La pandemia emocional: “Como enseñanza, queda la importancia de los afectos”
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Ansiedad, depresión y estrés postraumático son algunas de las consecuencias de los múltiples cambios laborales, sociales y la preocupación derivada de la pandemia de COVID-19. Y esta no es una problemática exclusiva del país, sino que alcanza a toda Latinoamérica y el mundo.
En diálogo con Héctor Sierra, psicólogo, por RADIO RAFAELA analizamos la otra pandemia, la emocional. Al respecto, sostuvo que en estos momentos existe una necesidad de exteriorizar algún tipo de rebeldía en el adolescente. “A las circunstancias, las fiestas clandestinas, los encuentros, al encanto de lo prohibido, se suma la necesidad imperiosa de estar con los otros”.
“Ahora se han flexibilizado las cosas, y hay otra cosa que influye que es que el tema ha dejado de estar en la primera plana de los muertos”, aclaró el psicólogo.
Inestabilidad
La incertidumbre, uno de los factores más influyentes. Hay incertidumbre “cuando no se sabe qué rumbo hay que tomar. Entonces, esa incertidumbre es un factor que contribuye a la inestabilidad emocional porque el ser humano construye su vida en base a determinadas certezas. La seguridad de que el mundo es estable da tranquilidad”, explicó.
“Cuando el mundo se vuelve inestable, cambiante, cuando no se si mañana voy a tener trabajo, es casi natural que la persona tenga ansiedad y niveles de stress que superan lo normal”, afirmó.
En ese contexto, “hasta las cosas más básicas y elementales como es el vínculo con los otros fueron impactadas por la pandemia. De a poco vamos saliendo, pero la pandemia nos obligó a cambiar comportamientos que fueron normales a lo largo de la vida”.
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Las consecuencias
“Estos niveles de estrés cobran su precio en la salud física. No solo estoy angustiado, estoy irritable, no puedo dormir, tengo gastritis. Estas situaciones obligan, la enfermedad y la muerte cercana nos enfrentan con el tema de nuestra propia muerte en la que generalmente no pensamos. Pensar la finitud es algo que genera mucha angustia”, explicó.
Sin embargo, “Heidegger decía que el núcleo de una existencia autentica es asumirnos como un ser para la muerte, reconocer su finitud es lo único que le da cierta autenticidad a la existencia”.
Cuando uno toma conciencia de esto, puede establecer una jerarquía distinta de cuáles son las cosas que importan. “Cuando uno asume que todo tiene un límite, puede regular y pensar que las cosas que no haga no las haré nunca más: el estar con mis amigos, el tiempo con mi mujer o mis hijos, no se recupera más”.
“La pandemia nos puso en esa situación, no hay que minimizarla y no creer que todo pasó. Hay que vivir con el pesimismo de la inteligencia, pero con el optimismo de la voluntad”, dijo Héctor Sierra.
Qué se le aconseja a un paciente
“Es difícil encontrar una palabra que sirva para todos. Hace 10 días que estuve en Córdoba y encontré mucho optimismo. En esa gente uno encuentra que están con muchas ganas de salir adelante”.
Al mismo tiempo, “hay otros que la pasaron muy mal, que les fue muy mal, no se han podido reponer económicamente y están remando en eso. Creo que cada uno tiene que encontrar su propio camino”.
Sin embargo, aclaró que hay cosas que ayudan a no angustiarse tanto. “Creo que hay que dosificar la información porque el rol que los medios juegan en este tipo de situaciones a veces es negativo. Hablo del sistema de medios en general más allá de los matices ideológicos”.
“Cuando sometes a una persona a semejante bombardeo, no todos pueden procesar esa información y qué necesidad tenemos de cargarnos todo el tiempo de esa información negativa, más allá de la cuestión ideológica”, sostuvo.
El aprendizaje
“Como enseñanza queda la importancia de los afectos que pueden expresarse de distintas maneras. La pandemia nos obligó a encontrar otras maneras de encontrarse con los afectos, a explorar otros dispositivos para permitir que los afectos sigan circulando porque todos queremos que nos quieran”, explicó Sierra.
“Si sentimos que nadie nos quiere, que no le importamos a nadie, nos jode mucho, lo digamos o no, lo reconozcamos o no. La necesidad de sentir el afecto del otro es tan importante como el alimento”.
“Hay gente que se enferma porque su capacidad para dar y recibir afecto está bloqueada. Tal vez algo lo daño y no puede recibir la demostración de afecto del otro y si no puede recibir tampoco lo puede dar”.
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Rebeldía con el sistema
“Esa rebeldía tiene varios caminos para expresarse, a veces es la agresión hacia los otros. Para otros la rebeldía se vuelve contra sí mismo, deprimiéndose, aislándose. Otros la expresan políticamente, el crecimiento de propuestas como las de Milei tiene que ver con alguna forma de rebeldía. No es casual que muchos jóvenes adhieran a esa propuesta. Milei concita la mayora adhesión entre los más jóvenes a partir de un discurso individualista, diciendo que mi libertad es mía y nadie me la puede tocar. Ese discurso libertario entre comillas desde el punto de vista psicológico es negativo, porque nosotros necesitamos del otro”, analizó.
A lo mencionado, agregó: “Vos querés ser libre, sos libre. Vos no te querés vacunar, no te vacunes. Pero vos me firmás un documento en el que renuncias a recibir cualquier asistencia del Estado si te enfermas”.
“Vos sos libre para no vacunarte, y nosotros que nos vacunamos tenemos la libertad de saber que si nos enfermamos y necesitamos una cama va a estar disponible y no la va a ocupar alguien que no se quiso vacunar. La libertad hay que asumirla hasta las últimas consecuencias”, confirmó.

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