Eclipse solar: por qué vestir de rojo o verde permite observar un curioso efecto visual
Durante un eclipse, la disminución de la luz puede modificar la forma en que el ojo humano percibe los colores. El fenómeno se conoce como efecto Purkinje y hace que los tonos rojos se vean más oscuros, mientras que verdes y azules ganan protagonismo.
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Los eclipses solares no solo ofrecen un espectáculo astronómico. También generan condiciones particulares de iluminación que pueden cambiar, durante algunos minutos, la manera en que percibimos los colores.
Por esa razón, una de las experiencias recomendadas para observar ese cambio consiste en vestir prendas rojas o verdes. La elección permite comprobar con mayor facilidad cómo reacciona la visión cuando el entorno pasa de una iluminación habitual a una situación similar a la penumbra.
Qué es el efecto Purkinje
La explicación se encuentra en el denominado efecto Purkinje, un fenómeno fisiológico vinculado con el comportamiento del ojo humano frente a diferentes niveles de luminosidad.
Cuando existe suficiente luz, la visión depende principalmente de los conos de la retina, células encargadas de distinguir los colores. Sin embargo, a medida que la iluminación disminuye, comienzan a tener mayor protagonismo los bastones, más sensibles a condiciones de poca luz.
Ese cambio modifica la sensibilidad cromática del ojo.
Durante un eclipse, la reducción de la luz solar puede generar una especie de “falso crepúsculo”. En esas condiciones, los colores cálidos, especialmente el rojo, tienden a perder intensidad y verse más oscuros, mientras que los tonos verdes y azules pueden percibirse con mayor claridad.
Por qué una prenda roja puede verse diferente
El fenómeno puede observarse de manera sencilla comparando objetos o prendas de distintos colores.
Una camiseta roja, por ejemplo, puede parecer más apagada y oscura a medida que disminuye la luminosidad. En cambio, una prenda verde puede mantenerse visualmente más destacada.
El cambio se vuelve más evidente cerca del momento de mayor ocultamiento del Sol, cuando el ambiente adquiere tonalidades semejantes a las de un atardecer y la iluminación general disminuye considerablemente.
De esta manera, el eclipse también puede convertirse en una pequeña experiencia visual para comprobar cómo la cantidad de luz condiciona la forma en que interpretamos los colores del entorno.
La advertencia fundamental para observar un eclipse
Más allá de estas experiencias, existe una recomendación que debe respetarse siempre: nunca mirar directamente al Sol sin protección adecuada.
Para observar un eclipse solar deben utilizarse anteojos especiales certificados para eclipses, diseñados específicamente para filtrar la radiación solar y proteger los ojos.
Con las medidas de seguridad correspondientes, el fenómeno permite combinar la observación astronómica con otra experiencia igualmente interesante: comprobar en tiempo real cómo la luz modifica nuestra propia percepción visual.

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