Artemis II entra en su etapa decisiva: así será el regreso de la cápsula Orion a la Tierra
La misión tripulada de la NASA se prepara para una de las maniobras más complejas del viaje: el reingreso a la atmósfera y el posterior amerizaje en el océano Pacífico, una instancia clave para el futuro del programa lunar.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/04/la_tripulacion_de_la_mision_artemis_ii_de_la_nasa.webp)
La misión Artemis II atraviesa su tramo final con una de las etapas más delicadas de todo el viaje: el regreso de la cápsula Orion a la Tierra. Luego de completar su recorrido alrededor de la Luna, la nave debe afrontar ahora una secuencia crítica que pondrá a prueba sistemas esenciales para el desarrollo de futuras misiones tripuladas del programa Artemis.
Se trata del primer vuelo tripulado que vuelve a acercarse a la órbita lunar desde los tiempos del programa Apolo, por lo que su desenlace es seguido con atención tanto por la comunidad científica como por el público. A bordo viajan cuatro astronautas, tres estadounidenses y uno canadiense, quienes durante varios días realizaron maniobras de navegación en el espacio profundo y ensayaron sistemas fundamentales para próximas expediciones.
Una misión de prueba para volver a la Luna
A diferencia de lo que ocurrirá en misiones posteriores, Artemis II no contempla un alunizaje. Su objetivo principal es validar sistemas críticos en condiciones reales de vuelo, entre ellos los de soporte vital, comunicación y control. También permitió comprobar el rendimiento del cohete SLS (Space Launch System), pieza central de la arquitectura con la que la NASA busca restablecer la presencia humana en la Luna.
En ese sentido, la misión funciona como un paso de transición entre la exploración del pasado y los próximos objetivos del programa espacial estadounidense. La experiencia reunida en este viaje servirá para ajustar protocolos y procedimientos antes de avanzar hacia la esperada Artemis III, que sí tiene como meta llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar.
El desafío del reingreso
La fase final estará marcada por el reingreso de Orion a la atmósfera terrestre, una maniobra de alta complejidad técnica. En ese momento, la nave deberá soportar velocidades extremas y temperaturas elevadísimas generadas por la fricción con el aire, razón por la cual el funcionamiento del escudo térmico será determinante.
Durante esta instancia también está previsto un breve corte de comunicaciones debido al plasma que se forma alrededor de la cápsula. Se trata de un fenómeno conocido en este tipo de misiones, que no representa un riesgo adicional, aunque sí implica algunos minutos sin contacto con los equipos en tierra.
Una vez superado ese momento, se activará el sistema de paracaídas, que reducirá progresivamente la velocidad de descenso hasta concretar el amerizaje controlado en el Pacífico. Allí aguardarán embarcaciones y personal especializado para asistir a la tripulación y recuperar la nave. Luego, los astronautas serán sometidos a controles médicos para evaluar su estado físico tras varios días en microgravedad.
Un paso clave para lo que viene
El cierre exitoso de Artemis II será determinante para el futuro del programa. Los datos obtenidos durante el vuelo permitirán mejorar sistemas y preparar las próximas etapas, que incluyen no solo nuevas misiones lunares, sino también el desarrollo de infraestructura en órbita y proyectos de exploración más ambiciosos.
Más allá del aspecto técnico, la misión también tiene un fuerte valor simbólico: marca el regreso de la exploración tripulada más allá de la órbita baja terrestre después de más de medio siglo. El retorno de Orion, por lo tanto, no será solo el final de una misión, sino también un paso clave en el renovado impulso de la exploración espacial.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión