No la tires: cómo recuperar una lengua de suegra con hojas amarillas
Aunque es una de las plantas de interior más resistentes, la lengua de suegra puede amarillear por exceso de riego, falta de drenaje, raíces dañadas o cambios en el ambiente. Si el problema se detecta a tiempo, muchas veces es posible recuperarla.
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La lengua de suegra es una de las plantas de interior más elegidas por su resistencia, su aspecto decorativo y los pocos cuidados que necesita. Sin embargo, cuando sus hojas comienzan a ponerse amarillas, es una señal de que algo no está funcionando bien.
También conocida como Sansevieria —actualmente incluida dentro del género Dracaena—, esta planta suele tolerar mejor la falta de agua que el exceso. Por eso, uno de los errores más frecuentes está relacionado con el riego excesivo.
Aunque el cambio de color puede generar preocupación, no siempre significa que la planta esté perdida. Con algunos cuidados básicos, muchas veces es posible recuperarla y evitar que el problema avance.
Por qué se ponen amarillas las hojas
La causa más común es el exceso de agua. La lengua de suegra almacena humedad en sus hojas, por lo que no necesita riegos frecuentes. Cuando el sustrato permanece mojado demasiado tiempo, las raíces pueden dañarse y las hojas empiezan a perder color.
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También puede influir la falta de drenaje en la maceta, la pudrición de raíces por humedad acumulada, los cambios bruscos de temperatura o la exposición prolongada al frío.
Otras razones posibles son la poca luz durante varias semanas, el estrés provocado por un trasplante reciente o el envejecimiento natural de las hojas más antiguas.
Cómo recuperarla paso a paso
Lo primero es revisar la humedad del sustrato. La recomendación es regar únicamente cuando la tierra esté completamente seca, ya que el exceso de agua es el principal enemigo de esta planta.
Las hojas que ya están amarillas no volverán a ponerse verdes. Por eso, conviene retirarlas desde la base con una tijera limpia y desinfectada, para evitar que sigan consumiendo energía de la planta.
También es importante controlar el estado de las raíces. Si hay mal olor, exceso de humedad o raíces blandas, oscuras o podridas, lo mejor es sacar la planta de la maceta, retirar las partes dañadas y cambiar el sustrato.
En caso de ser necesario, se puede renovar la tierra utilizando una mezcla con buen drenaje, como sustrato para interior combinado con perlita, arena gruesa o piedra pómez.
Luz, maceta y cuidados para evitar nuevos daños
La lengua de suegra puede adaptarse a lugares con poca luz, pero se desarrolla mejor en espacios con buena luminosidad indirecta, sin exposición prolongada al sol fuerte.
Para evitar que las hojas vuelvan a amarillear, es clave usar una maceta con drenaje, vaciar el plato después de cada riego y no dejar agua acumulada en la base.
También se recomienda limpiar las hojas con un paño húmedo para retirar el polvo, evitar corrientes de aire frío y mantenerla alejada de estufas o fuentes de calor directo.
Con estos cuidados, la lengua de suegra puede recuperar fuerza, volver a crecer en mejores condiciones y mantener sus hojas firmes y saludables durante mucho tiempo.

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