Discusión por fitosanitarios: "Hay ciertos mitos en este tema por cómo se comunican determinados casos"
El ingeniero agrónomo expuso ante el Concejo Municipal de Rafaela y cuestionó que las distancias se definan sin fundamentos técnicos. También destacó el uso responsable de los productos y las nuevas tecnologías que permiten realizar aplicaciones más precisas.
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En el marco de la ronda de exposiciones convocada por el Concejo Municipal de Rafaela para debatir una nueva regulación sobre el uso de fitosanitarios en las zonas periurbanas, el doctor José Jauregui planteó la necesidad de revisar las distancias de aplicación a partir de evidencia científica, experiencias internacionales y los avances tecnológicos del sector agropecuario.
El ingeniero agrónomo y doctor en Ciencias Agrarias explicó que su presentación buscó esclarecer algunas afirmaciones que se repiten alrededor de esta actividad y promover una discusión basada en información verificable.
“La idea es mostrar algunas cuestiones que se vienen diciendo respecto de los fitosanitarios y tratar de traer un poco de luz. Hay ciertos mitos que se van perpetuando y muchas veces eso también tiene que ver con la forma en que se comunican determinados casos”, señaló.
Durante su exposición, Jauregui abordó el uso responsable de los fitosanitarios, las tecnologías disponibles para reducir riesgos y algunos episodios que tuvieron amplia repercusión en la región. Entre ellos, mencionó el caso de Monte Maíz y la manera en que fue presentado públicamente.
“Lo que intento es disparar un poco el pensamiento crítico, algo que nos hace falta como sociedad”, sostuvo.
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Distancias y comparaciones internacionales
Al referirse a la discusión sobre los límites para las aplicaciones periurbanas, el especialista consideró necesario observar cómo se regula esta actividad en otros países.
Jauregui señaló que Europa suele presentarse como una referencia por sus restricciones ambientales, aunque aclaró que no existe un único límite general expresado en metros para todos los territorios y actividades.
“Europa no define un límite estricto y único para las aplicaciones. En muchos casos, las distancias son de entre 30 y 50 metros”, afirmó.
En ese contexto, cuestionó las propuestas que plantean restricciones de 2.000 o hasta 5.000 metros, al considerar que no cuentan con una base científica suficiente.
“Cuando se hablaba inicialmente de 2.000 metros, resultaba bastante absurdo en comparación con la legislación internacional y con la evidencia científica. Hubo lugares donde incluso se propusieron 5.000 metros, pero ese tipo de prohibiciones no tiene fundamentos técnicos”, expresó.
El disertante también se refirió al principio precautorio y sostuvo que su aplicación no debería derivar automáticamente en prohibiciones generales sin evaluar las características de cada situación.
“El debate debe ser sobre el buen uso”
Otro de los puntos desarrollados fue la percepción negativa que existe alrededor de los productos químicos.
“Siempre me resultó llamativo el concepto de ‘libre de químicos’, como si la química fuera necesariamente mala. Todos los seres vivos somos producto de reacciones bioquímicas. La discusión no debería ser química sí o química no, sino cuál es el buen uso de la química”, manifestó.
Como ejemplo, mencionó las fumigaciones realizadas para combatir el mosquito transmisor del dengue o las acciones sanitarias frente a una invasión de roedores.
Jauregui reconoció que el uso incorrecto de productos puede provocar consecuencias, pero afirmó que esas situaciones no representan el trabajo de la mayoría del sector productivo.
“Es cierto que el uso irresponsable ha generado problemas. Muchas veces, el 99 % de los productores que hacen las cosas bien termina pagando los platos rotos por el 1 % que actuó mal”, remarcó.
También advirtió que la utilización inadecuada puede reducir la efectividad de los productos, un fenómeno que comparó con la resistencia generada por el mal uso de antibióticos en la salud humana.
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Aplicaciones de precisión y nuevas tecnologías
El especialista destacó que la actividad agropecuaria atraviesa una transformación permanente y afirmó que Argentina se encuentra entre los países con mayor incorporación de tecnología en la producción.
Entre los avances disponibles mencionó las aplicaciones selectivas, realizadas con equipos capaces de diferenciar los cultivos de las malezas y aplicar productos únicamente en los sectores donde son necesarios.
“Hoy existen máquinas que pueden observar el cultivo, detectar una maleza y hacer una aplicación puntual. Eso permite reducir significativamente el uso de estos productos”, explicó.
Jauregui también resaltó el aporte de los drones, que pueden acceder a sectores donde las máquinas terrestres tienen dificultades y efectuar intervenciones específicas.
Para el especialista, la rapidez de los cambios tecnológicos obliga a revisar periódicamente las regulaciones.
“El mundo cambia muy rápido y está bien que existan espacios para repensar las decisiones. Una limitación puede haber sido establecida en determinado momento, pero después debe revisarse y ajustarse en función de la evidencia”, concluyó.

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