Detectaron partículas fantasma en la Antártida con energía 10 mil millones de veces superior a la del Sol
Investigadores del IceCube Neutrino Observatory detectaron neutrinos de alta energía provenientes del espacio profundo, un hallazgo clave para comprender el Big Bang y los fenómenos cósmicos más extremos.
:format(webp):quality(75)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/11/antartida.webp)
Científicos del IceCube Neutrino Observatory, ubicado en la Antártida, lograron capturar evidencia de neutrinos de alta energía. Estas partículas, conocidas como partículas fantasma, atraviesan la Tierra constantemente sin dejar rastros. Su detección representa un hito para la física moderna, permitiendo explorar los entornos más distantes y violentos del universo conocido.
El físico Francis Halzen recibió este año un premio Nobel por sus contribuciones al observatorio y el descubrimiento de estas partículas de origen astrofísico. George Fuller, profesor de la Universidad de California - San Diego, colaboró en la investigación y destacó la complejidad de estudiar estos componentes elementales que carecen de carga eléctrica y poseen una masa ínfima.
La naturaleza de los neutrinos
Los neutrinos existen en tres variedades: electrónicos, muónicos y tau. Según George Fuller, son extremadamente difíciles de atrapar debido a su interacción débil con la materia. "Los neutrinos son verdaderamente partículas fantasma. Es difícil detenerlos. Es difícil atraparlos. ¿Cómo sabemos siquiera que existen o dónde están?", afirmó el especialista sobre su comportamiento elusivo.
A pesar de su naturaleza, estas partículas pueden atravesar años luz de plomo sin desviarse. Su capacidad para cruzar materia densa los convierte en mensajeros únicos de regiones inaccesibles, como los alrededores de agujeros negros o estrellas en colapso. Se estima que cada segundo pasan 100 mil millones de neutrinos por cada centímetro cuadrado de nuestro cuerpo.
Tecnología en el hielo antártico
La búsqueda de estas partículas comenzó en la década de 1930 con Wolfgang Pauli, aunque su confirmación llegó recién en 1956 mediante el Proyecto Poltergeist. Para observar los neutrinos cósmicos, Francis Halzen impulsó la creación del IceCube Neutrino Observatory, un gigantesco detector incrustado en un kilómetro cúbico de hielo antártico, aprovechando su claridad excepcional.
El sistema utiliza tubos fotomultiplicadores para registrar destellos de luz azul, conocidos como radiación de Cherenkov. Este fenómeno ocurre cuando un neutrino interactúa con el hielo y genera una partícula cargada que viaja a velocidades superiores a la luz en ese medio. Así, los científicos logran reconstruir la dirección y energía de estos visitantes cósmicos.
Los neutrinos de ultra alta energía detectados poseen 10 mil millones de veces la potencia de los emitidos por el Sol. George Fuller sostiene que estos hallazgos son fundamentales para entender el origen del universo. Paralelamente, el Simons Observatory en Chile, liderado por Brian Keating, busca datos sobre el Big Bang para complementar esta nueva ventana al cosmos.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión