“El adolescente es como una bicicleta sin frenos”: la mirada de una psicóloga rafaelina sobre los jóvenes hoy
Delfina de la Riva analizó la extensión de la adolescencia, el impacto de las redes sociales y la importancia del rol adulto como guía y sostén
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La adolescencia sigue siendo una etapa intensa, desafiante y transformadora. Así lo explicó la psicóloga rafaelina Delfina de la Riva, quien señaló que, aunque el contexto haya cambiado, muchos procesos internos continúan siendo los mismos. En una nota con Radio Rafaela comntó: “Hay muchas cosas de vivir la adolescencia que siguen siendo iguales. Muchas veces los adultos se olvidan de cómo era estar en esa piel, en esa cabeza”, sostuvo.
Según indicó, hoy la adolescencia comienza antes —alrededor de los 10 años con la preadolescencia— y se extiende incluso hasta los 20 y tantos. Sin embargo, los cambios cerebrales y emocionales que atraviesan los jóvenes mantienen características similares a las de generaciones anteriores.
Intensidad emocional y cerebro en desarrollo
De la Riva explicó que uno de los puntos centrales para comprender esta etapa es el desarrollo del lóbulo prefrontal. “El lóbulo prefrontal está en pleno desarrollo y es el que se encarga de la racionalización, de medir consecuencias, de planificar y de controlar las emociones”, detalló. Esa inmadurez neurológica explica por qué los adolescentes pueden vivir situaciones aparentemente pequeñas con enorme intensidad.
“Un like puede ponerlos felices todo el día o una mirada, un comentario, puede generar angustia durante semanas. Es parte de lo que está pasando en su cerebro”, afirmó.La especialista remarcó que estos cambios internos son abruptos y que las emociones suelen presentarse con gran intensidad y variaciones repentinas.
Tecnología y vínculos frágiles
Si bien los procesos biológicos son similares a los de antes, el contexto actual agrega nuevas complejidades. “Hoy vemos vínculos muy frágiles. El bullying sigue existiendo, pero ahora aparece el ciberbullying, el miedo a mostrar la propia imagen y que sea transformada en meme”, explicó.
Las redes sociales amplifican conflictos que antes quedaban en el ámbito escolar o grupal, y pueden profundizar la ansiedad y la inseguridad en los jóvenes.
El rol adulto: ser freno y guía
De la Riva retomó una metáfora utilizada por el psiquiatra Lucas Raspall para describir esta etapa. “Él dice que el adolescente es como una bicicleta sin frenos. Y el rol de los cuidadores es ser ese freno y enseñarles a ponerlo”, señaló. Ser freno implica contener, marcar límites y sostener, incluso cuando el adolescente reacciona con enojo o rechazo. “Muchas veces los padres, entendiendo lo difícil que es criar hoy, se ponen a la misma altura del adolescente. Y eso no es positivo. El adulto tiene que ocupar su lugar de guía”, afirmó.
En un escenario atravesado por cambios tecnológicos, demandas sociales y transformaciones culturales, la psicóloga insistió en la necesidad de comprensión y presencia adulta.“Es un momento de mucho caos interno. Necesitan adultos que puedan sostener ese momento particular”, concluyó.
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