“Es algo muy particular de Rafaela, la gente la espera”, destacó Rosana Alemandri sobre la tradicional Bagna Cauda de Semana Santa
La presidenta de la Sociedad Piamontesa anticipó una nueva edición de una de las propuestas más esperadas de la ciudad, con una preparación que comienza meses antes y una receta que ya es patrimonio cultural de la institución
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La Asociación Piamontesa de Rafaela ya se encuentra en plena organización de una nueva edición de su tradicional Bagna Cauda de Semana Santa, una propuesta que con el paso de los años se convirtió en un clásico muy esperado por la comunidad. Así lo contó Rosana Alemandri, presidenta de la entidad, quien remarcó que se trata de una costumbre profundamente arraigada en la ciudad y en la historia de la institución.
“Es la infaltable de Semana Santa”, resumió Alemandri. Y enseguida marcó el lugar que ocupa esta preparación entre los rafaelinos: “Creo que es algo ya muy particular en Rafaela, en la gente que lo espera”.
Una tradición profundamente incorporada a la ciudad
Para Alemandri, este fenómeno muestra hasta qué punto la propuesta ya forma parte de la identidad local. “La asociación está muy incluida en Rafaela, en el hacer de Rafaela”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que la Bagna Cauda no es solo una comida típica, sino también una expresión cultural que la entidad sostiene año tras año.
De cara a esta edición, anticipó el volumen de producción previsto. “Vamos a terminar haciendo, creo que entre la crema y los insumos, unos 250 kilos”, señaló. Luego aclaró que esa cantidad no se limita solo a la crema: “Uno siempre dice 200 kilos de crema, pero a eso le tenés que sumar las anchoas y los ajos, y eso hace un volumen más de lo que vos programaste”.
Ingredientes, logística y una preparación que empieza en enero
La dirigente explicó que detrás de esta tradición hay un trabajo de organización muy anticipado. “La logística para la Bagna Cauda la empezamos en enero”, contó. Y detalló que eso implica coordinar pedidos, entregas y toda la estructura previa necesaria para llegar con todo listo a Semana Santa.
“Tenés que hacer el pedido de ajos y anchoas, te tienen que responder y te tienen que decir cuándo lo van a enviar”, señaló. En ese marco, precisó que las anchoas ya llegaron y que los ajos estaban próximos a arribar. “Las anchoas llegaron la semana pasada y los ajos van a estar llegando esta semana”.
También destacó que muchos de los ingredientes ya llegan listos para su uso. “Los ajos vienen desde Buenos Aires, ya pelados, limpios, envasados al vacío”, explicó. En cuanto a las anchoas, indicó: “Vienen desde Mar del Plata, también envasadas al vacío, limpitas, perfectas”.
Sin embargo, aclaró que la preparación requiere un toque especial adicional. “A eso le tenés que agregar algo más de anchoas que estén en sal”, dijo. ¿El motivo? “La que viene limpia es espectacular, pero hay que darle esa impronta con un poquito más de sabor”.
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Una receta que se respeta y un patrimonio que se conserva
Alemandri remarcó que la receta se mantiene intacta a lo largo de los años. “La receta siempre se respeta a rajatabla”, afirmó. Aunque bromeó con la idea de una fórmula reservada, enseguida dejó claro el valor que tiene para la institución. “Es la receta que hizo siempre la Asociación Piamontesa”, explicó.
Y fue más allá al definir su significado: “Es un patrimonio cultural”. Para la presidenta, allí está uno de los núcleos más importantes de esta tradición. “Es algo cultural, es algo que lo tenemos para nosotros”, señaló.
Además, destacó el rol de quien está al frente de la elaboración. “El que hace la Bagna Cauda es el señor Torreano, bueno, es él el que la hace siempre”, indicó, marcando la continuidad de un saber que se transmite y sostiene en el tiempo.
Mucho más que cocinar: encuentro, canto y comunidad
La preparación no se vive solamente como una tarea gastronómica, sino también como un momento de encuentro. Alemandri contó que cada año trabajan junto a la gente de la Suiza, con quienes ya construyeron un vínculo muy cercano. “Vamos todos los años ahí, ya somos familia con los de la Suiza”, dijo.
Ese clima se transforma además en una celebración compartida. “Se comparte un momento bárbaro, hermoso, porque hacemos la Bagna Cauda, cantamos”, relató. Y recordó el clima que se genera en esas jornadas: “Eso es todos los años. Se va, se canta, es esa cosa de amenizar sin dejar de trabajar”.
En ese contexto, subrayó también la importancia del trabajo constante durante la cocción. “No podés dejar de remover la olla”, explicó. Y advirtió por qué: “Se pega, y ahí, sea quien sea el que mejor la hace, se le puede quemar”.
Por eso, valoró la experiencia de quienes participan cada año. “Son gente que la hace todos los años y gente que nos ayuda siempre”, afirmó. Incluso el coro de la institución forma parte de ese ritual: “El coro también está bien parado, firme en esa situación”.

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