La escuelita de fútbol del barrio San José sigue creciendo: “Los chicos aprenden mucho más que a jugar a la pelota”
En una nueva recorrida de Radio Rafaela por las escuelitas barriales, David, profesor del espacio deportivo, contó cómo trabajan con niñas y niños de distintas edades. Los entrenamientos se realizan tres veces por semana y cuentan con el acompañamiento de familias y comercios del sector.
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La escuelita de fútbol del barrio San José de Rafaela continúa creciendo y sumando pequeños deportistas, en una propuesta que combina actividad física, aprendizaje y formación en valores desde los primeros años de vida.
En el marco del ciclo “Recorriendo Escuelitas Barriales” de Radio Rafaela, el móvil visitó este espacio, donde David, uno de los profesores, explicó cómo funcionan los entrenamientos, cuáles son los principales desafíos de trabajar con los más pequeños y de qué manera la comunidad acompaña el proyecto.
“Hoy entrenamos lunes, miércoles y viernes, de 18:00 a 19:30. Tenemos entre 15 y 20 chicos, a veces algunos más. De a poquito se van sumando y va creciendo la escuelita”, contó.
El profesor destacó que el espacio recibe a niñas y niños que encuentran en el fútbol una oportunidad para jugar, compartir con sus compañeros y comenzar a desarrollar habilidades deportivas.
Una experiencia que también representa un aprendizaje para el profesor
David explicó que este año asumió el desafío de trabajar con los grupos de menor edad, una experiencia que le permitió descubrir otra manera de enseñar fútbol.
“Este año empecé con los más chiquitos. Tengo un grupo de chicas y también un grupo de varones. Es una experiencia nueva para mí y un aprendizaje, porque nunca había trabajado de esta manera con los pequeños”, comentó.
El profesor reconoció que acompañar a los niños durante sus primeros pasos en el deporte requiere paciencia, dedicación y una atención constante.
“Ellos requieren atención completa. Hay que enseñarles cómo mover la pelota, cómo correr, cómo poner las manos, absolutamente todo”, explicó.
Lejos de considerar estas dificultades como un obstáculo, destacó que representan una oportunidad para crecer junto con los jugadores.
“Es un desafío acompañarlos y, a la vez, motivarlos. Son cosas que tienen que aprender de a poquito y para mí también es una experiencia nueva”, manifestó.
“Tienen que aprender que, aunque el resultado no acompañe, hay que seguir entrenando”
Uno de los objetivos principales de la escuelita es que los pequeños incorporen valores que trascienden el resultado de un partido.
David explicó que, además de enseñar técnicas futbolísticas, busca acompañar el desarrollo emocional de los chicos y ayudarlos a comprender la importancia del esfuerzo y la constancia.
“Tienen que aprender la disciplina, los principios deportivos y también la parte mental de ser competitivos, de formar el carácter y enfrentarse a otro equipo”, señaló.
En ese sentido, destacó la importancia de trabajar sobre la frustración cuando un partido no termina de la manera esperada. “Por ahí el resultado no acompaña, pero tienen que saber que deben seguir entrenando y mejorando”, remarcó.
Para el profesor, esta enseñanza es fundamental durante las primeras etapas de formación, cuando los niños comienzan a descubrir qué significa participar de un deporte colectivo.
Niños de siete años que comienzan a descubrir su pasión por el fútbol
En cuanto a las edades, David explicó que los jugadores más grandes tienen alrededor de 10 años, mientras que el promedio del grupo es de 7 años.
Los entrenamientos se desarrollan de manera conjunta, aunque el profesor procura adaptar determinadas actividades a las diferencias físicas entre los participantes.
“Es el mismo entrenamiento para todos. Lo único es que, cuando hay algunos un poquito más grandes, tenemos que tener cuidado”, explicó.
Entre las pequeñas historias que surgen durante las prácticas, destacó la de un niño que comparte su nombre y que ya demuestra una particular habilidad para ocupar el arco.
“El más pequeño se llama David, igual que yo, y es una revelación. Le encanta ser arquero, es un excelente arquero y tiene una actitud única”, contó con entusiasmo
El profesor señaló que el niño tiene siete años y que su interés por desempeñarse como arquero es uno de los aspectos que más lo sorprenden.
Estas experiencias reflejan el trabajo cotidiano de la escuelita, donde cada participante encuentra su lugar y comienza a descubrir sus propias habilidades.
El apoyo de comercios y familias permite sostener la actividad
Otro de los aspectos destacados durante la recorrida fue el acompañamiento de los vecinos y comerciantes del barrio. David explicó que distintos negocios de la zona colaboran económicamente con la escuelita, especialmente para la confección de las camisetas de los pequeños jugadores.
“Varios locales y comercios del barrio están apoyando. Ellos hacen su aporte, un poco aportamos nosotros y también colaboran los padres para poder hacer las camisetas”, detalló.
A cambio, los comercios que acompañan la iniciativa tienen presencia en la indumentaria deportiva. “Los comercios aparecen en las camisetas y nos ayudan. De esa manera vamos haciendo las cosas”, agregó.
El profesor valoró esta colaboración porque permite avanzar con las necesidades del grupo y sostener el proyecto con el esfuerzo de diferentes integrantes de la comunidad.
Iluminación y mejoras para entrenar en mejores condiciones
En cuanto a la infraestructura, David destacó que el espacio cuenta con condiciones adecuadas para desarrollar las prácticas. “Por suerte, el lugar está bien preparado. Tiene reflectores que se encienden en invierno, cuando oscurece más temprano, así que está bien iluminado”, explicó.
También señaló que actualmente se están realizando mejoras para brindar mayor seguridad durante los entrenamientos. “Ahora se están instalando los parapelotas. Tratamos de que el espacio sea lo más adecuado posible para que los chicos puedan entrenar”, sostuvo. Estas intervenciones buscan mejorar las condiciones de la cancha y acompañar el crecimiento del grupo.
Un espacio deportivo que sigue sumando participantes
Con entrenamientos los lunes, miércoles y viernes, de 18:00 a 19:30, la escuelita del barrio San José continúa consolidándose como una alternativa de actividad física para los más pequeños.
La participación de niñas y niños, el acompañamiento de los padres y la colaboración de comercios cercanos forman parte de una iniciativa que se sostiene mediante el compromiso comunitario.
Para David, el desafío cotidiano no consiste solamente en enseñar a patear una pelota, sino también en transmitir disciplina, motivación y perseverancia.
Con un promedio de 15 a 20 participantes, el espacio sigue incorporando nuevos jugadores y fortaleciendo su propuesta deportiva, mientras trabaja para que cada niño encuentre en el fútbol una oportunidad para aprender, compartir y disfrutar.
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