Pasó el Lollapalooza y los artistas dejaron varias postales
La ascendente Sabrina Carpenter, los veteranos Deftones, la sugestiva Doechii y los históricos Interpol encabezaron una grilla por la que pasaron Blood Orange, Viagra Boys, Yami Safdie, The Warning y Massacre, entre otros. Fue la jornada de cierre del encuentro anual en el Hipódromo de San Isidro.
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La tercera jornada del Lollapalooza Argentina 2026 comenzó a las 13.30 (15 minutos antes que los otros días, horario dominical) de la mano del rock de Reybruja: suyo fue el desafío de convocar a los tempraneros, bajo un sol picante. Encarnan la renovación de la escena rockanrolera, encabezados por Enzo Lupo, con algo de Facundo Soto en la voz.
Luego de su performance en Cosquín Rock, la banda Ryan llegó al escenario Alternative del Hipódromo de San Isidro. Pero en el Flow fue el turno de la pelirroja 143Leti (María Leticia Smith) y su fusión electro urbana. Completamente de blanco (corsé, mitones, falda, medias y botas), tiene ese color ibérico de muchas de sus colegas argentinas, sumando un AutoTune marcado.
143Leti. Foto: Gentileza Andie Borie.
“Tuve una decepción amorosa fuerte: quiero que aplaudan este tema”: era “Vacía de amor”, que cantó sentada en la pura de la pasarela. Nerviosa por estar en el festival, se preocupó porque todos estén hidratados y con filtro solar.
Invitó a Luisa (toda de negro, en contraposición) para el feat “Escándalo”. “Ser mujer en la industria de la música es muy difícil, muy pocas no se inhiben con están gorda, bailar mal. Quiero que se animen como nosotras. Esta chica es mi mejor amiga”, comentó antes de compartir una más
La dupla de bailarinas (Luba y Ari) ganó el escenario, y Leti volvió en minishort para “Todos iguales”. Recordó al bailarín Patrick de Addison Rae la noche anterior, y dijo que se consiguió a Patricio; un maniquí sin brazos y con jean al que le cantó “Venite hacía mí”.
“Este tema salió el jueves, es mi favorita”: “Cerca” tuvo guitarra y batería en vivo. Recorrió la valla en “Que el amor haga de las suyas”. “Me van a hacer llorar”, dijo frente al “olé ole”. Presentó una canción inédita “sobre amores que arruinan la vida”, con alma de bossa nova y visuales de casamientos de antaño, y “Eu te amo”.
Bebotes y maravillas
Massacre ya trajinaba el escenario Samsung, con un Walas platinado al frente (en una tarde calurosa para sus guantes), apoyándose en la guitarra del “Tordo” Mondello (con sus auriculares enmarcando los blancos cabellos). El cantante hizo la introducción: “Lollapalooza Argentina, Massacre”, como quien presenta amigos, antes de “Querida Eugenia”.
“Nos bendice esta tarde la ‘Niña Dios’”, que terminó en el cruce del theremin del vocalista con la guitarra de “Fico” Piskorz. “Hay periodistas que dicen que Massacre debería ser prohibida”; pero otros dicen que es ‘La octava maravilla’”, entonó el frontman, bebote diabólico en mano.
Walas de Massacre. Foto: Gentileza Nico Papa.
“Bendición vudú”, dijo, con un cetro de calavera y una galera, para “Sofía, la super vedette”, con solo de Mondello en su PRS. De ahí se fueron al hit “Tanto amor”. “Aterriza, desciende, Su Majestad: ‘La reina de Marte’”.
Enseguida engancharon el clásico “Plan B (anhelo de satisfacción)”, con el contrapunto vocal del bajista Luciano “Bochi” Facio, entre las sirenas del megáfono de Walas.
“Vamos a saludar a un amigo que se fue hace poco”, anunció, antes de versionar “Paranoid” de Black Sabbath, en recuerdo a Ozzy Osborne; la segunda vuelta llegó en castellano.
Levantaron el agite desde la batería de “Charly” Carnota con “Diferentes maneras”. “Skateboarding en el Lolla”, expresó el ex skater antes de partir y dejar al público coreando el tema.
Regias hermanas
Yami Safdie copó la calurosa siesta en Escenario Flow, con invitados de lujo como Coti Sorokin y Soledad Pastorutti (con quien ahora comparte más cosas).
