La escuelita de fútbol de barrio Martín Fierro, un espacio para jugar, aprender y hacer amigos
Iván y Leandro, profes de la escuelita barrial, contaron cómo trabajan con los chicos en el predio ubicado en 500 Millas y Mainardi. Actualmente asisten entre 20 y 30 niños, que participan de entrenamientos, encuentros y amistosos con otros barrios.
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En el marco del recorrido por las escuelitas barriales de Rafaela, este lunes fue el turno de la escuelita de fútbol del barrio Martín Fierro, un espacio que funciona frente a la vecinal, en la zona de 500 Millas y Mainardi, y que reúne semanalmente a chicos de distintas edades.
Iván y Leandro, profes de la escuelita, contaron que actualmente participan entre 20 y 25 chicos, aunque en algunas jornadas el número puede llegar a los 30. “Dentro de todo son 25, a veces son 30 los que vienen. Bastantes chicos”, señalaron.
Si bien la escuelita no cuenta con una categoría femenina formal, también se acercan algunas nenas, que se suman a las prácticas con los más pequeños. “Femenino no tenemos, pero vienen un par de nenas y las hacemos jugar con los más chiquititos”, explicaron.
Entrenar, jugar y compartir
Los entrenamientos tienen una dinámica simple, pensada para que los chicos puedan realizar actividad física, aprender y disfrutar del fútbol. La práctica comienza con una entrada en calor alrededor del campo, continúa con ejercicios físicos y finaliza con partidos recreativos.
“El entrenamiento empieza con unas vueltas alrededor del campo, después se hace un ejercicio físico y después viene el partido de fútbol, donde ellos eligen los equipos”, detallaron.
La propuesta combina movimiento, juego y competencia sana. “Consiste en calentar con un trote, hacer unos ejercicios físicos y después la recreación, que es jugar y competir el partido”, agregaron.
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Encuentros con otras escuelitas barriales
Además de los entrenamientos habituales, la escuelita participa en encuentros y amistosos con otros barrios de la ciudad. Este domingo, por ejemplo, tienen previsto presentarse en una actividad en barrio Antártida, con dos categorías.
“El domingo hay un encuentro en el barrio Antártida y ahí nos presentamos con las dos categorías”, contaron.
También organizan partidos amistosos con otras escuelitas barriales, como las de Jardín y Antártida, entre otras. Estas actividades permiten que los chicos conozcan otros espacios, compartan con pares de distintos barrios y vivan nuevas experiencias a través del deporte.
“No solamente recreación, también socialización”
Los profes remarcaron que la escuelita no solo cumple una función deportiva, sino también social. Para muchos chicos que no participan en clubes, este espacio representa una oportunidad para jugar al fútbol, integrarse y construir vínculos.
“Está lindo para los chicos que no participan en clubes, para que vengan a participar en la escuelita”, señalaron.
Leandro destacó que el espacio también permite generar amistades y fortalecer la convivencia. “Es un lugar donde ellos comparten vínculos, hacen nuevas amistades y conocen otros barrios, otros profesores y otros chicos”, explicó.
En ese sentido, definieron a la escuelita como un verdadero ámbito de sociabilización. “No es solamente recreación para ellos, sino que también socializan”, remarcaron.
Solidaridad y necesidades del espacio
Durante la recorrida, los profes también contaron que días atrás recibieron una donación por parte de uno de los padres de los chicos, quien acercó zapatillas y botines para quienes los necesitaban.
“El otro día vino uno de los papás y nos donó zapatillas y botines para los chicos que les hacía falta. Yo los repartí a los que les faltaba”, contó Iván.
Sin embargo, aclararon que no alcanzó para todos. “Algunos quedaron sin zapatillas o sin botines, porque no alcanzó”, señalaron.
Otra de las necesidades del espacio está vinculada a la iluminación del predio. Según comentaron, ya se realizaron gestiones ante el municipio para solicitar más luces, aunque todavía aguardan una respuesta.
“Estuvo hablando Dani con la Municipalidad para ver si podían agregar luces, pero todavía no pasó nada. Esperamos a ver qué pasa”, indicaron.
Con trabajo voluntario, acompañamiento de las familias y la participación de los chicos, la escuelita de fútbol de barrio Martín Fierro continúa creciendo como un espacio de encuentro, deporte y contención para las infancias del sector.
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