Los sismos en Venezuela profundizan la crisis política y ponen en pausa una posible transición
La tragedia natural golpeó al país en medio de un escenario institucional complejo, tras la captura de Nicolás Maduro y con Delcy Rodríguez al frente del gobierno. Especialistas advierten que el desastre podría acelerar cambios políticos o debilitar aún más al chavismo.
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De acuerdo con cifras oficiales difundidas este domingo, la tragedia dejó 2.295 personas fallecidas, 11.267 heridos y cerca de 100 edificios afectados, con el mayor nivel de destrucción concentrado en La Guaira, una de las zonas más golpeadas por el fenómeno natural.
El desastre ocurre justo cuando se cumplía una especie de período de prueba de 180 días para una eventual transición política, impulsada bajo la mirada de Estados Unidos tras la salida forzada de Maduro del poder. Ese plazo, que había comenzado el 3 de enero de 2026, colocó a Delcy Rodríguez en un rol clave dentro del nuevo esquema de gobernación.
Una transición que quedó en pausa
Sobre este escenario habló Joaquín Bernardis, integrante del Observatorio de Política Internacional de la UCSF, quien explicó que antes del terremoto se venían discutiendo puntos sensibles para el futuro político venezolano.
Según señaló, en los últimos días Estados Unidos avanzaba en conversaciones vinculadas a una posible liberalización del sistema político venezolano. En ese marco, Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y referente del Poder Legislativo, habría mantenido encuentros con sectores de la oposición en el exilio.
Entre los temas que debían resolverse aparecían la renovación de la Comisión Nacional Electoral, la conformación de un Poder Judicial independiente y la apertura de mayores libertades civiles y políticas de cara a futuras elecciones.
Bernardis sostuvo que el sismo alteró por completo ese calendario. “Hay varios puntos clave que se iban a resolver en esta semana y que ahora van a estar en standby”, advirtió.
El chavismo, bajo presión por la respuesta estatal
La tragedia también puso bajo la lupa la capacidad del Estado venezolano para responder ante una emergencia de semejante magnitud. Para el especialista, el desastre expuso las debilidades de la dirigencia política, la protección civil y las fuerzas armadas.
“Este sismo pone en entredicho la posición que va a tener el chavismo por la poca preparación de tanto el sector político como también la protección civil y las fuerzas armadas para hacer frente a este desastre natural”, analizó Bernardis.
Uno de los cuestionamientos centrales pasa por las dificultades para permitir el ingreso y la coordinación de ayuda humanitaria internacional, en un país que ya arrastraba problemas estructurales antes del fenómeno natural.
En ese sentido, el analista recordó un antecedente histórico: los deslaves de 1999 en La Guaira, ocurridos durante el primer año de gobierno de Hugo Chávez. En aquel momento, también se cuestionó el rechazo a determinada asistencia externa, especialmente de Estados Unidos.
Reconstrucción material y crisis de legitimidad
El impacto económico del desastre también será determinante. Según estimaciones iniciales del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, los daños podrían superar los 6.000 millones de dólares del PBI, una cifra que representa un desafío enorme para cualquier gobierno.
Para Bernardis, el problema será doble: por un lado, Venezuela deberá encarar la reconstrucción de infraestructura básica; por otro, deberá resolver una crisis política que ya estaba abierta antes del terremoto.
La situación es compleja tanto si el chavismo logra sostenerse bajo una fórmula más flexible como si la oposición consigue avanzar en el proceso de transición. En ambos casos, el nuevo escenario exigirá capacidad de gestión, recursos y legitimidad social.
Antecedentes regionales que anticipan cambios
El especialista también trazó paralelos con otros procesos históricos de América Latina, donde grandes desastres naturales impactaron directamente sobre la estabilidad de los gobiernos.
Uno de los ejemplos mencionados fue Nicaragua, donde el terremoto de comienzos de la década del 70 debilitó al régimen de los Somoza. La mala administración de la reconstrucción afectó su sistema de poder y terminó siendo uno de los factores que precedieron a la Revolución Sandinista.
También citó el caso de México, donde un fuerte terremoto en plena crisis económica golpeó la legitimidad del PRI, partido que durante décadas dominó la vida política del país.
En ese marco, Venezuela enfrenta ahora un escenario decisivo. Los sismos no solo dejaron una emergencia humanitaria, sino que también pueden convertirse en un punto de quiebre para un sistema político que ya venía tensionado.
La forma en que el gobierno gestione la ayuda, la reconstrucción y la apertura institucional será clave para definir si el país continúa en una etapa de stand-by político o si la tragedia acelera un proceso de cambio profundo.

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