Cuánto vale un Patacón: piden hasta USD 350 por ejemplares de la cuasimoneda bonaerense
Los patacones, cuasimoneda de la crisis de 2001, se convirtieron en piezas de colección. Su valor actual depende del estado de conservación, la serie, la denominación y variantes de impresión.
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El billete que en 2001 y 2002 circulaba como pago de salarios, vuelto de almacén o sustituto del efectivo hoy puede cambiar de manos por miles de pesos y, en casos puntuales, por cientos de dólares. Los patacones dejaron de ser un recurso de emergencia para convertirse en piezas de interés histórico, aunque el valor depende mucho menos de la nostalgia que de detalles concretos: la conservación, la serie, la denominación y las variantes de impresión.
El extremo relevado aparece en la tienda de El Griego72 Numismática: un patacón de 100 pesos, serie A, catálogo Col. 225 y estado AU, es decir, casi sin circular, que está ofrecido a USD 350. Es un precio solicitado por una unidad disponible, no una prueba de que todos los billetes de esa denominación alcancen esa cifra ni de que haya sido efectivamente vendido.
La distancia entre ese aviso y los ejemplares más comunes muestra por qué conviene mirar cada billete antes de ponerle precio. Un patacón doblado, manchado o muy manipulado durante la crisis difícilmente compita con otro que pasó más de dos décadas guardado, sin pliegues y con el papel firme. En notafilia, el grado de conservación funciona como una escala de valor.
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La sigla UNC o “sin circular” se reserva para billetes impecables, sin dobleces, desgaste, suciedad ni pérdidas de rigidez. Son las piezas que suelen captar el interés de los coleccionistas y, por lo tanto, las que tienen mayores precios. El grado AU, del inglés About Uncirculated, identifica ejemplares casi sin circular. Pueden tener una mínima marca de manipulación o un doblez leve de esquina.
La influencia del estado y la denominación
Por debajo aparecen las categorías XF o EX, equivalentes a excelente o extremadamente fino, y VF, muy fino. En estos niveles puede haber señales de uso limitadas, aunque el billete mantiene buen aspecto general. Las piezas F, o finas, y las de grado inferior ya muestran una circulación más intensa: pliegues, arrugas, manchas, bordes gastados o suciedad.
La diferencia se observa en las publicaciones de comercios numismáticos. En Binumis, un patacón de 1 peso de 2001, identificado como Col. E#214 y en condición VF, se ofrecía a 4.200 pesos. Un ejemplar de 5 pesos, también VF, figuraba a 8.500 pesos. En cambio, un billete de 2 pesos Col. E#213 en AUNC —casi sin circular— tenía un precio de 17.000 pesos.
La denominación también pesa. Los patacones de 1, 2 y 5 pesos fueron de uso frecuente y suelen ser accesibles si están circulados. En una referencia orientativa del circuito especializado, ejemplares de esas denominaciones en estados VF o F pueden ubicarse entre 2.000 y 5.000 pesos, mientras que las unidades UNC pueden llegar a una franja de 8.000 a 18.000 pesos.
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Los billetes de 10, 20, 50 y 100 pesos concentran precios más altos cuando mantienen buena conservación. En la misma tienda, un patacón de 10 pesos de 2001, Col. E#217 y VF, estaba listado a 13.600 pesos. Otro de 10 pesos, serie B y sin tinta OVI, en condición UNC, ascendía a 25.500 pesos. La tinta OVI, u ópticamente variable, es una medida de seguridad.
Contexto histórico y advertencias de mercado
El Patacón fue el nombre informal del Bono de Cancelación de Obligaciones de la Provincia de Buenos Aires. La Legislatura bonaerense aprobó su creación el 19 de julio de 2001 mediante la Ley 12.727, en un contexto de recesión, falta de liquidez y Convertibilidad. La provincia, entonces gobernada por Carlos Ruckauf, necesitaba afrontar pagos a empleados, proveedores y contratistas.
Se emitieron billetes de 1, 2, 5, 10, 20, 50 y 100 patacones. Aunque no eran moneda de curso legal nacional, se aceptaban a la par para pagar impuestos provinciales y tasas municipales. A fines de 2003 dejó de tener poder cancelatorio; el rescate de remanentes concluyó en 2006 y años después se destruyeron partidas que seguían almacenadas en bóvedas.
La aparición de publicaciones de hasta 700.000 pesos por un patacón en sitios de comercio electrónico exige una advertencia. El precio pedido por un vendedor no equivale al valor de mercado ni confirma una operación realizada. En plataformas abiertas es habitual encontrar avisos muy por encima de los rangos habituales, con la expectativa de que algún comprador poco informado acepte la cifra.
Para formar una referencia razonable, conviene comparar ejemplares equivalentes por denominación, serie, grado y variantes, y revisar precios de casas numismáticas, comerciantes especializados y subastas. También es importante mirar fotografías de ambos lados del billete, numeración, márgenes, pliegues y medidas de seguridad, en lugar de guiarse por una descripción breve. El circuito numismático ofrece comparaciones más útiles.

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