Daniel Ponse cuida a su papá con Alzheimer: “Siento en lo más profundo de mi corazón que todavía me conoce”
Dejó su trabajo para acompañar a su padre, de 78 años, y comenzó a registrar en videos algunos momentos de la convivencia con la enfermedad. Las imágenes trascendieron en redes sociales y conmovieron a miles de personas. “Lo hago para tenerlo conmigo el día de mañana”, contó.
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La historia de Daniel Ponse y su padre comenzó a recorrer las redes sociales a partir de pequeños videos cotidianos. Algunas escenas muestran sonrisas y abrazos; otras, momentos mucho más difíciles. Detrás de cada publicación hay una realidad que Daniel atraviesa desde hace años: acompañar prácticamente a tiempo completo a su papá, quien padece Alzheimer.
En diálogo con Radio Rafaela, explicó que asumió esa responsabilidad como una manera de devolver parte de todo lo recibido durante su infancia. Su padre crió solo a cuatro hijos y dedicó buena parte de su vida al trabajo.
“Mi papá fue un buen padre. Nos crió a los cuatro hijos solo y ahora ya somos grandes. Yo quedé prácticamente solo en esta lucha, cuidándolo”, relató.
Con el avance de la enfermedad, Daniel tuvo que modificar completamente su propia vida. Según contó, trabajaba y contaba con el acompañamiento de su familia, pero finalmente tomó una decisión que cambiaría su rutina: dejó su empleo para dedicarse al cuidado de su padre.
“Tuve que dejar el trabajo por su salud. Mis hermanos querían que lo pusiera en un asilo de ancianos y yo les dije que no”, recordó.
“Yo siento que me conoce”
Uno de los aspectos más duros del Alzheimer es el deterioro progresivo de la memoria y del reconocimiento de las personas cercanas. Sin embargo, Daniel conserva una certeza íntima que aparece una y otra vez en su relato.
“Dicen que con el Alzheimer llega un momento en que ya no conoce a nadie. Yo sé que quizás puedo equivocarme, pero siento en lo más profundo de mi corazón que mi papá todavía me conoce”, expresó.
Muchas mañanas vuelve a poner a prueba esa sensación. Se acerca, le habla y trata de recuperar por unos segundos ese vínculo construido durante toda una vida.
“Le digo: ‘Papá, soy yo, soy tu hijo, ¿no te acordás de mí?’. Y él se ríe, me abraza. Para mí, esa es la respuesta”, explicó.
Esos gestos sencillos adquirieron otro significado desde que apareció la enfermedad. “Cuando lo voy a levantar a la mañana y me regala esa sonrisa, soy feliz. Dios me lo sigue prestando”, señaló.
Daniel tampoco oculta que existen jornadas más complejas, atravesadas por las propias manifestaciones del Alzheimer. Sin embargo, eligió contarlas junto con aquellas en las que todavía aparecen los besos, los abrazos y las risas.
El mensaje para las nuevas generaciones
A partir de su experiencia, Ponse también quiso dejar una reflexión dirigida especialmente a los más jóvenes sobre el acompañamiento de los padres cuando envejecen o enferman.
“Ojalá que las nuevas generaciones, cuando mañana se enferme su papá o su mamá, puedan devolverles aunque sea un poquito de todo lo que ellos les dieron”, expresó.
Al recordar la vida de su padre, destacó además los sacrificios realizados durante décadas. Contó que trabajó durante unos 25 años en un matadero y que la música también ocupó un lugar importante en su historia.
“Mi papá trabajaba bajo el sol y además tocaba la guitarra. Era muy buen guitarrista”, recordó. Según relató, llegó incluso a acompañar musicalmente a Tamara Castro, reconocida intérprete del folklore argentino.
Por qué comenzó a grabar los videos
La repercusión en las redes sociales apareció casi por casualidad. Daniel explicó que originalmente no comenzó a filmar a su padre buscando seguidores ni hacerse conocido.
El motivo era mucho más personal. “Empecé a hacer los videos pensando en el día de mañana. Cuando Dios permita que mi papá se vaya al cielo, yo quiero recibirlo con los brazos abiertos, pero también quiero tenerlo conmigo de alguna manera”, confesó.
Su intención era construir un archivo de recuerdos al cual regresar cuando ya no pudiera compartir físicamente esos momentos.
“Quería poder decir: ‘Hoy voy a ver a mi papá’, poner un video y sentir que me acompaña. Por eso empecé a grabarlo”, explicó.
Con el tiempo, las imágenes comenzaron a circular y cada vez más personas se sumaron a seguir su historia. “La gente me empezó a seguir, a seguir y a seguir. Yo nunca imaginé que esto iba a tener tanta repercusión”, reconoció.
Detrás de aquella historia que se volvió viral hay, sin embargo, algo mucho más sencillo: un hijo acompañando a su padre en una enfermedad que modifica recuerdos, comportamientos y rutinas, pero que no logró borrar el vínculo que Daniel todavía reconoce en cada sonrisa y cada abrazo.
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