Pero al Alternative llegó una visita con fandom propio: The Warning, el trío mexicano integrado por las hermanas Villarreal Vélez: Daniela (voz y guitarra), Paulina (batería, coros y voz) y Alejandra (bajo y coros)
“¡Buenas tardes, Argentina!”, gritó Dany (ella es endorser posta de PRS) antes de la explosión de “S!ck”. “Las Wawas” regiomontanas fueron a “Satisfied” desde el bajo zumbante de Ale y Dany en la Stratocaster metiendo Whammy en el solo, sobre los coros de sus hermanas menores.
No podía faltarles su “olé olé”. “Los visitamos desde Monterrey, México, y este es muestro primer festival en Argentina. Esta es ‘Choke’”, anunció la rubia (Pau es la segunda, pura personalidad, con sus cabellos rojos; Ale, la benjamina, es alta, morocha y dice todo con sus silencios).
Dany Villareal de The Warning. Foto: Gentileza Lollapalooza Argentina.
De ahí fueron a “Qué más quieres”, uno de sus pocos hits en castellano. “Escapism” sonó densa, llamando a saltar desde el hi-hat de Pau, complejizándose es las escalas descendentes y volviendo a crecer en los coros y el bombo de la chaparrita de mirada asesina.
En medio de la potencia machacante de “More”, Pau llamo a hacer palmas ante del segmento final. Sonó una caja registradora y Ale construyó una pared de graves con su Spector Inferno para que Dany dibuje las melodías de “Money”
“Muchas gracias Argentina”, dijo Dany tras cambiar de guitarra (usa diferentes afinaciones). Ahí encararon “El baile de los que sobran”, versión del clásico de Los Prisioneros, estrenada en el Lolla Chile el viernes anterior: un arreglo más energético y acelerado para la misma crítica al sistema educativo trasandino (no tan conocida en estos pagos).
Alejandra y Paulina (golpeando la “tarola”) trajeron “Disciple”, con la premiada baterista tomando la voz líder en algunos pasajes.
“No sé si lo han descubierto por redes sociales, pero esta canción no ha salido. Se llama ‘Ritual’” (les tocó a los chilenos la primicia): distorsión que muerde sobre el beat de doble pedal, y melodías vocales típicas de la banda (podría haber estado en “Keep Me Fed”, el último álbum).
“OK, Buenos Aires, los quiero ver a todos brincar”, gritó Pau, encargada de cantar la primera parte de la nü metalera “Sharks” (de sus padres, Luis y Moni, mamaron la cultura musical de los 90 y 2000).
“Hell You Call a Dream” llegó envuelta en la épica de sus estribillos, con coritos en pista (y entre el público). “¿Cómo la están pasando? ¿Bien? Esta siguiente canción se llama “Evolve”, anunció la querible vocalista, con sus pasajes irregulares y sus estribillos nada obvios. “Quiero ver a todos con sus manos arriba, hasta allá atrás”, exclamó Pau (es la encargada de agitar al público) antes de su famoso grito.
Dany bebió del “popote” de un vaso en el pie de micrófono (para hidratarse en movimiento, y cuando iba a retomar no sonó nada. “Se fue la luz”, avisaron con un cartel, cuando la gente pensaba que las estaban echando. Enseguida se normalizó la situación y pudieron tocar la flamante “Kerosene”, segundo adelanto del próximo álbum; con sus riffs potentes y el “segmento porrista” que ya tiene su coreografía en redes sociales.
“Ustedes son como una casa lejos de casa, dijo Pau en sus agradecimientos finales, previos al remate con la potente “Automatic Sun”: afinación baja en la guitarra, bajo bramante, estribillo pegadizo y fuerza de la “pequeña demonia” sobre los parches.
Pastillas ácidas
Para poner dura la cosa ya estaban los suecos de Viagra Boys, encabezados por el locuaz, tatuado y no tan sueco Sebastian Murphy, en cuero y pantalón Adidas (momento anti Tincho del festival). Se definen como post-punk, suman guitarras indies, bajo ganancioso, teclados y saxo.
Largaron con “Man Made of Meat” y “Slow Learner”; agitaron la crítica social con “Waterboy”, con el cantante yendo a la valla y los presentes coreando “Viagra, Viagra”. Continuaron con la saltable “Punk Rock Loser”, continuada en la uptempo “Ain’t No Thief”, con el frontman haciendo karate sobre el solo del guitarrista Linus Hillborg.
El saxofonista Oskar Carls tomó la flauta traversa para “Uno II”, sobre la base contundente del pelado Henrik “Benke” Höckert (bajo) y Tor Sjödén (batería).
