“Arrancamos de a poco, con cinco chicos, y hoy tenemos más de 60 o 70”: el fútbol que crece en el barrio Fátima
La propuesta comenzó con apenas cinco chicos y actualmente reúne a entre 60 y 70 participantes, provenientes no solo del barrio Fátima sino también de distintos sectores cercanos. Esta semana, la escuelita vive jornadas especiales por su participación en el Sueño Celeste, donde los chicos tendrán la posibilidad de compartir cancha con equipos de diferentes lugares.
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La recorrida por las escuelitas barriales de Rafaela tuvo este miércoles una nueva parada en el barrio Fátima, donde funciona una propuesta de fútbol masculino que logró crecer de manera sostenida y hoy reúne a decenas de chicos de distintas edades.
Maxi, uno de los profesores de la escuelita, recordó que el proyecto comenzó con un grupo muy reducido y que, con el paso del tiempo, fue incorporando cada vez más participantes. “Arrancamos de a poco, con cinco chicos, y hoy tenemos más de 60 o 70. Nos pone muy contentos que se sigan sumando”, destacó.
Chicos que llegan desde distintos barrios
El crecimiento de la iniciativa superó incluso los límites del propio barrio. A los niños y adolescentes de Fátima comenzaron a sumarse participantes provenientes de sectores cercanos como Mosconi, 2 de Abril y Villa Podio, entre otros.
“Al principio pensábamos que prácticamente todos eran del barrio, hasta que empezaron a decirnos que venían de otros lugares. Se acercan continuamente desde distintos puntos de la ciudad, y eso para nosotros es muy bueno”, explicó el profesor.
La propuesta se convirtió así en un espacio de encuentro que trasciende la ubicación de la sede vecinal. El fútbol funciona como una herramienta para reunir a chicos que, además de entrenarse, comparten momentos con compañeros de diferentes sectores de Rafaela.
Tres entrenamientos por semana
Habitualmente, la escuelita funciona lunes, miércoles y viernes, de 18:30 a 20, con grupos organizados de acuerdo con las edades. La convocatoria comprende desde niños de aproximadamente cuatro años hasta adolescentes de 16, aunque también pueden incorporarse jóvenes algo mayores.
“Siempre hay alguno un poquito más grande que se suma y también es bienvenido. La idea es que puedan venir, participar y tener su lugar”, explicó Maxi.
El trabajo está a cargo de tres profesores, cada uno responsable de una categoría. Esa misma organización será la que mantendrán durante las competencias y actividades especiales en las que participa la escuelita.
Una semana distinta por el Sueño Celeste
Estos días tienen un clima particular porque los chicos se preparan para ser parte del Sueño Celeste, uno de los encuentros de fútbol infantil más convocantes de Rafaela. Por ese motivo, durante esta semana se intensificaron los entrenamientos para llegar de la mejor manera.
“Esta semana fue todo más corrido porque los chicos van a participar del Sueño Celeste. Están muy entusiasmados y no ven la hora de que llegue el primer partido”, contó el profesor.
La ansiedad se refleja en las preguntas que aparecen permanentemente durante las prácticas. Los jugadores quieren conocer horarios, rivales y cómo será cada uno de los encuentros que tendrán por delante.
“Nos preguntan todo el tiempo cuándo les toca, contra quién juegan y cuál es el partido siguiente. Todavía no jugaron el primero y ya quieren estar pensando en el tercero”, relató entre risas.
Camisetas listas para salir a la cancha
La participación en el torneo también implicó organizar la indumentaria de cada categoría. En este caso, la estructura deportiva que ya posee la vecinal permitió contar con los elementos necesarios sin tener que comenzar desde cero.
“Ya tenemos todo preparado. Cada categoría tiene su propio juego de camisetas y está todo listo para que empiece a rodar la pelota”, confirmó Maxi.
Los tres profesores acompañarán a sus respectivos equipos durante el certamen. Además, cuentan con el respaldo de un grupo de padres que se mantiene cerca de la actividad y colabora junto con la Comisión Vecinal.
El acompañamiento de las familias
Maxi destacó que el funcionamiento cotidiano de la escuelita no depende únicamente de quienes están dentro de la cancha. El acompañamiento de las familias resulta fundamental para sostener las prácticas, los viajes, los encuentros y cada nueva propuesta que aparece.
“Tenemos un grupo de padres que está continuamente junto a la vecinal, apoyando y siguiendo el día a día de la escuelita”, valoró.
Ese respaldo permitió consolidar una actividad que comenzó con apenas un puñado de participantes y que actualmente moviliza a decenas de familias. El crecimiento demuestra también la necesidad que existe en los barrios de contar con espacios deportivos accesibles y cercanos.
Mucho más que entrenar fútbol
Para los chicos, la participación en el Sueño Celeste representa la posibilidad de competir y medirse con otros equipos, pero también de vivir una experiencia diferente junto a sus compañeros. Desde la escuelita buscan que el resultado deportivo sea solamente una parte de ese aprendizaje.
El entusiasmo que muestran durante los entrenamientos refleja el sentido que adquirió el proyecto dentro de la comunidad. Con entre 60 y 70 chicos, tres profesores y familias comprometidas, el fútbol masculino de barrio Fátima continúa creciendo mientras se prepara para uno de sus desafíos más esperados del año.
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