“Era un enano terrible con la pelota”: el recuerdo de Aníbal Carrizo sobre un Messi de 11 años en Rafaela
El histórico utilero y colaborador del club recordó cuando, en 1998, un Messi de apenas 11 años llegó a la ciudad para disputar un torneo organizado por Ben Hur. “Era un chico tímido, pero con la pelota ya era distinto”, contó.
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La historia de Lionel Messi en Rafaela tiene un capítulo poco conocido que quedó guardado en la memoria de quienes lo acompañaron durante su infancia. En 1998, cuando apenas tenía 11 años, el rosarino llegó a la ciudad para participar de un torneo organizado por Ben Hur, y durante esos días fue alojado en la casa de Aníbal Carrizo, histórico utilero y colaborador de la institución.
En diálogo con Radio Rafaela, Carrizo recordó aquellos días en los que compartió tiempo con quien años más tarde se convertiría en uno de los mejores futbolistas de la historia.
“Tuve la suerte de alojar a Lionel Messi. Estuvo viernes, sábado y madrugamos hasta el domingo, cuando terminó el torneo. Tenía 11 años más o menos, era un chico medio tímido, pero a la vez se soltaba un rato”, relató.
Durante su estadía, Messi compartió momentos cotidianos con otros chicos que también estaban alojados en la ciudad. “Jugaba con sus compañeros, jugaba ahí en mi casa porque vivían varios que estaban alojados también. Se juntaban, andaban en bicicleta y recorrían el barrio”, recordó.
Un detalle que sorprendió a todos: el tratamiento que ya realizaba
Carrizo rememoró un episodio que, con el paso de los años, cobró una dimensión especial: el tratamiento de crecimiento que Messi realizaba desde pequeño.
“Lo que nos llamó mucho la atención, y que son pocos los que saben, es que Lionel ya en ese tiempo se ponía la famosa inyección para el crecimiento y se la pagaba el Barcelona”, contó.
El ex colaborador de Ben Hur explicó que Messi llegó con un maletín donde llevaba la medicación y que se aplicaba las inyecciones por su cuenta.
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“Llegó con un maletín, me pidió si se lo podía guardar en el heladero. Me explicó que era la inyección y él solo se la ponía en una pierna: una noche en la derecha y al otro día en la izquierda”, relató.
“Era un enano terrible con la pelota”
Más allá de aquel recuerdo personal, Carrizo destacó las condiciones futbolísticas que Messi ya mostraba desde muy chico. “Era un enano terrible con la pelota. Yo siempre digo lo mismo: pasaba a los chicos contrarios como si fueran los conitos que usan para practicar”, expresó.
Sin embargo, reconoció que nadie podía imaginar hasta dónde llegaría aquella promesa del fútbol infantil. “Hasta donde llegó nadie se iba a imaginar eso”, afirmó.
El contacto que quedó en el tiempo
Carrizo contó que, luego de aquella experiencia, mantuvo algún contacto con la familia Messi, especialmente con su padre, aunque con el paso de los años la comunicación se perdió.
“Al principio hubo algunas charlas por teléfono con su papá, pero lamentablemente ya no lo tenemos más. Después, cuando él se fue a Barcelona, se perdió todo”, explicó.
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De todos modos, mantiene la ilusión de poder reencontrarse algún día con aquel niño que pasó por Rafaela. “Me gustaría tener un contacto porque seguramente él se va a acordar cuando nos pongamos a hablar”, sostuvo.
Un recuerdo familiar que quedó para siempre
Además de alojar a Messi durante el torneo, Carrizo recordó que uno de sus hijos también tuvo la posibilidad de compartir momentos con él durante una prueba futbolística.
“Un hijo mío también fue a una prueba de Newell’s y después estuvimos en el predio de Bella Vista. Una semana estuvimos ahí y después él me invitó a su casa. Fui a comer una noche y compartimos una cena con el papá, la mamá y él también”, relató.
Años después, aquel pequeño futbolista que recorrió las calles de Rafaela en bicicleta se convirtió en campeón del mundo y referente de millones de personas. Para Aníbal Carrizo, queda la satisfacción de haber sido parte de una historia que comenzó mucho antes de la fama.
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