Sebastian Murphy de ViagraBoys. Foto: Gentileza Irish Suárez.
“Pyramid of Health” llegó lenta y densa, con guitarra afilada, que viajó en el solo sobre los teclados de Elias Jungqvist y remató la pieza en soledad.
“Esta canción es sobre pedazos de mierda fascistas. Quiero decirles: f*ck off y libertad para Palestina”, proclamó Murphy antes de “Troglodyte”. De las teclas ochentosas salieron a la densa “Dirty Boyz”.
“Tenemos un par de canciones más para ustedes. Es nuestra primera vez en Sudamérica: está buenísimo estar aquí”, repasó el entintado (como “El hombre ilustrado” de Bradbury, tiene unas cuantas historias encima) para pasar a “The Bog Body”. “La próxima canción es sobre deportes, dijo antes de “Sports”: una sátira sobre consumismo y cuerpos sobre bases mántricas y saxo alocado.
“Esta es la última canción: quiero verlos bailar, quiero verlos de fiesta”. Fue con Research Chemicals, con Jungqvist en bongó y Murphy en las teclas, para explotar en una ronda de pogo; Carls soplando al filo del vallado, y el frontman tirándose en mosh sobre la multitud, trocando una lista de temas por unas gafas de sol con un fan.
Sutilezas
Enseguida largó el holando-australiano Ruel (Ruel Vincent van Dijk: músico, modelo e hijo de una familia bien) ante un grupo de fieles en el Alternative, pero en el Flow ya convocaba Blood Orange, el proyecto artístico del afro-británico Devonté Hynes. Parco, con auriculares de DJ, se movió entre los teclados y la guitarra acompañado de una banda eficaz, incluyendo voces de respaldo masculina y femenina (Eva Tolkin e Ian Isiah), que tomaron el protagonismo en varios momentos.
Blood Orange Devonté Hynes Eva Tolkin e Ian Isiah. Foto: Gentileza Andie Borie.
La lista recorrió “I Wanna C U”, “Thinking Clean” y How Soon Is Now?” de The Smiths, para desembocar en “Saint”, “Somewhere in Between” y “Jesus Freak Lighter”. En “Vivid Light” cantó en contrapunto con los coristas, entre sonidos de flauta traversa y piano.
La lista siguió con “Wish”, “Mind Loaded”, “Best to You”, “Bad Girls”, You’re Not Good Enough” y “Countryside”. En “Uncle ACE” se fueron para el funk desde la guitarra del líder a los vocalistas, que también llevaron adelante la soulera “Charcoal Baby”.
“Soy Devonté”, saludó, presentó a sus compañeros y agradeció por la atención, con alguna timidez. “Esta es la última canción, avisó, antes de entonar “Champagne Coast”.
Buscados
El platinado y engominado Paul Banks encabezó la presencia de Interpol, banda surgida en Nueva York a fines de los 90, cuando ya no era el semillero de antaño, pero el indie rock florecía. Todos de negro, en camisa y/o saco, anduvieron por “All the Rage Back Home”, “No I in Threesome”, C’mere” y “Slow Hands”.
“Gracias, somos Interpol”, dijo el rubio en perfecto castellano, para pasar a “Rest My Chemistry” y de ahí a “Obstacle 1”, desde el bajo sinuoso de Brad Truax. La guitarra de Daniel Kessler tiró un riff cuadrado para empezar a construir “Evil” con la batería de Urian Hackney (reemplazante de Sam Fogarino, inhabilitado por problemas de salud) y “Narc”.
“Muchas gracias, es un placer estar aquí”, dijo Banks. “Tenemos un par de canciones más: esta se llama ‘The Rover’”, en la que Kessler metió las líneas agudas que muchos indies quieren copiar. Aceleraron un poquito más en “Roland”, con el redoblante en negras y las guitarras arpegiando cayó “Not Even Jail”. “PDA” trajo un pogo en ronda, una calesita de celebración mientras Kessler tomaba el micrófono en el cierre
“Vamos a tocar una última canción”, volvió Banks sobre el castellano, pero le salió un “you’re so f*cking awsome” Cerraron con la sutil “Pioneer to the Falls”.
Rimas apretadas
Descalza, en top y culotte con flecos, al frente de un grupo de bailarinas vestidas (o no tanto) de manera similar, la estadounidense Doechii (Jaylah Ji’mya Hickmon en la licencia de conducir) ya ganaba el Escenario Flow.
