El error más común que pone en riesgo a las plantas durante el invierno
Belén y Hernán, referentes de Terramo Botánica, compartieron en Radio Rafaela recomendaciones para mantener saludables las plantas en maceta durante los meses fríos. Advirtieron que uno de los errores más frecuentes es el exceso de riego y remarcaron la importancia de elegir cada especie según las condiciones del ambiente.
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Los cambios bruscos de temperatura, la humedad, las jornadas con menos horas de sol y el uso permanente de calefacción pueden modificar las condiciones dentro de una casa y afectar a las plantas. Frente a este escenario, Belén y Hernán, referentes de Terramo Botánica, explicaron cuáles son los cuidados más importantes para atravesar el invierno sin perjudicarlas.
El emprendimiento trabaja principalmente con plantas de interior y exterior cultivadas en macetas o contenedores, además de brindar asesoramiento y un servicio de trasplante a domicilio para quienes necesitan cambiar una planta de recipiente pero no se animan a hacerlo por sus propios medios.
Según explicaron, antes de incorporar una especie es fundamental analizar la cantidad de luz disponible, las características del ambiente y la rutina de quienes viven en el lugar.
“Hay que conocer el espacio donde va la planta y, a partir de ahí, ver qué ponemos. Si una familia pasa ocho horas afuera de la casa, por ejemplo, hay que buscar una planta más resistente y que se adapte a esa logística”, señalaron.
Muchas veces, agregaron, la elección comienza únicamente por una cuestión estética y termina generando frustración cuando la especie es ubicada en un sitio que no reúne las condiciones necesarias para desarrollarse correctamente.
El exceso de agua, uno de los principales errores
Uno de los puntos sobre los que hicieron especial hincapié fue el riego. Durante el invierno, las plantas suelen necesitar menos agua, por lo que repetir la misma frecuencia utilizada durante los meses cálidos puede resultar contraproducente.
“Me parece que mucha gente mata las plantas porque las riega demasiado”, resumieron desde Terramo Botánica.

La superficie del sustrato puede verse seca aunque todavía exista humedad en las capas inferiores de la maceta, donde se encuentran buena parte de las raíces. Por eso recomendaron no tomar decisiones únicamente observando la tierra desde arriba.
Un método casero consiste en introducir un palito de brochette en el sustrato. Si al retirarlo aparece húmedo o con tierra adherida, probablemente todavía no sea necesario agregar agua.
“Si a la planta le falta agua, muchas veces avisa: baja las hojas, se muestra caída y después del riego puede recuperarse. Con el exceso de agua, en cambio, puede ser mucho más difícil revertir el daño”, explicaron.
Luz, ventilación y humedad ambiental
Si las hojas permanecen firmes y el sustrato conserva humedad, pero la planta no muestra un buen desarrollo, el problema puede encontrarse en otros factores. Entre ellos mencionaron la falta de luz, una humedad ambiental insuficiente o poca circulación de aire.
Durante los meses fríos, la calefacción y otros sistemas de climatización también modifican las condiciones del ambiente. Por eso recomendaron observar cada planta y evitar que permanezca directamente expuesta a corrientes de aire caliente o frío.
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En algunos casos, también puede resultar conveniente pulverizar las hojas para aumentar la humedad ambiental, siempre teniendo en cuenta las necesidades particulares de cada especie.
Kokedamas: otra manera de cultivar
Terramo Botánica también trabaja con kokedamas, una técnica japonesa en la que la planta deja de utilizar una maceta convencional y sus raíces quedan contenidas en una bola de sustrato recubierta con musgo e hilo.
Su sistema de riego es diferente al de una maceta tradicional. Cuando la bola se encuentra seca, debe sumergirse en agua durante algunos minutos, permitir que absorba la humedad y luego dejarla escurrir antes de volver a colocarla en su lugar.
Belén y Hernán remarcaron que el invierno no representa por sí mismo un problema para las plantas de interior. La clave está en conocer las necesidades de cada especie, evitar automatizar el riego y prestar atención a las señales que brinda la planta.
“Son seres vivos. Hay que observarlas y entender qué necesitan antes de agregar agua porque sí”, sintetizaron.
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