“Si nosotros tenemos calor, el animal también”: tips para prevenir el golpe de calor en perros y gatos
Ana Sol Riva, de MooVet y Signorini, advirtió que el golpe de calor en mascotas es una urgencia veterinaria y brindó claves para prevenirlo, reconocer los síntomas y actuar a tiempo durante las jornadas de altas temperaturas.
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Con las altas temperaturas que se registraron en la región, la veterinaria Ana Sol Riva, de MooVet y Signorini, alertó sobre los riesgos que el calor extremo representó para perros y gatos y explicó cuáles fueron las medidas fundamentales para evitar golpes de calor, una de las emergencias más frecuentes en esta época del año.
“Exactamente lo mismo que nos pasa a los humanos. Si nosotros tenemos calor, el animal va a tener calor”, señaló, y remarcó que el primer punto fue garantizar condiciones básicas de bienestar. “Hay que darle refugio del sol. Es importante que siempre tengan sombra en el patio. Si es un patio seco, más aún, porque sabemos lo que irradia temperatura el cemento”.
En ese sentido, subrayó la importancia del agua: “Siempre tienen que tener disponibilidad de agua fresca. Hay que tratar de cambiarla todos los días”, indicó, y aclaró que en gatos esto es todavía más relevante. “Los gatos son un poquito más exigentes con el agua, pero siempre tengan en cuenta que el perro babea mucho, el agua se pone turbulenta después de unas horas, así que siempre hay que cambiarla”.
También explicó que el lugar donde descansa la mascota debe ser térmicamente tolerable. “En el caso de vivir en el patio, tienen que tener un lugar adecuado donde nosotros nos sentemos y toleremos la temperatura. Ese lugar va a estar bien para nuestra mascota”.
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Síntomas de golpe de calor: cómo reconocerlo
Riva explicó que perros y gatos no reaccionaron igual ante el calor extremo. “El jadeo es habitual en el perro, no es tan habitual en el gato. En el gato es como un último recurso”, afirmó.
Por eso, advirtió que cuando un felino comienza a jadear es una señal de alarma. “Cuando vemos a un gato tirado, que no responde a nuestros estímulos jadeando, sabemos que estamos posiblemente ante la presencia de un golpe de calor o algún síntoma de dolor”.
En los perros, el jadeo es el principal mecanismo para eliminar calor. “Siempre los vamos a ver jadeando en verano, es normal. Ahora hay que ver la intensidad”, aclaró. “Si el animal está jadeando exageradamente, con una respiración muy agitada, como si hubiese corrido cuatro cuadras, lleno de baba en la boca, ahí ya no es normal”.
La veterinaria detalló otros signos de alarma: “Es muy habitual ver la salivación, a veces una espuma blanca en la boca. El animal está débil, se quiere parar y no puede, se cae, se desvanece, no responde a nuestros estímulos normales”. En los casos más graves, agregó, “puede haber vómitos y diarrea, pero ya son situaciones donde el golpe de calor está llegando a un shock”.
Qué hacer ante una urgencia
Riva fue categórica sobre la gravedad del cuadro: “El golpe de calor es una urgencia”. Por eso, insistió en que no se debe esperar. “En ese caso tenemos que acudir a la urgencia, porque no podemos esperar”.
También explicó qué se puede hacer mientras se traslada al animal al veterinario. “Hay que tratar de bajar la temperatura automáticamente. Inclusive lo podemos sentir tocando el manto del animal, que va a estar muy caliente”, describió.
Entre las medidas de primeros auxilios, recomendó: “Siempre se pone con presas frías en la zona de la panza, tratar de darle agua pero no excesivamente, mojar las axilas y las zonas de piel más finita, que es donde más se puede realizar el intercambio de temperatura”.
Sin embargo, advirtió sobre un error muy común. “No está bueno mojarlos completamente”, explicó. “Eso crea como un manto de agua y pelo que impide el intercambio de temperatura normal”. En cambio, aconsejó: “Sí ponerle una fuente tipo ventilador. El viento ayuda mucho. O aire acondicionado, mientras lo llevamos a una urgencia veterinaria”.
¿Se les corta el pelo en verano?
La veterinaria también se refirió a una de las dudas más frecuentes. “El manto no solo protege del sol, sino que también forma un aislante térmico”, afirmó. “Entre el manto y la piel se genera un intercambio de temperatura natural que favorece al intercambio de calor del animal”.
Por eso, advirtió que rapar animales que viven al aire libre puede ser contraproducente. “Muchas veces pensamos que los pelamos y los ponemos al sol, pero eso es como con nosotros: se va a quemar”, señaló. En cambio, aclaró que “si lo tenemos todo el día encerrado con aire acondicionado y es un integrante más de la familia, lo podemos pelar tranquilamente”, pero no así a los que pasan gran parte del tiempo en el patio.

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