Estrenó en vivo “Girl, get up” (single compartido con SZA) y siguió con “Alter Ego” (hizo que repitieran la parte de “I’m that bitch”, en una coreografía con abanicos) y “Persuasive”, subiéndose a una tarima en el centro.
Preguntó si estaban hidratados y si se sentían sexies; pidió que dieran todos un paso atrás. “Mi nombre es Doechii, vine desde América (sic) para traerles algunos ‘Boiled Peanuts’”, y abordó ese tema rapeado.
Doechii. Foto: Gentileza Irish Suárez.
Se fue a un mini living con las danzarinas con pantallas de velador en la cabeza, perreando juntas entre las rimas agudas de “Bullfrog”. Un separador en video, parodia de una tarotista, dio paso a un juego sensual con un camarógrafo que la tomó de cerca.
En la electro-tribal “Spookie Coochie”, rapeando a alta velocidad, fue tomada desde una cenital, con las chicas alrededor, en un segmento continuado en “Nosebleeds” y “Crazy”. El baile siguió sobre una guitarra grabada que la transportó a “Anxiety”, abriendo su caudal de voz.
Con una toalla en la mano y las bailarinas tras cortinados, interpretó “Stressed”, un R&B cadencioso con segmentos rapeados. Apareció una barra de danza para “Nissan Altima”, y volvió a pedir que fuesen para atrás para no apretar a nadie en las vallas. Lo repitió una voz masculina, luego un video preparado a tal fin, y una voz femenina que agregó un paso lateral: todo con el ensamble en el escenario esperando.
Doechii finalmente volvió con una bandera argentina, que soltó para retomar el tema desde el principio. Se puso pícara, con festejados twerkings, en “America Has a Problem” de Beyoncé.
En “Swamp Bitches” golpeó con meneo de los flecos y unos grand ecarts en la punta de la pasarela, en el clímax de su baile. Otro separador en estilo infomercial separó de “Catfish”, donde caminó la “catwalk” en puntas de pie, ante un mar de brazos moviéndose adelante y atrás.
Compartió un acting con una de las chicas como apertura de “Denial Is A River”: terminaron todas saltando en la punta de la pasarela, donde hicieron la reverencia final.
Densos y melódicos
Del otro lado ya estaban los californianos Deftones, pioneros del nü metal (quizás menos reconocidos que Korn o Limp Bizkit), con una vibra diferente. La voz de Chino Moreno se deslizó y bramó sobre la distorsión en la ESP Signature (con cuerpo de Telecaster) de Stephen Carpenter.
Comenzaron con “Be Quiet and Drive (Far Away)”, “My mind is a mountain”, “Diamond Eyes” y “Locked club”. Chino se subió a una caja de monitoreo como en los comienzos para gritar “Rocket Skates”, sobre la intensa base de bajo y batería (Fred Sablan y Abe Cunningham).
Un arpegio impio y con chorus (muy del género) abrió “Sextape”, con Moreno en la segunda guitarra y las imágenes de una chica bajo el agua del videoclip.
Chino Moreno de Deftone. Foto: Gentileza Andie Borie.
Regresaron al metal sincopado con voz melódica en “Swerve City”. Desde el monitor incitó a “Buenos Aires” a saltar. En la pausa tuvieron su “olé, olé”, porque entran en la métrica.
Ahora el arpegio de Carpenter sumó delay y a Chino de nuevo en la Gibson SG blanca para despegar con ángel stars, terminando en una base trabada.
“Déjenme ver a todos: hermosos”, dijo el frontman desde su atalaya, antes de “Ecdisis”, con lava en las pantallas. Con cambio de guitarra volvieron a pudrirla con “Headup”, y se pusieron más melódicos en “Infinite source”.
“Está polvoriento aquí, dijo el vocalista, y corearon su apodo mientras tomaba agua. Carpenter pasó a una Jackson azul antes de “Hole in the Earth”.
Frank Delgado, el hombre de los samplers, disparó unas voces desfiguradas en “Change (In the House of Flies)”. Un zumbido espacial renovó el aire para “Genesis”.
“Te amo”, le grito una voz viril a Chino, que estaba ocupado en detonar “Milk of the madonna” con su apoteosis de cierre.
Pero no era el final: unos stages con cascos de obrero prepararon todo para los bises, empezando con “Cherry Waves”, con sonidos electrónicos y un bajo recargado; con una ailarina entre las llamas en la pantalla.
