Celulares en la escuela: la Unesco advierte que prohibir no alcanza si no se enseña ciudadanía digital
Un informe regional señala que cada vez más países regulan el uso de smartphones en el aula, pero remarca que el verdadero desafío es enseñar a los estudiantes a usar la tecnología de manera crítica y responsable.
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La regulación del uso de celulares en las escuelas avanza en distintos países del mundo como respuesta a una preocupación creciente entre familias, docentes y gobiernos. Sin embargo, para la Unesco, prohibir o limitar los dispositivos en el aula no alcanza si esas medidas no están acompañadas por políticas educativas sólidas de ciudadanía digital.
El organismo internacional presentó un informe sobre el avance de las regulaciones en América Latina, elaborado por la doctora en Comunicación y consultora de Unesco Roxana Morduchowicz. El trabajo advierte que, desde 2023 hasta la actualidad, la cantidad de países con algún tipo de normativa sobre celulares en las aulas pasó de uno de cada cuatro a dos de cada cuatro, es decir, el 52 %.
Según explicó Morduchowicz, uno de los principales argumentos para regular el uso del celular está vinculado con su impacto en la atención de los alumnos. Las notificaciones, incluso cuando el teléfono está en silencio, pueden interrumpir la concentración. “No alcanza ni siquiera con ponerlos en silencio. Aunque no suenen, cualquier notificación ilumina la pantalla y con eso alcanza para distraerlos”, señaló.
Prohibición total o restricción parcial
El informe relevó la situación en 12 países de América Latina y detectó distintos enfoques. En Europa, la tendencia más extendida es la prohibición total, con Francia como uno de los primeros países en avanzar en esa dirección, en 2018.
En América Latina, en cambio, predomina la restricción parcial, ya que en muchas escuelas el celular es el único dispositivo digital disponible para trabajar en clase. Un caso mencionado fue el de Mendoza, que inicialmente prohibió el uso del celular, pero luego debió revisar la medida al advertir que en varias instituciones era la única herramienta tecnológica al alcance de los alumnos.
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En la región, solo Brasil, Chile, Colombia y Paraguay cuentan con leyes nacionales sobre el uso de celulares en las escuelas. En Argentina, la regulación avanzó principalmente a nivel provincial o local: 11 jurisdicciones ya tienen normativas sobre el tema, entre ellas la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.
Los argumentos a favor de limitar el celular
Entre quienes apoyan las restricciones, los principales argumentos están relacionados con la salud, la concentración y el rendimiento académico. Los gobiernos sostienen que el celular interrumpe la atención, dificulta la concentración sostenida y puede afectar el desarrollo escolar.
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También aparece como preocupación central el ciberbullying. Según el informe, las redes sociales pueden amplificar situaciones de hostigamiento, burlas o exposición pública entre adolescentes, por lo que limitar el uso de dispositivos en el aula podría contribuir a reducir esos episodios.
Estas posiciones suelen apoyarse en informes de organismos de salud y asociaciones de pediatría, que advierten sobre posibles efectos del uso excesivo de pantallas, como trastornos del sueño, problemas emocionales, baja autoestima, déficit de atención y menor rendimiento escolar.
Por qué la Unesco advierte que prohibir no alcanza
El informe también recoge la mirada de especialistas que cuestionan las prohibiciones aisladas. La idea central es que prohibir no necesariamente enseña. Como el celular forma parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes, la escuela debería asumir el desafío de enseñar a usarlo de manera crítica y reflexiva.
Desde esta perspectiva, sacar el celular del aula no elimina problemas como la desinformación, el ciberbullying o la exposición de datos personales. Solo los desplaza fuera de la escuela, donde los estudiantes siguen enfrentándolos sin herramientas suficientes.

La Unesco también advierte que algunas prohibiciones pueden profundizar desigualdades, especialmente en sectores vulnerables, donde el teléfono del alumno puede ser el único acceso real a herramientas digitales.
Ciudadanía digital, el eje del debate
Para el organismo, el punto central no debería ser únicamente si se permite o se prohíbe el celular, sino cómo se enseña a los estudiantes a ejercer una ciudadanía digital responsable.
Esto implica aprender a identificar riesgos, comprender cómo funcionan las plataformas, reconocer la lógica de los algoritmos, detectar desinformación, proteger datos personales y construir vínculos más seguros en entornos digitales.
“No se puede ejercer una ciudadanía plena si no soy ciudadano digital”, sostuvo Morduchowicz durante la presentación del informe.
La Unesco plantea que muchas veces se cae en una mirada reduccionista, responsabilizando al celular por todos los problemas educativos y sociales. Para el organismo, las regulaciones pueden ser necesarias, pero deben formar parte de una política más amplia, que incluya la formación docente inicial y continua.
“Faltan políticas públicas que pongan a la ciudadanía digital en la agenda. Ninguna regulación puede perder de vista esto”, concluyó Alejandra Cardini, jefa de IIPE Unesco en América Latina y el Caribe.

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