Irán negó negociaciones con Estados Unidos y cruzó a Trump: “Continuaremos la defensa”
Teherán desmintió contactos con Washington y rechazó la versión del presidente estadounidense en medio de la crisis en el estrecho de Ormuz.
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Irán salió a desmentir de manera tajante a Donald Trump y aseguró que no mantiene negociaciones con Estados Unidos, ni directas ni indirectas, en medio de la guerra que ya lleva casi cuatro semanas. La respuesta llegó después de que el presidente estadounidense anunciara una postergación de cinco días para los ataques contra infraestructura energética iraní y hablara de “conversaciones muy buenas y productivas”.
Desde Teherán, la línea oficial fue otra. Medios estatales y semioficiales vinculados al régimen aseguraron que no existe ningún canal de diálogo activo con la Casa Blanca y que la prioridad sigue siendo sostener la defensa hasta alcanzar el nivel de disuasión que consideran necesario frente a Estados Unidos e Israel.

La desmentida iraní a Trump
El contraste entre ambos mensajes quedó expuesto de inmediato. Trump sostuvo en Truth Social que hubo avances relevantes en los contactos con Irán y que, por ese motivo, ordenó frenar por cinco días la ofensiva prevista sobre plantas eléctricas e infraestructura energética.
Irán, en cambio, presentó esa decisión como una marcha atrás de Washington. La lectura que circuló desde Teherán es que el repliegue estadounidense se explicó más por la credibilidad de las represalias iraníes y por la presión de los mercados que por una negociación real entre las partes.
Dentro de esa respuesta, una de las definiciones más fuertes fue que Irán “continuará la defensa” hasta lograr la disuasión necesaria. La expresión resume el momento político y militar del régimen: no mostrarse como una parte abierta a un acuerdo mientras sigan los bombardeos y la tensión en la región.
La posición iraní también quedó reflejada en sus mensajes sobre diplomacia. Teherán sostuvo que la vía diplomática puede seguir siendo importante, pero remarcó que primero debe cesar por completo la agresión y existir garantías recíprocas. Esa condición deja en claro que, por ahora, no hay señales públicas de una negociación formal en curso.

Ormuz sigue en el centro del conflicto
La disputa verbal se da mientras el estrecho de Ormuz continúa como uno de los puntos más sensibles de la crisis. Trump había amenazado con destruir centrales eléctricas iraníes si no se restablecía la navegación plena en 48 horas, pero luego extendió ese plazo por cinco días.
Del lado iraní, la señal fue que el paso marítimo puede seguir funcionando bajo coordinación previa para embarcaciones no consideradas enemigas. Esa postura mantuvo el control político y militar de Teherán sobre la zona, aun cuando en paralelo insistió en que la situación actual fue generada por la ofensiva de Estados Unidos e Israel.
La presión de los mercados y el factor energético
La crisis siguió golpeando a los mercados globales. Tras el anuncio de Trump sobre la pausa de cinco días, el precio del petróleo cayó con fuerza y las bolsas reaccionaron al alza, en una muestra de cuánto pesa cualquier señal de desescalada en un conflicto que ya alteró el comercio energético mundial.
Ese movimiento también ayuda a explicar la lectura iraní. Desde Teherán entienden que la presión sobre el crudo, el gas y los activos financieros occidentales se convirtió en una herramienta central de su estrategia, y que esa tensión influyó en el repliegue parcial anunciado por Washington.
Un frente abierto sin canal confirmado
Por ahora, el panorama sigue marcado por dos relatos incompatibles. Trump insiste en que hubo contactos productivos y deja abierta la puerta a un acuerdo rápido. Irán niega que exista una negociación real y reafirma que continuará la defensa mientras no se modifique el escenario militar.
Ese choque de versiones mantiene en suspenso cualquier expectativa de salida inmediata. La pausa de cinco días ordenada por Washington alivió momentáneamente a los mercados, pero no cambió el dato central que Teherán quiso fijar este lunes: no reconoce avances diplomáticos y sigue parado en una lógica de resistencia.

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