De Rafaela al “Fin del Mundo”: la historia de la familia que está viviendo en Ushuaia
Norberto “Pucho” Arcos y su esposa, Stella Maris, dejaron Rafaela para probar suerte en Ushuaia pensando inicialmente en quedarse apenas algunos años. La experiencia terminó convirtiéndose en una nueva vida: formaron vínculos, desarrollaron su actividad laboral y adoptaron al sur como su hogar, aunque aseguran que nunca perdieron el contacto ni el cariño por su ciudad de origen.
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Lo que comenzó como una aventura temporal terminó transformándose en una historia de arraigo que lleva décadas. Norberto “Pucho” Arcos, rafaelino radicado en Ushuaia, y su esposa Stella Maris contaron cómo fue dejar Rafaela, instalarse en el extremo sur del país y construir una vida en uno de los destinos más particulares de Argentina.
La pareja lleva 41 años de casados y continúa compartiendo una historia que comenzó mucho antes de imaginar que el denominado “Fin del Mundo” terminaría convirtiéndose en su hogar definitivo.
“Salimos siempre juntos. Ya llevamos 41 años de casados, así que a esta altura es imposible separarnos”, bromeó Pucho.
La idea era quedarse solamente unos años
La llegada a Ushuaia no había sido pensada originalmente como una mudanza definitiva.
Pucho recordó que su intención inicial era permanecer durante un período limitado para conocer el lugar y evaluar las posibilidades laborales. “La idea mía era estar un tiempo, unos cinco años, ver, explorar y conocer las posibilidades de trabajo. Todo era nuevo”, contó.
Sin embargo, el plan terminó modificándose rápidamente. “Me gustó mucho más de lo que esperaba. Se me escapó la tortuga”, expresó entre risas.
La persona que inicialmente lo alentó a probar suerte fue su hermano mayor, Jorge, quien ya se encontraba viviendo en Ushuaia. “Mi hermano fue quien me propuso que viniera. Me decía: ‘Vení, probá y, si te gusta, te quedás’. Hasta que finalmente me convencí y dije: voy a probar a ver qué pasa”, recordó. Lo que iba a ser una experiencia pasajera terminó convirtiéndose en una nueva etapa para toda la familia.
Una Ushuaia muy diferente
Cuando llegaron, la ciudad presentaba características muy distintas a las actuales. Pucho recordó una Ushuaia más pequeña, tranquila y con un ritmo de vida que inmediatamente llamó su atención. “Era otro lugar, con otra paz. Era mucho más chico y eso también nos terminó enamorando”, explicó.
Con el correr de los años presenciaron el crecimiento urbano, turístico y productivo de la capital fueguina, hasta transformarse ellos mismos en parte de esa comunidad.
Para la familia Arcos, el paisaje fue uno de los grandes motivos que terminaron consolidando ese vínculo.
“Amo Ushuaia. El paisaje tiene una magia especial, unos colores que hay que estar acá para entenderlos”, expresó.
“Llegar a Ushuaia fue un renacer”
Pucho definió su llegada al sur como un nuevo comienzo. “Cuando llegué a Ushuaia, para mí fue un renacer”, aseguró.
Ese concepto terminó teniendo incluso una fuerte presencia dentro de su trayectoria laboral. Actualmente se desempeña en el sector metalúrgico y forma parte de una cooperativa que lleva alrededor de 20 años de trabajo.
Según explicó, el grupo logró desarrollar diferentes productos y proyectos a lo largo del tiempo. “Formamos una cooperativa y ya llevamos unos 20 años. Trabajamos en la parte metalúrgica y fuimos haciendo distintas cosas”, señaló.
Entre las actividades mencionó trabajos vinculados con televisores, equipos de aire acondicionado y otros productos.
Además, destacó que desarrollaron artículos bajo la marca Renacer, nombre que guarda una coincidencia especial con la manera en que él mismo describe su llegada a Tierra del Fuego. “Tenemos productos propios con la marca Renacer. Ahora también estamos trabajando en un proyecto vinculado con postes de luz”, explicó.
