El mundo de los alfajores, por el catador Dany Belvedere: Historia, análisis y curiosidades
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¿Cuáles son los mejores y los peores alfajores? ¿Cuánto consumismos los argentinos esta popular golosina? ¿Por qué nos gustan tanto? Todo eso y mucho más charlamos con el catador Dany Belvedere.
Entrevista completa:
La primera semana de mayo se celebró la semana del alfajor. Del 1 al 7 de mayo tuvo lugar esta fecha célebre para muchos argentinos y argentinas, aficionados de este producto. Sin embargo, es una tradición bastante nueva que se viene haciendo desde el año 2017, por iniciativa de un grupo de kiosqueros.
El alfajor es una de las golosinas más consumidas en nuestro país: son 800 mil toneladas por año. En la noche de ayer, RADIO RAFAELA sostuvo diálogo con Daniel Belvedere (@losalfajores), un catador de alfajores que escribe sobre el tema desde el año 2006.
El origen de el alfajor es todo un mito. Quizás muchos sostengan el alfajor es argentino, pero esa idea no es precisa. Dany Belvedere nos contó que la gente cree que "sólo se comen alfajores en Argentina porque se inventaron acá". Pero en realidad, existen varias fuentes donde este tópico es analizado: "Viene de una golosina árabe, llamada alaju, que es algo que es muy parecido al típico turrón duro que se come en navidad. En Argentina, debido a la inmigración, apareció siendo una galletita rellena, y recién en Córdoba, gracias a la receta de un doctor llamado Chamas, se dice que el alfajor se empezó a bañar y a rellenar con dulce de leche". Según Daniel:
"No queda bien claro cómo se transformó eso en lo que hoy conocemos como alfajor. Pero, si bien no es argentino, es cierto que no hay otro país donde se consuman tantos alfajores como Argentina, y tampoco donde haya tanta variedad"

¿Por qué nos gusta tanto esta golosina?
Belvedere, con sus años de experiencia, cree que tiene que ver con la simpleza y la inmediatez que ofrece el producto. "Te permite zafar muy fácilmente. Además, tiene características interesantes, propias de las cosas que tienen azúcares y harinas: como toda cosa dulce te cae bien, te da energía, te levanta". Por otro lado, además, atribuyó a la carga de sentimiento nostálgico de este tipo de golosinas, que generalmente han acompañado a muchos y muchas durante la infancia.
También hizo referencia a que el alfajor suele combinar muy bien con algunas de nuestras bebidas típicas, como el mate, por ejemplo. El hecho de que empiecen a haber más variedades y se expanda la producción en las diferentes regiones tiene que ver con una propia evolución del producto y del gusto argentino.
Siempre manteniendo que su opinión es una entre las miles que existen, consideró que elegir el mejor alfajor es "todo un dilema. De los últimos años, el día que probé el Havanna de 70% cacao hubo una revelación para mí". Daniel, apasionado por el chocolate, afirmó que le parece "un alfajor de otro nivel" y resaltó a su vez toda la línea de la marca Cachafaz.
En cuanto a saber cuál es el peor alfajor para este catador, volvió a resaltar que es "otro dilema, porque justamente como mencioné, cada uno tiene una conexión especial con los alfajores, más de esos que tienen que ver con la infancia y la nostalgia. Me han puteado en mil idiomas... Pero para mí el Fulbito me parece atroz... También el Tatin". Considera que, aún cuando tenga que "zafar un momento" y tenga poco dinero, prefiere no probarlos.

