Su familia pidió que le realicen eutanasia, él se aferró a una perra que conoció en su nuevo hogar
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/galeria/fotos/2021/03/03/l_o_1614684427.jpg)
Desde hace 10 días, Adrián Martínez, un joven de Misiones que fue conocido porque su madre había pedido públicamente la eutanasia, se encuentra en una etapa de “readaptación” en el Hogar Espíritu Santos de Oberá. El mismo llegó al lugar y se afianzó a Sol, la perra de la residencia.
El Hogar “Espíritu Santo” fue fundado el 12 de junio de 2011 por Guillermo Hayes, para atender a misioneros con capacidades diferentes intelectuales, que por distintas razones fueron abandonados por sus familias. Es por eso que, el Estado provincial judicializó su caso y le otorgó un espacio en Oberá. Allí dentro, Adrián cuenta con asistencia las 24 horas, pero no está solo ya que debe convivir con otros residentes.
En agosto del 2020, Eva Briñócoli, madre de Adrián Martínez, pidió que se le apliquen la eutanasia o muerte digna a su hijo, que padece de parálisis cerebral. Es que, el oriundo de la localidad de Candelaria no habla, apenas camina y no puede hacer nada por sí solo.
:format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/galeria/fotos/2021/03/03/l_o_1614684428.jpg)
Finalmente, la eutanasia no fue otorgada al joven y ahora tiene una oportunidad dentro del Hogar donde convive con otros 16 internos de distintas partes de la provincia de Misiones. Además, para que su adaptación sea más “leve” Adrián se aferró rápidamente a Sol, una perra mestiza que vive dentro de la residencia.
“Desde que él ingresó se vinculó a Sol, una perra que tenemos de mascota dentro del hogar. Lógicamente para Adrián será muy difícil la adaptación porque en su casa era el único y su madre lo atendía en todos los aspectos”, comentó José Jakubow, coordinador del lugar.
“Él tenía una atención preferencial y no se le dio la oportunidad de ser independiente en algunas cosas que podría hacerlo. Muchas veces las familias se encierran en la discapacidad para poder atender a sus chicos y no aprovechan los recursos como las escuelas especiales, los hogares de día, los centros de estimulación temprano y entonces este chico se adaptó a todo lo que la familia le dio”, explicó el coordinador del hogar.
El día que llegó
“Tenemos muchos desafíos con él ya que padece de una epilepsia refractaria que convulsiona por emociones, y las emociones que pueda experimentar de alegría o de tristeza son perjudiciales, lastimosamente el factor estímulo le genera muchas controversias, estamos viéndolo siempre y sobre todo, con muchas ganas de que evolucione bien”, expresó.
El joven llegó a la residencia luego de que la familia y distintos organismos de la Provincia, hayan acordado que el joven de 22 años tenga una contención profesional y que así la familia también pueda tener una vida “más normal”. “En el hogar es la primera vez que llega una persona que era contenida por su familia, se ve que sus padres agotaron pilas luego de tantos años y entonces, el Estado le brindó este lugar”, dijo.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión