Cómo diferenciar la fatiga por mala alimentación del sobreentrenamiento en corredores
Especialistas advierten que el agotamiento persistente en atletas suele confundirse con exceso de ejercicio, cuando en realidad podría deberse a una nutrición insuficiente.
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La fatiga persistente es una señal de alerta para cualquier corredor. Cuando el cansancio aparece en sesiones suaves y afecta el rendimiento, no siempre se debe a un exceso de entrenamiento. Según un análisis de Runner’s World, una alimentación insuficiente puede provocar síntomas similares al agotamiento físico extremo.
Cortney Berling, nutricionista y entrenadora, explicó que ambos cuadros responden a un desequilibrio energético. Al respecto, señaló:
El agotamiento asociado a una carga excesiva de entrenamiento puede aparecer especialmente después de una sesión intensa o una competencia exigente, con mayor impacto en las piernas. La falta de alimentación, en cambio, puede provocar una sensación más prolongada.
Además de la baja en el rendimiento, la falta de nutrientes genera confusión mental, irritabilidad, ansiedad y alteraciones en el apetito. Una revisión publicada en Sports Medicine reveló que el 86% de los estudios sobre sobreentrenamiento detectaron, en realidad, una baja disponibilidad de energía o carbohidratos.
Para evitar estos problemas, la especialista recomienda una progresión gradual, aumentando el kilometraje no más del 10% semanal. Asimismo, es fundamental una correcta distribución de macronutrientes. La ingesta sugerida oscila entre 5 y 12 gramos de carbohidratos por kilogramo de peso corporal al día.
Finalmente, el momento de las comidas es clave. Para carreras largas, se recomienda consumir entre 30 y 60 gramos de carbohidratos por hora. Tras el entrenamiento, una combinación de 60 gramos de carbohidratos y 20 gramos de proteína es ideal para la recuperación, pudiendo recurrir a batidos nutricionales si el apetito disminuye.