Un buen alfajor
Para Belvedere, hay ciertos puntos que un alfajor debe cumplir para ser exitoso.
"Por un lado, lo que es el baño... que para mi es fundamental. El baño de repostería no es lo mismo, eso es un aceite hidrogenado, mezcla de cacao... No es chocolate. Para mí tiene que tener baño de chocolate amargo, o también me gusta mucho la línea de alfajores con baño de chocolate con leche. Me gusta que tenga una galletita semidura, que no genere tantas migas y que tenga una capa generosa de dulce de leche, más cremoso mejor. Y si se le agrega un toque de esencia de limón, muy ligera, lo acompaña muy bien", comparte.
En cuanto a la aparición de alfajores con relleno de frutas, mencionó que le gustan "siempre y cuando el baño contraste con ese sabor. Por ejemplo, los alfajores que tienen baño de glasé y relleno dulce conmigo no van. Dulce con dulce no lo disfruto" y apostó que "Mientras más amargo el baño de chocolate mejor, acompañado con frutas. Me encantan esas mezclas. Hay que tratar de buscarle el contraste."

¿Alfajores light?
Daniel no cree en la existencia de alfajores light. "Hay una tendencia a pensar que todo lo que tiene galleta de arroz o que no tiene gluten es light. No existen los alfajores light. Si vos medís la cantidad de calorías que tienen los alfajores de arroz, tendrá 10 o 20 calorías menos que un alfajor común y corriente".
Entiendo porque a mí también me gusta cuidarme. Si pudiera me comería 4 alfajores por día, pero lo tuve que reducir a 1 por semana. Mi consejo es que si te estas cuidando, en vez de elegir eso, te comas un alfajor hecho y derecho y ya. Y lo compensas por otro lado. No hay que ir por esta cultura de que 'todo lo light es saludable', esta clarísimo que atrás de eso hay mucho marketing y mucha mentira", afirmó.
Industriales y artesanales.
A nivel industrial, Dany considera que el paladar argentino es más cerrado: "Los alfajores industriales van a seguir siendo muy tradicionales, porque se debe apuntar a lo seguro". Por esto mismo, destacó la línea de alfajores artesanales, la cual habría que acudir "si se quiere probar y experimentar cosas nuevas. En el nivel artesanal, el paladar me parece más abierto".
"Cuando se prueban hacer cosas que salen demasiado de la norma, el paladar argentino en general se presenta aún bastante conservador en ese campo".
Con respecto al alfajor santafesino, reiteró: "El glasé... Yo tengo un tema con eso. Dulce con dulce es un terreno donde no entro, no es mi estilo de alfajor". Además, se hizo alusión del alfajor rafaelino, donde varias panaderías y confiterías de nuestra localidad producen y empaquetan este producto y les atribuyen dicho nombre a modo de distinción. Aunque el alfajor rafaelino no es una tradición que tenga muchos años en la ciudad, ni una clase de alfajor que se replique más o menos igual en todas las fábricas, el catador se mostró interesado en probarlos: "Sería una gran oportunidad si es que alguien de ahí me escucha", comentó entre risas.

Cultura del alfajor
En pregunta a una reconocida marca de alfajores que no escapa de los límites de una de las provincias de nuestro país, Belvedere compartió algunas de sus investigaciones en el tema:
"Esa elección tiene que ver netamente con una decisión comercial de la empresa. Solamente pueden mantener la calidad que tienen, siempre y cuando lo elaboren en tandas chicas. Si maximizaran la producción, deberían cambiar las formulas y por ende, bajar la calidad."
Contó su experiencia: "Yo lo probé de grande, ojo, pasados los 20. La gente me venía inflando y cuando los probé... Me pareció en que estaban simplemente correctos. El tema es que cuando hablás con los de la zona, le suman mucho de la nostalgia de la que hablamos. Yo cuando hablo de alfajores trato de sacarles todo el espacio nostálgico".
Continuó en alusión a la pregunta anterior y resaltó el hecho de que existen muy pocos dueños de empresas que prefieren no comprometer la calidad de su producto en pos de llegar a más gente: "Tiene que ver con mantener la tradición de que no sea terriblemente masivo. No se puede probar en todo el país y eso, justamente, genera curiosidad", consideró.
"Eso habla muy bien de ellos, habla mucho del amor que tienen por su propio producto y, en ese sentido, está bueno defender eso."
Daniel concluyó en la importancia de que se genere toda una cultura alrededor del alfajor: "Es un producto súper noble, apela a todas las edades y los sectores sociales" y apuntó a que se siga celebrando la variedad.

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