Meryl Streep habló del desgaste físico y emocional de volver a ser Miranda Priestly
La actriz aseguró que retomar el icónico personaje en la secuela de El diablo viste a la moda fue una experiencia exigente, marcada por largas jornadas y un fuerte esfuerzo personal.
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La actriz Meryl Streep reveló el costado más duro de volver a interpretar a Miranda Priestly en la secuela de El diablo viste a la moda. Lejos del glamour asociado al personaje, la multipremiada intérprete reconoció que el rodaje resultó física y emocionalmente agotador.
Streep, de 74 años, confesó que hubo jornadas en las que se sintió “simplemente miserable”, pese a la emoción de reencontrarse con uno de los papeles más emblemáticos de su carrera. Según explicó, el paso del tiempo influyó de manera directa en la experiencia. “No soy la misma mujer que en 2006”, señaló, en referencia al estreno original del film.
Dos décadas después, la actriz volvió a ponerse en la piel de la implacable editora de moda, en un contexto de trabajo que implicó extensas horas de grabación, exigencias estéticas y el uso constante de tacones altos, factores que convirtieron el regreso en un desafío sostenido.
Más allá del vestuario y la imagen, Streep remarcó que sostener la presencia y el carácter de Miranda Priestly requirió una atención permanente a cada detalle. El maquillaje, el vestuario y la precisión en gestos y miradas formaron parte de una rutina exigente que, según indicó, demandó una entrega total.
En contraste con el rodaje original, la actriz destacó que esta nueva etapa se desarrolló en un clima distinto, con un equipo más unido y un vínculo más relajado entre los integrantes del elenco. En ese marco, el regreso también permitió una mirada renovada sobre el personaje, con mayor comprensión de sus matices, sin perder su rasgo intimidante.
La secuela no solo marca el retorno de un personaje icónico del cine contemporáneo, sino que también propone una reflexión sobre el paso del tiempo y las exigencias del oficio actoral, tanto dentro como fuera de la pantalla.

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