De cinco integrantes a más de 50: la historia de Manos Tendidas, el grupo que acompaña a adultos mayores en Rafaela
La agrupación de cuidadoras domiciliarias nació en 2015 y combina la atención profesional con acciones solidarias en hogares e instituciones de la ciudad. Sus integrantes destacaron la importancia de la formación permanente, la escucha y el afecto para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
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Lo que comenzó como una iniciativa de cinco personas interesadas en profesionalizar el cuidado de adultos mayores se transformó, con el paso de los años, en un grupo que reúne a alrededor de 50 colaboradoras en Rafaela. Se trata de Manos Tendidas, una agrupación que desde 2015 trabaja en el acompañamiento domiciliario y desarrolla actividades solidarias destinadas especialmente a personas mayores.
Durante una entrevista con Radio Rafaela, integrantes de la organización repasaron sus comienzos, el crecimiento que experimentaron y el compromiso social que mantienen como parte fundamental de su tarea.
“Surgió allá por el año 2015, con esta necesidad de aprendizaje. Muchas ya lo habíamos hecho antes en nuestros hogares, cuidando a familiares, pero sentimos que necesitábamos capacitarnos y tener mayores conocimientos”, recordaron.
Esa inquietud las llevó a participar de cursos de auxiliares en gerontología, cuidados domiciliarios y acompañamiento terapéutico, entre otras capacitaciones.
Una vez finalizada esa primera etapa de formación, apareció un nuevo interrogante: cómo comenzar a ejercer su trabajo y ofrecer un servicio organizado a la comunidad.
“Nos preguntamos qué hacíamos ahora, cómo salíamos a trabajar y cómo prestábamos nuestro servicio en la ciudad. Ahí nació Manos Tendidas. Éramos cinco y hoy llegamos a alrededor de 50”, explicaron.
Formación y capacitación para cuidar mejor
Las referentes señalaron que el grupo está integrado por personas que cuentan con formación vinculada al cuidado, principalmente cuidadoras domiciliarias, además de integrantes capacitadas en acompañamiento terapéutico y promoción gerontológica.
Muchas de ellas realizaron cursos impulsados por instituciones locales y forman parte del registro municipal de cuidadores.
“Todas tenemos alguna capacitación. La mayoría son cuidadoras domiciliarias y otras contamos con diferentes formaciones que nos permiten trabajar en equipo”, destacaron.
Desde la organización remarcaron que la capacitación continua resulta fundamental para responder a las diferentes necesidades que pueden presentarse durante el acompañamiento de una persona mayor.
En ese sentido, recordaron que a lo largo de los años impulsaron charlas, encuentros y actividades formativas con especialistas en gerontología y cuidados paliativos, con el acompañamiento de distintas instituciones.
Según explicaron, uno de sus desafíos es facilitar el acceso a nuevos conocimientos sin que las cuidadoras deban trasladarse permanentemente a otras ciudades.
“A veces se nos hace difícil traer profesionales a Rafaela para actualizar contenidos y seguir capacitándonos. Para nosotras es muy importante poder formarnos más y mejor, y después aplicar esos conocimientos en los domicilios”, expresaron.
El valor de una visita, una charla y un abrazo
Más allá de la actividad laboral, Manos Tendidas mantiene una importante tarea solidaria destinada a acompañar a personas mayores que atraviesan situaciones de vulnerabilidad o soledad.
Sus integrantes contaron que, en distintas oportunidades, organizaron visitas a hogares e instituciones geriátricas, donde compartieron momentos con los residentes.
“A veces no están esperando que alguien les lleve un paquete de galletitas, sino que vaya una persona y los escuche. Ser escuchados, recibir una visita o un abrazo es muchísimo para ellos”, señalaron.
Las cuidadoras explicaron que estos encuentros también generan un vínculo emocional muy significativo para quienes realizan las visitas.
Como ejemplo, recordaron las actividades desarrolladas durante la Campaña de la Media, una iniciativa solidaria que les permitió acercarse a diferentes instituciones.
“Ellos esperaban ese día con mucha ansiedad y alegría. A lo mejor nosotras llevábamos una tortita que habíamos comprado con nuestro dinero, pero para ellos era una felicidad enorme. Y para nosotras también”, recordaron.
La experiencia les permitió comprobar que el acompañamiento no se limita a resolver necesidades físicas o materiales, sino que también implica dedicar tiempo y brindar contención.
“El cariño y el afecto son la mejor medicina”
Las referentes destacaron una enseñanza que incorporaron durante las distintas instancias de formación: la importancia del vínculo humano en el cuidado de las personas mayores.
“El cariño y el afecto son la mejor medicina”, recordaron como una de las frases que marcaron su trabajo.
Según explicaron, una conversación, la posibilidad de compartir recuerdos o simplemente sentirse escuchado pueden representar momentos muy importantes para quienes viven en una institución.
Por eso, la organización busca combinar preparación profesional, responsabilidad y sensibilidad social, entendiendo que cada persona necesita un acompañamiento acorde con su historia y sus circunstancias.
A más de una década de sus comienzos, Manos Tendidas continúa creciendo en Rafaela, con nuevas integrantes y el mismo propósito que dio origen al grupo: brindar cuidados de calidad y recordar que el bienestar de las personas mayores también se construye a través de la compañía, la escucha y el afecto.

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