Murió en España Noelia Castillo Ramos tras recibir la eutanasia
La joven de 25 años atravesó un extenso proceso judicial antes de acceder al procedimiento autorizado por la legislación vigente
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Noelia Castillo Ramos, una joven de 25 años con paraplejia irreversible, murió este jueves 26 de marzo en España tras recibir la eutanasia, luego de un proceso que se extendió durante casi dos años y que incluyó instancias judiciales en distintos niveles.
El procedimiento había sido autorizado por unanimidad por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, organismo encargado de supervisar la correcta aplicación de la prestación de ayuda para morir.
Un caso atravesado por la Justicia
El camino hacia la eutanasia estuvo marcado por una disputa judicial impulsada por su padre, Gerónimo Castillo, quien se opuso a la decisión y presentó distintos recursos para frenar el procedimiento.
Los planteos incluyeron instancias en tribunales españoles, como el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, además de una presentación ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en marzo de 2026 rechazó una medida cautelar para suspender la práctica.
Con esa resolución, quedó habilitada la realización del procedimiento en el sistema de salud.
El cuadro de salud y la decisión
Noelia había quedado con una paraplejia irreversible tras un hecho ocurrido el 4 de octubre de 2022, que le provocó una lesión medular completa. Según se informó, padecía dolores neuropáticos persistentes y otras complicaciones derivadas de su estado.
En 2024 inició formalmente el pedido de eutanasia, que fue evaluado y aprobado por los organismos médicos correspondientes, en el marco de la legislación vigente en España.
División familiar y postura personal
El caso también reflejó una fuerte división dentro de su entorno familiar. Mientras su padre mantuvo su rechazo al procedimiento hasta el final, su madre decidió acompañarla durante el proceso.
En una entrevista previa, la joven había explicado su decisión: “No tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada”, y expresó: “Yo simplemente quiero irme en paz”.
La situación generó repercusión pública y reabrió el debate en torno a la eutanasia y su aplicación en contextos de enfermedades o condiciones irreversibles.

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