La actividad turística y los amigos de todo el mundo
Vivir en una ciudad visitada por viajeros de diferentes países también les permitió ampliar sus experiencias y vínculos.
Pucho aseguró que uno de los aspectos más enriquecedores de Ushuaia es la posibilidad de conocer permanentemente personas de distintos lugares.
“Tengo amigos de Estados Unidos, Brasil, México, Uruguay y de muchos otros lugares. Es impresionante la cantidad de gente que uno termina conociendo”, comentó.
El contacto con turistas se convirtió en otra de las facetas que disfrutan de vivir en una ciudad internacionalmente conocida por sus paisajes, su ubicación y las experiencias vinculadas con la naturaleza.
Entre bromas, Pucho comparó esa cantidad de amistades con la recordada canción de Roberto Carlos: “Ya estoy cerca del millón de amigos”.
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Una pasión por retratar el paisaje
Otra de sus grandes aficiones es la fotografía. Pucho disfruta especialmente capturar los paisajes fueguinos y los cambios que se producen en cada estación. “Me encanta sacar fotos, es una de mis pasiones”, destacó.
El otoño ocupa un lugar especial entre sus preferencias por las tonalidades que adquieren los bosques y montañas.
“Los marrones, los rojos, los verdes, los amarillos... es algo increíble. Es un lugar para hacer películas, escribir libros o quedarse sacando fotos”, describió. Para quien vive allí desde hace tantos años, el paisaje no perdió su capacidad de sorprender.
“Ushuaia tiene esa magia. Podés verla muchas veces y siempre encontrás algo distinto”, sostuvo.
Rafaela sigue estando presente
A pesar de haber encontrado su lugar en el sur, Pucho dejó en claro que Rafaela continúa ocupando un espacio fundamental en su vida. “Rafaela para mí no tiene comparación. Es mi ciudad y siempre estamos en contacto”, expresó.
Desde la distancia, ambos siguen las transformaciones de la ciudad y se sorprenden por su expansión.
Pucho destacó particularmente cómo Rafaela fue creciendo hasta acercarse cada vez más a localidades vecinas. “Se extendió muchísimo. Cuando yo estaba ahí había lugares que parecían muy lejanos y ahora está todo mucho más unido”, recordó.
Para quienes viven diariamente en Rafaela, esos cambios pueden pasar inadvertidos, pero para alguien que observa la ciudad luego de largos períodos, la evolución resulta mucho más evidente.
Radio Rafaela, también desde Ushuaia
Stella Maris contó que la tecnología les permitió mantener un contacto todavía más cotidiano con su lugar de origen. Gracias a una aplicación instalada por uno de sus hijos, pueden seguir Radio Rafaela desde Ushuaia. “Tenemos la aplicación en la televisión y los vemos todas las tardes”, contó.
El dato refleja hasta qué punto el vínculo con Rafaela permanece presente dentro de su casa, a miles de kilómetros de distancia. “Siempre estamos conectados con nuestra ciudad. Uno se fue, hizo su vida en otro lugar, pero las raíces siguen estando”, destacaron.
Dos ciudades que forman parte de una misma historia
Después de décadas en Tierra del Fuego, Norberto y Stella Maris ya no piensan su historia como una elección entre una ciudad y otra.
Ushuaia fue el lugar donde encontraron nuevas oportunidades, amigos, trabajo y una vida rodeada de paisajes únicos. Rafaela, en cambio, continúa representando los orígenes, los recuerdos y los afectos.
Lo que comenzó como la propuesta de quedarse unos pocos años terminó transformándose en una decisión definitiva.
“Vine para probar y terminé quedándome. Ushuaia fue un renacer, pero Rafaela siempre está con nosotros”, resumió Pucho.
Una historia que comenzó a miles de kilómetros del Canal Beagle y terminó demostrando que, incluso viviendo en el “Fin del Mundo”, las raíces rafaelinas pueden permanecer intactas.

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