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INTERES GENERAL

Descubrieron una de las claves para diferenciar el envejecimiento natural del patológico

En España, un estudio analizó los cambios que el cerebro experimenta en su estructura y función a medida que envejece.

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El cerebro experimenta cambios en su estructura y función a medida que las personas envejecen, lo que puede influir en la capacidad para relacionarse con los demás.

El empobrecimiento social se identificó como un importante factor que disminuye la esperanza de vida y, además, se trata de un indicador de la aparición de demencia y trastornos neurodegenerativos, como la enfermedad de Alzheimer. Una nueva investigación pone de manifiesto hasta qué punto hay diferencias cerebrales fundamentales entre el envejecimiento normal y un envejecimiento patológico.

Para conocer mejor estos mecanismos, el grupo de Neuromodulación Sináptica del Instituto de Neurociencias (IN), centro de mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández (UMH), en España, estudia el comportamiento social en roedores envejecidos naturalmente y en un modelo animal de la enfermedad de Alzheimer.

Los resultados del trabajo, publicado en la revista Molecular Neurobiology, muestran que los individuos afectados por envejecimiento patológico tenían menos interacción con nuevos individuos.

Los cambios del cerebro con el envejecimiento.

A pesar de que la interacción social tiene un papel central en el mantenimiento del bienestar general, todavía siguen sin estar claros los mecanismos por los que el envejecimiento podría alterar el procesamiento de la información social, ya sea por condición natural o patológica.

Los investigadores realizaron experimentos para determinar el tiempo que invertían los diferentes individuos en explorar un espacio con un objeto, con un individuo conocido y con un nuevo congénere. Esto les permitió analizar su nivel de sociabilidad general, así como su capacidad de reaccionar ante la novedad social.

Los investigadores detectaron que había menos interacción con nuevos individuos en aquellos ratones afectados por envejecimiento patológico.

Un órgano vestigial.

Para profundizar en las causas de esta falta de interés por nuevos individuos, los científicos del IN-CSIC-UMH analizaron las propiedades del órgano vomeronasal en los roedores implicados en el estudio.

“El órgano vomeronasal, ubicado en el tabique de la nariz, es fundamental para la detección de feromonas en la mayoría de especies de mamíferos, y aunque en humanos se considera un órgano vestigial, en los ratones, este órgano supone la puerta de entrada a estímulos que determinan comportamientos sociales tan importantes como la selección de pareja o el reconocimiento de las crías”, explica Sandra Jurado, que dirige el grupo de Neuromodulación sináptica del IN-CSIC-UMH.

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La relación con las enfermedades neurodegenerativas

El desarrollo de enfermedades neurodegenerativas a menudo conlleva déficits en el comportamiento social y, según sugieren estos resultados, podrían no ser consecuencia directa de la pérdida de capacidades sensoriales, como ocurre durante el envejecimiento normal, sino que podrían derivar de cambios más profundos relacionados con el procesamiento de la información social.

“Las personas que sufren enfermedades neurodegenerativas presentan frecuentes episodios de agresividad, apatía y aislamiento social, lo que reduce en gran medida su calidad de vida y la de sus cuidadores. Por ello, es de suma importancia comprender los cambios que el cerebro experimenta en su estructura y función a medida que envejece, y qué procesos podrían estar relacionados con un envejecimiento prematuro o patológico”, apunta Jurado.

Fuente: SFC

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