¿Cómo evoluciona María, la perrita rescatada de un canasto de basura en el barrio 17 de Octubre?
Tras ser rescatada de un canasto de basura con un severo golpe de calor, la perrita María evoluciona físicamente, aunque las veterinarias advierten que su recuperación emocional requerirá mucha paciencia.
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El caso de María, la perrita que fue encontrada con vida dentro de una bolsa en un canasto de basura de Rafaela, continúa generando conmoción.
Tras ser rescatada en condiciones alarmantes, el animal permanece bajo atención veterinaria y comienza a mostrar algunas señales positivas en su recuperación, aunque todavía presenta un profundo temor al contacto humano.
Las médicas veterinarias Luciana Ferrero y Soledad Aguirre, de Veterinaria Signorini, brindaron detalles sobre su evolución en diálogo con Radio Rafaela y explicaron que, si bien lograron estabilizarla físicamente, ahora enfrentan un desafío igual de importante: ayudarla a recuperar la confianza en las personas.
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Llegó con 42 grados de temperatura y casi sin poder moverse
El estado en el que María ingresó a la veterinaria era preocupante. Según relató Soledad, presentaba 42 grados de temperatura corporal, producto de un severo golpe de calor, además de un marcado decaimiento y un estado de pánico que sorprendió incluso a las profesionales.
“Lo primero que hicimos fue tomarle la temperatura. Tenía 42 grados, un golpe de calor muy marcado. Estaba muy decaída, deprimida y realmente en pánico. Nunca había visto tanto miedo en un animal”, recordó la veterinaria.
A ese cuadro se sumaba el estado de su pelaje, completamente apelmazado y con una acumulación de pelo que le dificultaba los movimientos. Incluso fue necesario comenzar a cortárselo para poder realizar los primeros controles médicos.
Las profesionales iniciaron rápidamente un tratamiento de estabilización y fluidoterapia que permitió reducir su temperatura y mejorar sus condiciones generales.
Actualmente, María se encuentra físicamente más estable y logró superar la situación crítica con la que ingresó, aunque todavía necesita cuidados y controles.
El miedo sigue siendo su principal dificultad
Más allá de la mejoría física, lo que más preocupa a las veterinarias es el comportamiento de María, que continúa manifestando un temor extremo ante la presencia y el acercamiento de las personas.
“Llegó en estado de shock, con muchísimo miedo. Estaba completamente rígida, como si estuviera anestesiada, pero estaba consciente”, describió Ferrero.
Según explicaron, la perrita permanece gran parte del tiempo refugiada en su canil, evita mirar a las personas a los ojos y se mantiene constantemente alerta cuando intentan acercarse o manipularla. “No te mira a la cara. Cuando intentás intercambiar una mirada con ella, mira hacia otro lado, como si quisiera desaparecer”, expresó la profesional.
Estas reacciones podrían estar relacionadas con experiencias traumáticas previas, aunque las veterinarias aclararon que no es posible determinar con certeza qué situaciones atravesó antes de ser abandonada.
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Una de las señales alentadoras en su evolución es que María ya comenzó a comer por sus propios medios. Sin embargo, su comportamiento demuestra que todavía necesita sentirse completamente segura para hacerlo. Las profesionales observaron que prefiere alimentarse cuando no hay personas cerca, por lo que procuran respetar sus tiempos y evitar situaciones que puedan generarle mayor estrés.
Por el momento, también quedaron pendientes algunas tareas de higiene y controles que se realizarán de manera progresiva, a medida que la perrita tolere mejor el contacto.
María tiene una edad estimada de entre seis y siete años, y su recuperación no dependerá solamente de los tratamientos médicos, sino también de un entorno tranquilo y de un acompañamiento constante.
Una recuperación que necesitará tiempo y paciencia
Aunque el riesgo inicial asociado al golpe de calor pudo ser controlado, las veterinarias reconocen que la recuperación emocional será una de las etapas más delicadas.
La prioridad es que María comprenda, de manera gradual, que ya no está en peligro y que puede recibir atención y cariño sin sentir miedo. “Es muy triste, pero vamos a trabajar para que pueda estar bien y vuelva a confiar”, aseguró Aguirre.
Mientras tanto, varias familias ya manifestaron interés en adoptarla. Sin embargo, las profesionales consideran fundamental que primero avance en su recuperación y alcance las condiciones necesarias para adaptarse a un nuevo hogar.
Por ahora, la noticia más alentadora es que María logró estabilizarse, comenzó a alimentarse y está recibiendo los cuidados que necesita. Su cuerpo muestra señales de mejoría, pero todavía queda un camino importante para que pueda dejar atrás el miedo y volver a sentirse segura junto a las personas.

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