“Es un fenómeno natural ligado a sismos submarinos”: un geólogo explicó la ola gigante que impactó en la Costa Atlántica
El licenciado en Geología Jorge Rabassa analizó las posibles causas del evento repentino que sorprendió a la Costa Atlántica y sostuvo que se trató de un proceso estrictamente natural, vinculado a movimientos sísmicos en los fondos oceánicos del Atlántico Sur.
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Luego del impacto de una ola de gran magnitud, Rabassa explicó que, desde el punto de vista científico, “lo más probable que haya sucedido es que en los fondos oceánicos del Atlántico Sur haya habido una serie, o más de uno, de importantes sismos”. Según detalló, esos movimientos generan ondas que se propagan a lo largo del océano hasta alcanzar las costas.
“Estos sismos generan ondas que atraviesan los ámbitos oceánicos y que cuando llegan a las zonas costeras y ocupadas, allí se produce un impacto muy grande de estas olas”, señaló. En ese marco, indicó que este tipo de fenómenos suele estar precedido por una señal clara: “son la continuación de una primera fase de retroceso en las aguas oceánicas”, un comportamiento típico de este tipo de eventos.
¿Tsunami o meteoro-tsunami?
Rabassa fue enfático al marcar una diferencia conceptual sobre la denominación del fenómeno. “Yo creo que el término tsunami debe ser reservado para estos fenómenos oceánicos que son causados por movimientos sísmicos profundos o grandes desplazamientos de rocas en distintos ámbitos”, sostuvo.
En ese sentido, reconoció que en las últimas horas algunos especialistas apelaron a otra categoría. “Hemos visto en el día de ayer que justificaban el uso de este término meteoro-tsunami”, indicó, aunque expresó sus reservas. Para el geólogo, se trata de un tipo de evento que ocurre con más frecuencia de lo que se cree, pero normalmente con una intensidad mucho menor: “me parece que esto es un fenómeno que ocurre muy frecuentemente, pero en una pequeña escala de intensidad”.
Un fenómeno propio de la dinámica de la Tierra
Para ilustrar este comportamiento, Rabassa mencionó regiones del país donde se registran sismos de forma habitual. “Por ejemplo, en la zona del canal Beagle allí hay sismos que se reiteran, pero de muy baja intensidad y no son percibidos por los humanos”, explicó. Incluso señaló que, en algunos casos, “los animales puede ser que lo hagan”, en referencia a su mayor sensibilidad frente a este tipo de movimientos.
En ese marco, remarcó que el episodio debe interpretarse dentro de los procesos normales del planeta: “es un fenómeno que hace a los mecanismos de la corteza terrestre”, afirmó.
Rabassa también aclaró que este tipo de eventos no debe vincularse con teorías catastróficas o procesos anómalos. “Desde un punto de vista geológico, geofísico, tenemos que notar que estos fenómenos son naturales”, subrayó, y agregó que “no tienen nada que ver con una oclusión de la corteza terrestre”.
Finalmente, el especialista reconoció que no tiene antecedentes inmediatos de un episodio de características similares. “Yo sinceramente desconozco que se hayan producido eventos de intensidad similar en tiempos recientes”, dijo, por lo que consideró que “seguramente estudios posteriores de los especialistas que han tocado estos temas podrán aclarar la situación”.

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