El Pacífico cambió de fase: crecen las chances de un evento El Niño hacia la segunda mitad de 2026
Los principales organismos climáticos coinciden en que La Niña pierde fuerza y que el sistema ENOS se encamina a una etapa neutral. A partir de allí, El Niño empieza a ganar terreno de cara al invierno y la primavera.
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El océano Pacífico ecuatorial volvió a colocarse en el centro de la escena climática global. Los últimos reportes de los organismos internacionales muestran que La Niña se encuentra en retirada y que, tras una transición hacia condiciones neutrales, comienza a consolidarse un escenario con mayor probabilidad de El Niño para la segunda mitad de 2026.
De acuerdo con la NOAA, se espera una transición de La Niña a ENSO-neutral durante el próximo mes, con condiciones neutrales favorecidas entre mayo y julio de 2026. Sin embargo, el dato que más atención concentra es otro: entre junio y agosto de 2026, el organismo estadounidense estima que El Niño tiene un 62% de probabilidad de emerger y de persistir, al menos, hasta fines de año.
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En ese mismo diagnóstico, la NOAA también advierte que, si finalmente se instala el evento cálido, su intensidad todavía es incierta. Por ahora, calcula una probabilidad cercana a uno en tres de que alcance una categoría fuerte hacia el trimestre octubre-diciembre de 2026.
Un pronóstico en construcción
Más allá de esas señales, los especialistas insisten en que todavía se atraviesa una etapa de incertidumbre climática. Esto se debe a la llamada “barrera de predictibilidad” del ENOS, un período del año —especialmente entre marzo y mayo— en el que los modelos suelen perder precisión para anticipar si el sistema se encamina hacia una fase cálida, fría o neutral. Esa limitación explica por qué, aun con tendencias claras, todavía no puede afirmarse qué magnitud tendrá el fenómeno. Esta idea surge de la evolución que describen los centros de monitoreo y de la propia prudencia con la que presentan sus proyecciones.
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En paralelo, el Bureau of Meteorology de Australia viene utilizando índices relativos del Niño 3.4 para evaluar el estado del ENOS, una metodología que busca descontar parte del calentamiento de fondo del océano tropical y evitar lecturas distorsionadas por el cambio climático. Según ese organismo, valores sostenidos por encima de +0,8 °C suelen asociarse a El Niño, mientras que registros por debajo de -0,8 °C corresponden a La Niña.
Si El Niño termina de consolidarse, el impacto puede sentirse en múltiples regiones del mundo. Históricamente, este fenómeno se vincula con sequías en sectores de Australia y del sudeste asiático, además de lluvias más intensas en otras áreas del planeta. A eso se suma un dato clave: los eventos cálidos del Pacífico suelen empujar también la temperatura media global, en un contexto mundial que ya viene mostrando registros excepcionalmente altos.
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Para Argentina, los episodios de El Niño han estado asociados en numerosos antecedentes a mayores precipitaciones sobre la región pampeana y el Litoral, además de inviernos más templados. Por eso, aunque todavía no haya un escenario cerrado, el posible regreso del fenómeno ya empieza a ser seguido de cerca por el sector productivo, los servicios meteorológicos y los sistemas de alerta. Esta interpretación es consistente con el monitoreo oficial del SMN, que en marzo indicó que las condiciones del ENOS ya mostraban una transición hacia la neutralidad y un calentamiento del Pacífico ecuatorial cerca de Sudamérica.
Seguimiento y prevención
Con este panorama, los organismos especializados recomiendan mantener un monitoreo permanente de la evolución del Pacífico en los próximos meses. La señal dominante hoy no es la de una certeza absoluta, sino la de una tendencia firme: La Niña se debilita, el sistema entra en neutralidad y El Niño aparece como la opción más probable hacia el segundo semestre de 2026.
La definición más precisa, de todos modos, llegará con el correr del otoño y el invierno, cuando los modelos climáticos ganen confiabilidad. Hasta entonces, el mensaje es claro: el Pacífico empezó a moverse, y lo que ocurra allí puede terminar condicionando buena parte del clima regional y global en los próximos meses.

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