Eric Meschler y su vínculo con la música: “Me ayudó a salir adelante en etapas muy difíciles”
El músico rafaelino visitó el cierre del viernes de “Nunca es Tarde” junto a la violinista Ludmila Graneros. Allí habló de su nueva formación, de sus primeros pasos sobre los escenarios y del valor emocional que tiene la música en su vida.
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El viernes de “Nunca es Tarde” cerró con música en vivo y con la presencia del músico rafaelino Eric Meschler, quien estuvo acompañado por la violinista Ludmila Graneros. Durante la charla, el artista contó que comenzaron a tocar juntos hace poco tiempo y destacó la incorporación de la joven música a su proyecto.
“Estamos tocando juntos hace muy poquito. Por eso la invité, quería que esté ella. Es una nueva integrante de la banda, así que es un gustazo conocerla: una excelente persona y una violinista tremenda”, expresó.
Meschler también valoró el presente de las músicas rafaelinas y remarcó el crecimiento de una nueva generación de instrumentistas. “Se me ocurre que Rafaela está sacando violinistas mujeres impresionantes. Ludmi es parte de esa formación nueva”, señaló.
Una nueva formación musical
El músico contó que actualmente está trabajando con una banda integrada por cinco personas, con violín, piano, batería y bajo, además de su participación como cantante y guitarrista.
“La formación nueva tiene a Ludmi en violín, piano, batería y bajo. Somos cinco personas”, explicó. En ese marco, destacó la posibilidad de compartir escenario con nuevos músicos y de seguir ampliando su propuesta artística.
Los primeros pasos sobre el escenario
Meschler recordó que su vínculo con la música comenzó desde muy chico, acompañado por su padre y por una guitarra que marcó sus primeros aprendizajes.
“Yo empecé más o menos a los seis años a tocar la guitarra. Me acuerdo que mi padre me dio una guitarra y me dijo: ‘Ponemos los dedos acá, es un La menor; este ritmo de vals, y dale’”, recordó. Poco tiempo después, la experiencia familiar se transformó en una primera aproximación al escenario.
“Como a los ocho o nueve años subí a un escenario con él también, y desde ahí, siempre que podía, estaba arriba, metido con algún shaker, algún instrumento de percusión, bombo legüero o batería”, contó.
Aunque la guitarra siempre estuvo presente, su recorrido musical también pasó por distintos instrumentos y estilos. “Siempre toqué guitarra, pero después me largué con la guitarra en escenario”, señaló.
Del rock y el funk a la cumbia santafesina
Durante su adolescencia y juventud, Meschler transitó géneros como el rock, el funk y el jazz, aunque la cumbia siempre formó parte de su identidad musical por influencia familiar.
“En mi adolescencia y principio de mi juventud me gustaba mucho el rock, el funk, escuchaba mucho jazz y formé una banda de funk”, repasó.
Sin embargo, con el tiempo descubrió una conexión especial con la cumbia, especialmente con los sonidos clásicos santafesinos.
“Cumbia escuché desde que era muy chiquitito, porque en mi familia siempre se escuchaba cumbia. Como que lo llevaba en la sangre y ahora, de grande, descubro que me encanta cantar la cumbia, esas cumbias viejas santafesinas, de la época de Cali, Mario Pereyra y toda esa época”, expresó.
También destacó una sensación distinta al cantar sin instrumento, solo con el micrófono. “Pararme solo con un micrófono, poder soltarme y actuar, es muy lindo”, sostuvo.
“Me gusta llegar al corazón de la gente”
El músico contó que compone desde los 13 años y que tiene una gran cantidad de canciones propias. Para él, la música fue una herramienta de expresión, contención y superación personal.
“Hace muchos años que compongo, desde los 13. Tengo un beneficio enorme de temas. Gracias a la música he pasado por etapas muy difíciles y he salido adelante”, afirmó.
En ese sentido, explicó que cantar también implica compartir experiencias de vida y generar una conexión directa con el público. “Me gusta llegar al corazón de la gente, ver que la gente se emociona, llora, ríe o baila. Eso es muchísimo”, señaló.
Y agregó: “Poder tener un micrófono adelante y comunicar ciertas palabras o experiencias de vida mediante canciones, y que después alguien del público venga y te diga ‘me sentí tocado con lo que cantaste’, es muy fuerte”.
El valor de aprender y acompañar
En el cierre de la charla, también se remarcó la importancia de la dedicación, la paciencia y el acompañamiento familiar para quienes desean aprender un instrumento o iniciar un camino musical.
“En cualquier instrumento, creo que es dedicación, esfuerzo, paciencia y poner el corazón. La música y poder aprender un instrumento es maravilloso”, destacaron. Además, pusieron en valor el rol de la familia y del entorno cercano para sostener esos procesos.
“Sin el apoyo de la familia es muy complicado seguir adelante. Es importante tener ese círculo que te acompaña, que está ahí, que te lleva y te apoya”, señalaron. Finalmente, dejaron un mensaje para quienes tienen ganas de comenzar a tocar o estudiar música.
“Para quienes están estudiando o quieren arran car un instrumento, que se animen. Primero es fundamental el querer propio, y además el círculo de contención es totalmente importante”, concluyeron.
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