Cuál es el clásico de las picadas que suma sabor y beneficios digestivos
Durante años fueron vistas como una “bomba calórica”, pero especialistas en nutrición destacan que, consumidas con moderación, pueden formar parte de una alimentación equilibrada y aportar grasas saludables, fibra y compuestos beneficiosos para el intestino.
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Las aceitunas son uno de los ingredientes más tradicionales de las picadas. Verdes, negras, solas, rellenas o combinadas con quesos y fiambres, suelen ocupar un lugar infaltable en reuniones familiares, encuentros con amigos y mesas preparadas para ver un partido.
Durante mucho tiempo, sin embargo, fueron señaladas como un alimento “engordante”, principalmente por su contenido de grasa y sal. Pero esa mirada empezó a cambiar.
Especialistas en nutrición remarcan que, lejos de ser un producto que deba eliminarse de la dieta, las aceitunas pueden aportar nutrientes valiosos y convertirse en una opción más saludable que muchos snacks ultraprocesados, siempre que se consuman en cantidades razonables.
Grasas saludables y bajo impacto calórico
Uno de los puntos más destacados es su aporte de grasas monoinsaturadas, especialmente ácido oleico, el mismo tipo de grasa presente en el aceite de oliva.
Estas grasas forman parte de los patrones alimentarios asociados a la dieta mediterránea y son valoradas por su perfil nutricional.
Además, una porción moderada de aceitunas no representa una carga calórica elevada si se la compara con otros productos habituales de las picadas, como snacks fritos, embutidos o alimentos ultraprocesados.
La clave, como en casi todos los alimentos, está en la cantidad y en la calidad del producto elegido.
Un alimento que puede favorecer la digestión
Las aceitunas también pueden tener un rol interesante para la salud digestiva.
Cuando son curadas en salmuera o fermentadas, pueden contener bacterias beneficiosas para el intestino, similares a las que se buscan en otros alimentos fermentados.
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Por eso, algunos especialistas las consideran una fuente natural de compuestos que pueden acompañar el equilibrio de la microbiota intestinal.
A esto se suma su contenido de fibra, que contribuye al tránsito intestinal y favorece una digestión más ordenada.
Antioxidantes y vitamina E
Otro de los aportes de las aceitunas está relacionado con sus compuestos fenólicos, sustancias antioxidantes que ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.
También contienen vitamina E, un nutriente importante para la salud celular, y minerales como el hierro, según la variedad y el tipo de procesamiento.
Estos componentes explican por qué las aceitunas empiezan a ser vistas no solo como un acompañamiento sabroso, sino también como un alimento funcional dentro de una dieta variada.
El punto a cuidar: el sodio
A pesar de sus beneficios, las aceitunas tienen un aspecto que conviene tener presente: su contenido de sodio.
Al estar conservadas generalmente en salmuera, pueden aportar cantidades importantes de sal. Por eso, quienes tienen hipertensión, enfermedades cardiovasculares o indicación médica de reducir el sodio deben consumirlas con mayor precaución.
Una opción práctica es enjuagarlas antes de servirlas o elegir variedades con menor contenido de sal.
Cuántas aceitunas se pueden comer
Los nutricionistas recomiendan incluirlas con moderación, como parte de una picada equilibrada o para sumar sabor a ensaladas, pastas, salsas, tartas o preparaciones frías.
Una porción pequeña, de alrededor de seis unidades, puede ser suficiente para disfrutar su sabor y aprovechar sus nutrientes sin excederse en sodio.
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También conviene priorizar aceitunas simples, de buena calidad y sin rellenos industriales o aditivos innecesarios.
Un clásico que vuelve a ganar lugar
En países como la Argentina, donde las aceitunas forman parte de las costumbres familiares y gastronómicas, esta mirada más equilibrada ayuda a romper viejos prejuicios.
No se trata de comerlas sin límite, sino de incorporarlas con criterio dentro de una alimentación variada.
Así, el clásico ingrediente de las picadas puede dejar de ser visto como un enemigo de la dieta y recuperar su lugar como una opción sabrosa, práctica y con beneficios digestivos.

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