La industria pyme cayó 7,8% interanual en mayo, según CAME
El Índice de Producción Industrial Pyme registró una nueva contracción en mayo de 2026. En la comparación mensual desestacionalizada, la actividad también mostró una baja del 0,2%, mientras que la utilización de la capacidad instalada promedió el 57,1%.
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La actividad de la industria pyme volvió a mostrar números negativos durante mayo. De acuerdo con el último Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la producción manufacturera de las pequeñas y medianas empresas cayó 7,8% interanual.
Además, en la comparación con abril, el registro desestacionalizado marcó una baja del 0,2%, lo que confirmó un nuevo retroceso en el desempeño fabril del sector.
Todos los rubros terminaron en baja
El informe de CAME señaló que el desempeño por ramas de actividad volvió a mostrar saldos negativos en todos los componentes evaluados.
El sector de químicos y plásticos encabezó la caída, con una merma del 21,3% anual. Luego se ubicó alimentos y bebidas, con una baja del 9,4%.
En el otro extremo, el rubro textil e indumentaria registró la menor contracción, con una caída del 0,1%, seguido por madera y muebles, que retrocedió 0,9%.
Capacidad instalada en 57,1%
El nivel de utilización de la infraestructura productiva de las pequeñas y medianas industrias promedió el 57,1%, lo que representó un avance de 0,7 puntos porcentuales respecto del mes anterior.
Los mayores niveles de uso de capacidad instalada se registraron en papel e impresiones, con 61,7%, y en alimentos y bebidas, con 59,7%.
En cambio, los registros más bajos se dieron en químicos y plásticos, con 53,8%, y en textil e indumentaria, con una utilización promedio del 54,5%.
Menor liquidez, costos e importaciones
Según el relevamiento, el retroceso de la actividad fabril estuvo vinculado con la pérdida de liquidez en los canales comerciales y el incremento en el valor de materias primas clave.
La baja en el poder de compra de los consumidores redujo el efecto positivo que suele generar la llegada del frío en sectores como el textil, y también moderó factores estacionales favorables para otros rubros.
A esto se sumaron el aumento de los costos fijos, la competencia derivada de la apertura de importaciones y la desaceleración de las órdenes de compra en el segmento metalmecánico.
Frente a ese escenario, muchas empresas redujeron el tamaño de sus lotes productivos, flexibilizaron plazos de financiamiento y adoptaron esquemas de producción bajo pedido.
Rentabilidad en deterioro
CAME advirtió que la rentabilidad sectorial sufrió un fuerte deterioro, principalmente por la imposibilidad de trasladar el aumento de insumos petroquímicos y metalúrgicos a los precios finales.
La presión de los costos impositivos y fijos, junto con el apretón monetario, llevó a muchas firmas a priorizar el flujo de caja mediante la liquidación de stocks acumulados.
También se observó un esquema de compras más fragmentadas y una mayor sustitución hacia segundas marcas, lo que impactó en los volúmenes de producción.
Expectativas para los próximos meses
Pese al contexto adverso, el informe mostró expectativas mixtas para el período siguiente.
El 52,7% de los establecimientos fabriles prevé una expansión en sus escalas productivas, mientras que el 10,1% anticipa una nueva caída en la actividad.
En cuanto al balance interanual del contexto industrial, el 49,5% de las empresas consideró que el panorama no tuvo variaciones significativas, mientras que el 42,7% identificó un escenario comercial adverso.
En materia de inversión, la cautela sigue presente: el 49,7% de los directivos evaluó el contexto macroeconómico como inadecuado para avanzar con obras o equipamiento. En tanto, la intención de ejecutar nuevos desembolsos llegó al 22%, una leve mejora frente al 18,6% registrado en la medición anterior.

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