Michael J. Fox volvió a actuar tras seis años: el Parkinson, clave en su regreso a “Shrinking”
El actor retomó su carrera motivado por la forma en que la serie aborda la enfermedad que padece desde joven.
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A seis años de haber anunciado su retiro de la actuación, Michael J. Fox volvió a ponerse frente a cámara con una participación en la serie Shrinking. El regreso no responde a un plan de carrera ni a una estrategia profesional, sino a una conexión personal con la historia que narra la ficción.
El actor, que convive con la enfermedad de Parkinson desde los 29 años, había decidido alejarse en 2020 debido a las dificultades que le generaba la progresión del cuadro, especialmente para memorizar textos y sostener el ritmo de trabajo en los rodajes.
Una decisión sin dramatismo
Al recordar aquel momento, Fox explicó que no se trató de una despedida cargada de emoción. “Fue algo no emotivo y estuvo bien”, señaló en una entrevista, reflejando una aceptación serena de su situación.
Durante ese tiempo, su vida pública se mantuvo vinculada a la concientización sobre el Parkinson y a su trabajo con fundaciones, lejos de la dinámica exigente de la industria audiovisual.
El papel que lo hizo volver
El punto de inflexión llegó al ver el trabajo de Harrison Ford en la misma serie. En Shrinking, Ford interpreta a un terapeuta que también padece Parkinson, una representación que impactó profundamente a Fox.
Esa mirada, que combina sensibilidad y humor, lo llevó a comunicarse con Bill Lawrence, creador de la serie, para expresar su interés en formar parte del proyecto.
Una experiencia distinta en el set
Fox destacó que su participación estuvo atravesada por una nueva forma de entender su trabajo. A diferencia de otras etapas de su carrera, esta vez llegó al rodaje sin la presión física que antes lo condicionaba.
“Fue la primera vez que llegué a un set sin preocuparme por si estaba demasiado cansado o si iba a toser”, comentó, en referencia a los síntomas propios de la enfermedad.
Un mensaje que trasciende la actuación
Más allá del regreso en sí, su participación en la serie aporta una mirada auténtica sobre el Parkinson, tanto desde la ficción como desde su experiencia personal.
Fox valoró especialmente el tratamiento que propone la historia: “La profundidad de los personajes, la calidad de los vínculos, el lenguaje: es una serie hermosa”, sostuvo, destacando el enfoque humano con el que se aborda la enfermedad.
Su vuelta a la actuación no solo representa un hito en su trayectoria, sino también una forma de visibilizar la convivencia con el Parkinson desde un lugar de dignidad, adaptación y sentido del humor.

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