Detectaron posibles nubes de sal en un exoplaneta rosado: lo que significa para el humano
Nuevos datos del Telescopio Espacial James Webb permitieron identificar indicios de formaciones salinas en la atmósfera de GJ504b, un mundo lejano ubicado a menos de 60 años luz de la Tierra.
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El Telescopio Espacial James Webb permitió obtener nuevos datos sobre GJ504b, un exoplaneta conocido por su particular tonalidad rosada y descubierto en 2013. Ahora, un nuevo análisis científico sugiere que este mundo lejano podría tener nubes compuestas por sales en su atmósfera.
La hipótesis surge a partir de irregularidades detectadas en su firma térmica, que no coincidían con los modelos atmosféricos habituales. Según los investigadores, las simulaciones que incorporaron nubes salinas fueron las que mejor explicaron los datos observados.
GJ504b se encuentra a menos de 60 años luz de la Tierra y orbita una estrella similar al Sol, aunque a una distancia aproximadamente 40 veces mayor a la que separa a nuestro planeta de su estrella.
El investigador Aneesh Baburaj, de la Universidad Northwestern y autor principal del estudio, explicó que durante años distintos equipos intentaron analizar la luz de este objeto, pero su tenue brillo dificultaba las observaciones desde instrumentos terrestres.
Con la llegada del James Webb, los científicos pudieron estudiar su espectro con mayor precisión. “Cuando finalmente obtuvimos su espectro, nos pareció interesante, pero al analizar los datos en profundidad nos dimos cuenta de que no se parecía a nada que hubiéramos visto antes”, señaló el especialista.
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Uno de los aspectos más complejos de GJ504b es su clasificación. Desde su descubrimiento, los astrónomos no han logrado determinar con certeza si se trata de un planeta gigante o de una enana marrón, es decir, un objeto intermedio entre un planeta y una estrella fallida. Por eso, suele ser definido como un “compañero de masa planetaria”.
Los nuevos cálculos indican que sería un 10 % más pequeño que Júpiter, pero unas 25 veces más masivo, con temperaturas cercanas a los 290 °C. Además, su edad estimada se ubicaría entre 2.500 y 4.500 millones de años, un rango similar al del Sistema Solar.
La posible presencia de nubes salinas aparece como uno de los hallazgos más llamativos. Los investigadores probaron distintos modelos y concluyeron que las nubes de sal ofrecían la explicación más consistente para las señales detectadas en la atmósfera.
Estas formaciones podrían estar compuestas por sustancias como cloruro de potasio o sulfuro de zinc, materiales capaces de influir en la forma en que el planeta emite y absorbe radiación térmica.
Además, el análisis sugiere que la atmósfera de GJ504b contiene una combinación compleja de compuestos, entre ellos agua, monóxido de carbono, metano, amoníaco y sulfuro de hidrógeno. Para los científicos, estos datos refuerzan la posibilidad de que el objeto se haya formado a partir de un disco protoestelar cargado de escombros, en lugar de haberse originado como una estrella fallida.
“Esta es la primera vez que encontramos que las nubes de sal son cruciales para explicar el espectro de un objeto”, concluyó Baburaj. El estudio fue publicado en The Astrophysical Journal.

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