Marcelo Aversa, el rafaelino que sacó la guitarra de la herencia familiar y arrancó su camino como solista del folklore
El cantante y músico rafaelino contó cómo la muerte de su padre, también ligado al folclore, lo impulsó a animarse a cantar y comenzar una nueva etapa artística. Su proyecto busca interpretar obras de autores y compositores locales, con el sueño de reunirlas en el futuro en un álbum dedicado a Rafaela.
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La música estuvo presente en la vida de Marcelo Aversa prácticamente desde la infancia. Criado en una familia vinculada con el folclore, aprendió guitarra, estudió violín y durante muchos años encontró en los instrumentos su principal manera de relacionarse con ese mundo. Sin embargo, recién después de una pérdida profundamente significativa decidió animarse a ocupar otro lugar: el de cantante.
“Mi papá era músico, hacía folclore acá en la ciudad y yo siempre estuve ligado a la música. Tocaba la guitarra, pero no me animaba a cantar”, recordó.
Aversa comenzó a estudiar violín aproximadamente a los 11 años, con una motivación muy particular: quería prepararse para algún día poder acompañar musicalmente a su padre. “El objetivo cuando aprendí violín era acompañarlo alguna vez. Pero hace cinco años falleció y ahí me quedó una frustración”, contó. Ese momento terminó convirtiéndose también en el punto de partida de una nueva etapa.
La música como una herencia
Después del fallecimiento de su padre, Marcelo volvió a tomar la guitarra y comenzó poco a poco a cantar. “Quedaron algunas obras de él y las agarré como una especie de herencia musical. Eso fue lo que me encendió para empezar a largarme como solista”, explicó.
Aunque durante buena parte de su formación se sintió principalmente violinista, con el tiempo empezó a desarrollar una relación diferente con la guitarra. “Yo me considero más violinista que guitarrista, pero ya le agarré un gusto muy lindo a la guitarra”, señaló.
Al mismo tiempo, comenzó a perfeccionar su voz mediante clases de canto y a sumar herramientas que le permitieran desarrollar una propuesta propia. Ese recorrido también estuvo acompañado por amigos y músicos que compartieron conocimientos y lo ayudaron especialmente en su crecimiento con la guitarra.
Rafaela, vista desde la distancia
La identidad local ocupa un lugar central dentro del proyecto artístico de Aversa. Esa conexión, contó, se hizo todavía más fuerte después de pasar varios años fuera de la ciudad por estudio y trabajo.
“Cuando viví afuera me di cuenta de que me faltaba Rafaela. Le agarré un cariño desde la distancia y siempre quería volver”, relató.
Durante esa etapa hizo el esfuerzo de regresar prácticamente todos los fines de semana para reencontrarse con su familia, sus amigos y los lugares que sentía propios. “Ahí fue cuando le agarré un amor mucho más profundo a mi tierra”, afirmó.
Con el regreso definitivo, esa pertenencia comenzó también a trasladarse a la música y a la idea de construir un repertorio estrechamente relacionado con la ciudad.
Un proyecto para recuperar obras rafaelinas
El nuevo camino como solista todavía está en construcción y Marcelo lo asume como un proceso abierto. “Yo siempre considero que el proyecto de un músico es infinito. Nunca termina, porque siempre hay algo nuevo para hacer”, explicó.
Actualmente, uno de sus primeros grandes objetivos es interpretar y difundir obras pertenecientes a autores, compositores e intérpretes de Rafaela. La intención es recuperar canciones vinculadas con la identidad local, darles una nueva interpretación y compartirlas con el público.
“Hoy el objetivo es hacer obras de intérpretes de nuestra ciudad y, el día de mañana, sería un sueño poder volcarlas en un álbum”, adelantó.
El proyecto contempla avanzar progresivamente, canción por canción, construyendo un repertorio que pueda convertirse con el tiempo en un registro artístico dedicado a Rafaela.
Cantarle a su ciudad
Durante su presentación, Aversa también interpretó versos dedicados a Rafaela, reflejando ese vínculo con la ciudad que hoy ocupa buena parte de su búsqueda musical.
Para el artista, el folclore aparece como un espacio donde confluyen la historia familiar, la memoria de su padre, sus años fuera de Rafaela y el sentimiento de pertenencia que fue creciendo con el tiempo. Lo que comenzó como el deseo de un niño que aprendía violín para acompañar a su papá terminó transformándose, años después, en una propuesta personal.
Ahora, Marcelo Aversa busca afirmarse como cantante y solista, mientras avanza con un proyecto que pretende mirar hacia las raíces locales y mantener vivas las canciones de quienes también hicieron música desde Rafaela.
“Voy de a poquito armando este proyecto. La idea es seguir haciendo, compartiendo y, algún día, poder grabar esas obras”, resumió.

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