“Le prometí cruzar los Andes y terminamos cambiando vidas”: la historia detrás de Empujando Límites
La historia nació a partir de un desafío familiar junto a su hijo Santiago y terminó convirtiéndose en una iniciativa que ya llegó a más de 70 localidades del país. A través de bicicletas adaptadas, buscan que más personas con discapacidad puedan disfrutar del deporte y compartir experiencias.
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Lo que comenzó como una promesa entre un padre y su hijo se transformó en un verdadero movimiento de inclusión. Empujando Límites nació desde una experiencia personal de Juan Zemborain junto a Santiago, su hijo con discapacidad visual, y hoy utiliza el ciclismo en tándem como una herramienta para conectar personas, superar barreras y demostrar que los límites muchas veces pueden correrse.
“Esto es un estilo de vida, una forma de vida que antes era impensada”, explicó Juan al recordar cómo comenzó esta historia.
Una promesa que parecía imposible
El primer gran desafío surgió cuando Santiago era todavía un niño. En un momento de frustración, Juan le propuso una idea que parecía una locura: prepararse para cruzar la Cordillera de los Andes en bicicleta.
“Le dije: ‘Santi, tenés que largarte solo en tu bicicleta, porque a tus 15 años vamos a ir a cruzar la Cordillera de los Andes’. Era una locura total, una utopía. Después pensé: ¿por qué no?”, recordó.
Con el tiempo, Juan entendió que si ambos crecían juntos desde lo deportivo podían alcanzar ese objetivo. Cuando Santiago tenía 12 años descubrió que no había intención de detenerse y que necesitaban encontrar una nueva manera de pedalear juntos.
La respuesta apareció gracias a una bicicleta tándem. Un guía de turismo le contó que existían bicicletas dobles para que personas ciegas pudieran andar acompañadas.
“Ese día vi una luz en mi vida. Salí de esa reunión con muchísimo optimismo y me fui a Miramar, alquilé una bicicleta playera y ahí vimos que por ahí venía la mano”, relató.
De una aventura familiar a cruzar los Andes
Después de aquella primera experiencia comenzaron a entrenar. Al año siguiente consiguieron una bicicleta adaptada especialmente para competir y empezaron un nuevo camino deportivo.
Dos días antes de que Santiago cumpliera 16 años, lograron cumplir aquella promesa inicial: llegar hasta el océano Pacífico desde San Martín de los Andes.
Pero la emoción del final tuvo una particularidad. “Lejos de festejar, Santi se enojó cuando llegamos”, contó Juan entre risas. La razón era simple: todavía quería seguir pedaleando.
“Él no quiere frenar. Siempre quiere más desafíos”, explicó.
Ese espíritu llevó a nuevas aventuras, entre ellas el Camino de Santiago de Compostela, donde realizaron recorridos en bicicleta y llegaron a pedalear 800 kilómetros en 13 días.
El nacimiento de Empujando Límites
La historia comenzó a difundirse y muchas personas empezaron a preguntarse dónde podían conseguir bicicletas tándem para vivir experiencias similares.
“Yo no tenía la respuesta. Mi amigo me dijo: ‘Tenés que hacer una fundación’. Y así creamos Empujando Límites”, explicó.
La organización nació con el objetivo de promover la inclusión de personas con discapacidad a través del ciclismo en tándem.
Actualmente cuentan con embajadores en más de 70 localidades y ya lograron importar y donar 125 bicicletas tándem para distintos puntos del país.
El proyecto está destinado a familias con integrantes con discapacidad, profesionales de la salud, instituciones deportivas, áreas municipales y ciclistas que quieran sumarse como acompañantes.
“La inclusión se hace con todos, sin dejar a nadie afuera”, destacó Juan.
Ser los ojos y la capacidad de otros
Para Zemborain, el valor más importante del proyecto no está solamente en la bicicleta, sino en el vínculo que se genera entre quienes pedalean juntos.
“Nosotros pedaleamos la vida juntos. Hoy estamos abriendo corazones e inspirando a muchos ciclistas para que sean los ojos de otros, la capacidad de frenar de otros. Esto es para quien no puede hacerlo solo”, expresó.
También recordó el camino recorrido junto a Santiago y cómo aquella preocupación inicial por el futuro se transformó en una experiencia compartida.
“La infancia con autismo es muy difícil y la adolescencia también, pero por suerte Santi de a poquito se fue acomodando. Hoy estamos viviendo el resto de nuestras vidas juntos”, contó.
Actualmente, Empujando Límites continúa creciendo desde Santa Cruz hasta Jujuy y proyecta seguir llegando a nuevos lugares.
“Todavía no llegamos a Ushuaia por una cuestión logística, pero ya tenemos un embajador esperando. Vamos a seguir llevando este mensaje”, aseguró.

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