Un turista sobrevivió 16 horas atrapado en un precipicio de 70 metros
Un hombre identificado como Gilmar permaneció inmovilizado en una cornisa tras sufrir una caída durante una excursión solitaria en las Serras Gerais, en el estado de Tocantins.
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Un turista vivió una situación límite en las Serras Gerais, en el estado de Tocantins, Brasil. Identificado como Gilmar, quedó atrapado en una estrecha cornisa con una caída de más de 70 metros y permaneció allí durante 16 horas, hasta que los bomberos lograron rescatarlo en un operativo que se extendió por aproximadamente 11 horas.
Un paseo que terminó en peligro
Gilmar se encontraba alojado en la casa de su hermana cuando decidió salir temprano a recorrer las sierras por su cuenta, sin avisar ni contar con compañía. Según contó, partió cerca de las seis de la mañana, con protector solar, una remera, shorts y una botella pequeña de agua.
“Salí sobre las seis de la mañana. Me puse protector solar, una remera y shorts. Agarré una botella pequeña de agua y me fui”, recordó.
Durante la excursión, el turista recorrió el lugar y se tomó fotografías. Sin embargo, cuando intentaba descender, perdió el equilibrio y terminó atrapado en un sector angosto, sostenido por unos arbustos y expuesto a una caída de más de 70 metros.
“Desde los 12 años me gustan las aventuras, pero con 50 años ya es más arriesgado, más peligroso”, reconoció después del episodio. También advirtió que no recomienda exponerse a una situación similar.
Un rescate de 11 horas
El operativo comenzó cerca del mediodía, luego de que el comandante del 12.º Batallón de la Policía Militar en Taguatinga se comunicara con los bomberos para pedir asistencia.
Gilmar consiguió utilizar su teléfono celular para solicitar ayuda y enviar su ubicación exacta. Durante el contacto, informó que tenía escoriaciones y sufría una intensa sed, mientras permanecía inmovilizado en un sector de difícil acceso.
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Al llegar al lugar, los rescatistas localizaron al hombre y organizaron un sistema de anclaje para descender mediante técnicas de rápel. Con cascos y arneses, consiguieron acercarse y hacerle llegar una cuerda y agua.
“Me mandaron una cuerda con una botellita de agua, la tomé y até la cuerda a mi cintura. Después me mandaron más agua y unos tres bizcochos”, contó el turista, que estaba debilitado y deshidratado por las altas temperaturas.
La dificultad para salir de la cornisa
La situación física de Gilmar complicó las tareas de rescate. El hombre tenía las piernas temblorosas y no podía desplazarse por sus propios medios, por lo que los bomberos debieron asistirlo para sacarlo de la zona de riesgo.
“Estaba débil, sus piernas estaban temblorosas, no podía moverse en ninguna dirección. Dijo: ‘Tal como caí, me quedé ahí’. Permaneció de pie, no podía sentarse, no podía darse la vuelta”, explicó uno de los rescatistas al medio brasileño g1.
La estrechez de la cornisa, el desnivel del terreno y la vegetación dificultaron el avance de los equipos. Cada movimiento debía realizarse con precaución para evitar que el hombre perdiera el equilibrio y cayera al vacío.
El traslado al hospital
Una vez que lograron asegurar a Gilmar, los bomberos continuaron el recorrido por una zona de vegetación densa y terreno accidentado. Con ayuda de otras personas presentes en el lugar, utilizaron machetes para abrirse paso entre la maleza y llegar a un sector seguro.
Finalmente, el turista fue trasladado en una ambulancia municipal al Hospital Municipal São João Batista, en Taguatinga, donde recibió atención médica.
Tras permanecer 16 horas en una situación extrema, Gilmar logró salir con vida de un episodio que combinó una caída peligrosa, temperaturas elevadas y un rescate de gran complejidad. Su experiencia dejó en evidencia los riesgos de recorrer terrenos escarpados sin compañía ni preparación suficiente.

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