Daniel Marfortt, de Zoonosis: “Cuando cuidamos la salud del animal también estamos cuidando la salud humana”
Daniel Marfortt, coordinador de Salud de la Municipalidad de Rafaela, explicó que la ciudad pasó de unas 2.300 castraciones anuales en 2021 a proyectar cerca de 5.000 durante este año. Sin embargo, advirtió que aumentar las intervenciones no alcanza por sí solo y remarcó la necesidad de avanzar en tenencia responsable, vacunación, desparasitación y nuevas herramientas de control.
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La Municipalidad de Rafaela continúa reforzando las políticas vinculadas con zoonosis, castraciones y cuidado responsable de animales, con un incremento sostenido en la cantidad de intervenciones y el objetivo de ampliar la presencia territorial del servicio.
El coordinador de Salud municipal, Daniel Marfortt, destacó que contar con estadísticas permite conocer la magnitud del problema y evaluar si las políticas implementadas realmente generan resultados. En ese sentido, recordó que en 2021 se realizaban aproximadamente 2.300 castraciones por año, mientras que para 2026 la proyección es alcanzar las 5.000 intervenciones.
“Prácticamente duplicamos la cantidad de castraciones. Eso demuestra que se está trabajando mucho más, pero todavía seguimos viendo numerosos animales sueltos en la calle, por lo que evidentemente el número por sí solo no alcanza”, explicó.
Castrar más, pero también trabajar sobre la tenencia responsable
Para Marfortt, la política de control poblacional debe ir acompañada por un cambio cultural respecto de lo que significa incorporar un animal a una familia. La castración es una herramienta central, aunque forma parte de un conjunto más amplio de obligaciones.
“Si uno decide tener un animal, tiene que cuidarlo. Dentro de ese cuidado están la castración, la vacunación, la desparasitación y evitar que salga libremente a la calle”, sostuvo.
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El funcionario señaló que muchos de esos aspectos están conectados entre sí. Por ejemplo, una mayor cantidad de animales castrados disminuye situaciones vinculadas con hembras en celo y reduce la circulación de perros que escapan de sus viviendas detrás de ellas.
“Todo está relacionado. Tener un perro o un gato implica asumir una tenencia responsable, no solamente darle alimento”, remarcó.
Más herramientas para controlar incumplimientos
Desde el municipio también analizan posibles modificaciones legislativas que permitan contar con mayores herramientas frente a propietarios que incumplan con obligaciones básicas de cuidado.
Marfortt explicó que el objetivo es que Zoonosis pueda intervenir de manera más efectiva cuando se detecten situaciones reiteradas de irresponsabilidad. Dentro de esas posibilidades mencionó la necesidad de contar con instrumentos para llamar la atención, sancionar o multar cuando corresponda.
“Hoy necesitamos herramientas que nos permitan actuar frente a personas que no cumplen con lo que significa una tenencia responsable. No alcanza solamente con ofrecer el servicio si después no existe compromiso del propietario”, expresó.
El funcionario aclaró que esta mirada no apunta únicamente al bienestar animal. Un perro o un gato sin controles sanitarios también puede representar un riesgo para las personas con las que convive.
Salud animal, humana y ambiental
Marfortt explicó que el enfoque que impulsa el municipio responde al concepto de “Una Salud”, que entiende como inseparables la salud humana, animal y ambiental. De esta manera, las políticas de zoonosis dejan de ser vistas como acciones aisladas y pasan a integrar una estrategia sanitaria más amplia.
“Si un animal no está vacunado o desparasitado, puede transmitir enfermedades incluso a su propia familia. Cuando cuidamos la salud del animal también estamos cuidando la salud humana”, indicó.
Esa mirada integral es la que, según señaló, guía la articulación entre distintas áreas municipales. Las acciones territoriales buscan combinar atención sanitaria para las personas con intervenciones vinculadas con el cuidado de los animales.
El quirófano móvil llega a las vecinales
Las castraciones municipales se realizan principalmente en sedes vecinales, donde los equipos van rotando para acercar el servicio a diferentes sectores de Rafaela. Actualmente, según Marfortt, se efectúan entre 20 y más de 30 castraciones por jornada, dependiendo de la demanda de cada lugar.
“Los barrios periféricos suelen tener una mayor cantidad de animales, por eso también buscamos priorizar esos sectores. Ahora vamos a incorporar más barrios y también asentamientos”, adelantó.
La estrategia incluye el uso de un quirófano móvil completamente equipado, que permite realizar intervenciones directamente en los distintos territorios. Esto reduce las dificultades de traslado y facilita el acceso de familias que de otra manera podrían no llegar al servicio.
“El servicio está disponible. Lo que necesitamos es que la gente también colabore y acerque a sus animales. Esto requiere que trabajemos todos juntos”, señaló.
Una política vinculada con otras acciones de salud
El coordinador explicó que la intervención territorial no se limita exclusivamente a las castraciones. La intención es integrar diferentes dispositivos para que las políticas sanitarias lleguen de manera coordinada a cada barrio.
En ese esquema mencionó la posibilidad de articular el quirófano móvil con otros servicios vinculados con la salud humana, los registros y la documentación sanitaria de los animales. La propuesta busca consolidar una red que permita abordar simultáneamente diferentes necesidades.
Para Marfortt, esa presencia territorial facilita además el contacto directo con los vecinos y permite identificar con mayor precisión cuáles son las problemáticas predominantes en cada sector.
Estiman unos 55.000 animales en Rafaela
Uno de los datos que dimensiona el desafío es la cantidad estimada de perros y gatos existentes en la ciudad. Según un estudio mencionado por el funcionario, en Rafaela habría aproximadamente 55.000 animales.
Frente a una población cercana a los 110.000 habitantes, la proporción equivaldría a alrededor de un animal cada dos personas. Marfortt incluso señaló que la cifra real podría resultar superior.
“Si tenemos una población de unos 110.000 habitantes y estimamos alrededor de 55.000 animales, estamos hablando prácticamente de un animal cada dos personas. Es una cantidad enorme y demuestra por qué necesitamos una política sostenida”, explicó.
El desafío va más allá de llegar a 5.000 castraciones
La proyección de cerrar el año con aproximadamente 5.000 castraciones representa una mejora significativa frente a los niveles registrados cinco años atrás. Sin embargo, el municipio considera que ese incremento debe complementarse con educación y responsabilidad de los propietarios.
“Podemos mostrar que duplicamos las castraciones, pero si todavía tenemos animales sueltos es porque la solución no depende únicamente de cuántos castramos”, sostuvo Marfortt.
El objetivo de la política será continuar ampliando el número de intervenciones, acercar el quirófano a nuevos sectores y fortalecer la prevención. Al mismo tiempo, se buscará instalar con mayor fuerza el concepto de que incorporar un animal al hogar implica asumir cuidados sanitarios y responsabilidades hacia toda la comunidad.

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