Qué líquido refrigerante lleva tu auto y por qué elegir mal puede dañar el motor
Es clave para mantener la temperatura adecuada del motor, evitar sobrecalentamientos y proteger el sistema contra la corrosión. Antes de cargarlo, siempre conviene revisar el manual del vehículo.
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El líquido refrigerante es uno de los elementos fundamentales para el buen funcionamiento del motor de un auto. Aunque muchas veces se lo asocia únicamente con evitar el sobrecalentamiento, también cumple un rol clave en épocas de bajas temperaturas y en la protección interna del sistema.
La mayoría de los vehículos actuales cuentan con un sistema de refrigeración líquida, por lo que usar el producto correcto es indispensable. Este compuesto permite mantener la temperatura del motor dentro de parámetros seguros, incluso frente a condiciones extremas, y ayuda a prevenir fallas que pueden afectar el rendimiento o provocar daños costosos.
Además, el refrigerante protege contra la corrosión, mejora la transferencia de calor y contribuye a extender la vida útil del motor, tanto en verano como en invierno.
Cómo revisar el nivel del refrigerante
Antes de salir a la ruta o emprender un viaje largo, es recomendable revisar el nivel de refrigerante, al igual que el aceite, el líquido limpiaparabrisas, las cubiertas y los frenos.
El depósito del circuito de refrigeración suele ser de plástico semitransparente y tener un tapón de color negro, azul o similar. En la pared exterior del recipiente aparecen dos marcas: mínimo y máximo.
Si el líquido se encuentra entre esas dos líneas, el nivel es correcto. En cambio, si está por debajo del mínimo, puede haber una pérdida en alguna parte del circuito, lo que podría derivar en un sobrecalentamiento del motor.
Cómo recargarlo de manera segura
Para recargar el líquido refrigerante, el motor debe estar completamente frío. Nunca se debe abrir el depósito con el motor caliente, porque el sistema trabaja bajo presión y puede expulsar líquido a alta temperatura.
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Una vez ubicado el depósito, se debe abrir la tapa de forma gradual y completar con el refrigerante adecuado hasta alcanzar el nivel indicado. Para evitar derrames, puede utilizarse un embudo.
Aunque se trata de una tarea sencilla, siempre es conveniente consultar el manual del vehículo ante cualquier duda, especialmente para saber qué tipo de refrigerante recomienda el fabricante.
Qué refrigerante conviene usar
Lo más importante es utilizar un líquido refrigerante que cumpla con las especificaciones indicadas por el fabricante. No todos los productos son iguales y no conviene elegirlos solo por el color o el precio.
Existen refrigerantes de diferentes tipos, con distintos niveles de protección contra la corrosión, puntos de congelación y puntos de ebullición. Por eso, mezclar productos con componentes diferentes puede afectar el rendimiento del sistema.
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Algunos refrigerantes vienen listos para usar, mientras que otros son concentrados y deben mezclarse con agua destilada, generalmente en una proporción del 50%. No se recomienda utilizar agua de canilla, ya que puede contener minerales que dañen el circuito.
Revisar la fecha de vencimiento
Otro punto importante es controlar la fecha de caducidad del producto. Con el paso del tiempo, el refrigerante puede perder sus propiedades y dejar de proteger correctamente el motor.
En general, el cambio suele recomendarse cada tres años o 50.000 kilómetros, aunque el plazo puede variar según el modelo del vehículo y las indicaciones del fabricante.
En definitiva, elegir el refrigerante correcto y mantener el nivel adecuado es una forma simple de prevenir fallas, evitar recalentamientos y cuidar una de las partes más importantes del auto.

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