“¿Disfrutaron esta noche? Gracias por estar con nosotros hoy. ¿Están listos?” preguntó Moreno en “My Own Summer (Shove It)”. Redondearon el set bien arriba con “7 Words”, y dejaron un disco sonando mientras se sacaban las fotos de rigor.
La reina del baile
Sabrina Carpenter apareció en las pantallas como conductora de noticiero, avisando la hora de inicio de su concierto. Y surgió de verdad, en un balcón de la escenografía (dentro de la cual estaban los músicos), enfundada en un body azul metalizado con botas blancas.
Bajó para reunirse con su cuerpo de baile a nivel del escenario y hacer un trencito en “Busy Woman”. Le cantó a la cámara en “Taste”, entre olas de gritos. Se separaron chicos y chicas como en una comedia musical para “Good Graces”, mostrando que es una petisa alegre con sonrisa de prom queen, y totalmente consciente de las reacciones que genera. Ya no es sólo una chica Disney, y es más que la amiga de Taylor Swift.
“¿Como estamos, Buenos Aires? Es un mar de gente ¿Recordarán esta noche por siempre? Subió al primer piso para la folk “Slim Pickins”, brindando con un asistente. Las letras SC bajaron desde el techo, y una publicidad falsa anunció “Manchild”, explotada en las voces femeninas de la audiencia (y de no pocos muchachos). “¿Quieren bailar?”, interrogó, y se puso al frente del grupo para iniciarlo, bajando hasta el frente. Se quedo en la cabecera y se dejó cantar “olé olé, Sabri, Sabri”.
“Tuve el privilegio de tocar antes de ‘ya saben quién’, y quería volver. Para los que no me conocen, mi nombre es Sabrina”, dijo con humildad. Con el guitarrista Caleb Nelson tocando a sus pies, enseñó el tarareo de “Coincidence”. Agradeció que todos se cuiden y tomen agua y anunció una canción del álbum “Man’s Best Friend”: “Never Getting Laid”, a solas con su guitarrista, sentados en el borde de la cabecera, frente a un mar de linternas de celulares.
El salto fue a un arreglo de cuerdas que introdujo “Because i liked a boy”, un poco susurrada y emotiva, rematada de rodillas, entre fuegos artificiales. Pidió “griten por mí” (lo iban a hacer igual) y retornó al pop con “House Tour”.
Otro anuncio televisivo trajo una competencia de baile por parejas, con la N° 4 integrada por dos hombres (metieron una rutina breaker, nada que irritsria a Donald Trump). Con nuevo vestuario (top y culotte plateados con flecos metálicos, y zapatos de taco) “Sabri” volvió para Tears, y pasó al disco-funk con “Feather”
“Esta canción se llama ‘Nobody’s Son’, ¿la conocen?”, anticipó. Otra publicidad trajo “Bed Chem”, con Sabrina cantando en una cama (un poco de hotel alojamiento) donde fue abordada por dos de los muchachos... y justo terminó el tema.
“Estoy viendo a una persona muy bella en la audiencia. ¿De dónde sos?”, preguntó: era María Becerra, que le mostró con su “vestido bandera” que era La Nena de Argentina”. “Estás arrestada, le dijo Carpenter, y fue el turno de Juno: “déjenme intentar”, dijo la rubia, y disparó una pistola de la que salió nuestra bandera. Hizo cantar a la multitud, antes del solo de guitarra y más cohetes.
“Unas voces gospel abrieron “Please Please Please”, que viró al disco-pop. La solista prometió volver pronto, y anunció “una canción especial”: “Don’t Smile”, con los celulares brillando más que el escenario.
Empezó a saludar para irse, pero quedaba una: “Espresso”, con su propio comercial. Pidió gritos mientras bebía el café de una copa de Martini. Volvió la pirotecnia para acompañar el tema, proclamando el fin de fiesta. Así se fue la pequeña estrella, con la misma sonrisa con la que llegó.
Como after quedaba el DJ set del noruego Kygo, que se hizo tiempo para homenajear a Avicii con “Forever Yours” (que hicieron juntos, acompañads por Sandro Cavazza), y repasar colaboraciones como “Save My Love” (junto a Khalid y Gryfin) y “Wathever” colaboración con Ava Max basada en “Whenever, Wherever” (“Suerte”, en la versión castellana) de Shakira.
Algunos se quedaron hasta el final, desafiando el lunes de trabajo, facultad o escuela. De todos modos, terminó antes que los otros días, dejando lugar a la nostalgia por los días recién vividos.

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