituciones educativas”, señaló.
La decisión vuelve al Ejecutivo
Con el proyecto rechazado por el Concejo, el procedimiento que buscaba dotar oficialmente a Rafaela de una nueva bandera quedó sin validación legislativa.
Ahora será el Departamento Ejecutivo Municipal el encargado de definir cómo continuará la iniciativa.
“El Ejecutivo tendrá que decir si convoca a una nueva instancia o no”, concluyó Mársico.
De esta manera, la discusión sobre la bandera continuará abierta, atravesada por dos posiciones claramente diferenciadas dentro del Concejo: quienes cuestionaron el procedimiento utilizado para seleccionar el diseño y quienes, como Mársico, sostienen que las objeciones deberían haberse formulado durante el desarrollo del concurso y no al momento de su aprobación definitiva.

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