¿Todo vale por una primicia?: los límites de la libertad de prensa y el impacto de las fake news
Francisco Pedrotti, de Pedrotti Abogados, analizó en Radio Rafaela el rol de los medios, la responsabilidad al informar y los derechos que entran en juego cuando se difunden noticias falsas o no chequeadas.
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El debate sobre los límites de la libertad de prensa volvió a instalarse en la agenda pública a partir de un episodio reciente que tuvo fuerte repercusión mediática y abrió una pregunta central: ¿todo vale por una primicia?
El tema fue abordado en Radio Rafaela por Francisco Pedrotti, de Pedrotti Abogados, quien planteó que, más allá del caso puntual que motivó la discusión, el eje de fondo está en la responsabilidad de los medios de comunicación al momento de difundir información sensible, especialmente cuando involucra a personas, familias o situaciones privadas.
“Lejos de ser gracioso, es un tema delicado, porque hay un montón de derechos en juego”, señaló Pedrotti al introducir el análisis. En esa línea, remarcó que muchas veces la búsqueda de repercusión, la velocidad de las redes sociales o la presión por llegar primero pueden llevar a errores graves en la comunicación pública.
El rol de los medios y la necesidad de chequear
Durante el micro, Pedrotti explicó que el problema no se agota en un caso concreto, sino que permite reflexionar sobre una dinámica que se repite con frecuencia en los medios: la difusión de datos sin confirmación suficiente, imágenes sensibles o versiones que luego pueden causar daño.
En ese sentido, recordó que la libertad de prensa y la libertad de expresión son derechos fundamentales en una sociedad democrática, porque permiten informar, opinar, controlar al poder político y garantizar el acceso de la ciudadanía a la información.
Sin embargo, aclaró que no se trata de derechos absolutos. “La libertad de prensa es esencial para la democracia, pero tiene que coexistir con otros derechos, como el honor, la intimidad y la dignidad de las personas”, sostuvo.
Límites internos y externos
Pedrotti explicó que los límites de la libertad de prensa pueden pensarse en dos planos. Por un lado, los límites internos, vinculados con el contenido de la información: que sea verdadera, objetiva, exacta y debidamente chequeada.
“Si la información es falsa, fingida o engañosa, ahí puede existir responsabilidad”, indicó. Esa responsabilidad, agregó, puede ser civil, con una eventual indemnización económica, e incluso penal, según las características del caso.
Por otro lado, mencionó los límites externos, relacionados con los llamados derechos personalísimos. Entre ellos ubicó el derecho a la intimidad, el derecho al honor y el derecho a la imagen.
Intimidad, honor e imagen
El abogado explicó que el derecho a la intimidad protege la vida privada de las personas y permite excluir a terceros de aspectos que no deben ser expuestos públicamente sin justificación.
También se refirió al derecho al honor, que abarca tanto la valoración que una persona tiene de sí misma como la reputación que posee frente a la sociedad. En ese punto, advirtió sobre el daño que puede provocar la difusión de dichos falsos, agraviantes o desacreditantes.
Finalmente, habló del derecho a la imagen, y puso como ejemplo la publicación de fotografías sensibles, especialmente en hechos policiales o situaciones de extrema vulnerabilidad. “No se puede publicar la imagen de una persona sin consentimiento, mucho menos cuando se trata de una cuestión íntima o delicada”, explicó.
Derecho a réplica y responsabilidad
Otro de los puntos abordados fue el derecho a réplica, una herramienta que permite a una persona afectada por una información falsa, inexacta o agraviante solicitar que el mismo medio publique o difunda una aclaración.
Pedrotti recordó que este derecho tiene antecedentes importantes en la jurisprudencia argentina y mencionó el conocido caso vinculado a Gerardo Sofovich, en el que la Corte Suprema reconoció la posibilidad de réplica ante dichos considerados ofensivos para determinadas convicciones personales.
“El derecho a réplica implica que quien se vio afectado pueda aclarar, gratuitamente y por el mismo medio, aquello que considera falso, inexacto o agraviante”, resumió.
La real malicia y la difusión de información falsa
El análisis también incluyó la llamada teoría de la real malicia, un criterio jurídico que exige probar que una información fue difundida sabiendo que era falsa o con una clara despreocupación sobre su veracidad.
En relación con el caso que disparó el debate, Pedrotti aclaró que no necesariamente se puede hablar de una intención deliberada de dañar. No obstante, remarcó que la ausencia de mala intención no elimina la necesidad de actuar con responsabilidad.
“No basta con decir que no hubo intención. También hay que analizar si existió una despreocupación total respecto de si la información era verdadera o falsa”, señaló.
Fake news y redes sociales
Hacia el final del micro, el abogado puso el foco en el fenómeno de las fake news, especialmente en redes sociales, donde la circulación de información suele ser inmediata y muchas veces no atraviesa ningún proceso de verificación.
En ese marco, advirtió que las consecuencias no son solo legales o económicas, sino también humanas. Una noticia falsa puede afectar emocionalmente a una persona, dañar su entorno familiar, perjudicar su reputación o exponerla públicamente de manera injusta.
“Hay que llamar a la reflexión, no solo por las consecuencias legales que puede tener, sino también por el padecimiento que se le puede generar a una persona”, sostuvo.
El equilibrio necesario
Como cierre, Pedrotti planteó que el desafío actual no pasa por elegir entre libertad de prensa o límites, sino por encontrar un equilibrio entre derechos igualmente importantes.
“Una sociedad sin libertad de prensa sería una sociedad menos libre. Pero una prensa sin responsabilidad también puede lesionar derechos muy importantes”, concluyó.

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