Alerta en la Antártida por los niveles mínimos históricos de hielo marino
El hielo marino antártico registró durante el invierno de 2026 su tercera menor extensión en casi cinco décadas, encendiendo las alarmas de la comunidad científica por una tendencia climática persistente.
:format(webp):quality(75)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/09/alerta_en_la_antartida_el_hielo_marino.webp)
El hielo marino que rodea la Antártida volvió a registrar niveles excepcionalmente bajos. Durante el invierno austral de 2026, alcanzó su tercera menor extensión desde que comenzaron las mediciones satelitales hace casi cinco décadas. Este dato encendió nuevamente las alertas entre los científicos por una tendencia que se repite en los últimos años y que podría tener consecuencias sobre el clima y los ecosistemas de la región.
De acuerdo con los registros del National Snow and Ice Data Center (NSIDC), el hielo marino antártico alcanzó el 14 de septiembre una superficie máxima de 17,59 millones de kilómetros cuadrados. La cifra quedó cerca de un millón de kilómetros cuadrados por debajo del promedio registrado entre 1981 y 2010. La dimensión de la anomalía es significativa: la superficie de hielo faltante equivale a casi cuatro veces la provincia de Buenos Aires.
El comportamiento de este año no es un hecho aislado. Los cuatro máximos invernales más bajos de toda la serie satelital se registraron durante los últimos cuatro años. A diferencia del hielo continental, el hielo marino se genera al congelarse el agua del océano. Si bien su derretimiento no provoca directamente un aumento del nivel del mar, cumple una función clave al reflejar la radiación solar y mantener frío el océano.
:format(webp):quality(60)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/09/alerta_en_la_antartida_el_hielo_marino_1.webp)
Cuando hay menos hielo, queda expuesta una mayor superficie de agua oscura que absorbe más energía, contribuyendo al calentamiento. Además, el hielo actúa como una barrera protectora para las plataformas adheridas al continente. Si estas estructuras se debilitan, pueden acelerar el desplazamiento de los glaciares continentales hacia el mar, lo cual sí impacta en el nivel de los océanos. El fenómeno también afecta a especies como el pingüino emperador, que depende de estas superficies para reproducirse.
Los científicos analizan factores como las temperaturas del océano, los cambios en los patrones de viento y la circulación atmosférica. Datos de Copernicus confirmaron que, en agosto, la extensión promedio fue de 17 millones de kilómetros cuadrados, un 6,5% por debajo del promedio de 1991-2020. Las mayores anomalías se detectaron en sectores del mar de Amundsen y del océano Índico, donde vientos del norte empujaron el hielo hacia el continente con temperaturas superiores a las habituales.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión