VIDEO | Furia, gritos y hasta un cabezazo al palo: la calentura del arquero de Peñarol
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Villa Española empató el partido sobre el final y Kevin Dawson estalló de furia contra un compañero. Luego rompió un cartel publicitario de una patada y cabeceó uno de sus tres palos
El arquero de 29 años Kevin Dawson fue el protagonista del fin de semana en el fútbol uruguayo. Desgraciadamente, no se ganó ese reconocimiento por una serie de buenas atajadas, sino por el alocado episodio que interpretó en los minutos finales del duelo entre su equipo, Peñarol, y Villa Española.
Todo marchaba sobre ruedas para el conjunto de Mauricio Larriera, que se imponía en el marcador desde los 12 minutos del segundo tiempo y cuyo objetivo era obtener los tres puntos para continuar dando pelea en lo más alto del torneo local. Sin embargo, ni locales ni visitantes iban a imaginar lo que terminó sucediendo.
A los 90 minutos, y con el tiempo adicional llegando a su fin, el arquero de Villa Española se convirtió en el héroe del partido al empatar con un gol de tiro libre desde atrás de mitad de cancha. Un tanto que despertó la ira casi incontrolable de Dawson, que culpó a un defensor por lo ocurrido, pateó un cartel y se golpeó en reiteradas ocasiones la cabeza contra uno de los postes.
Si bien el disparo pretendía ser un centro, con todos los jugadores dentro del área buscando el tan ansiado gol sobre el final, la pelota fue tomando aires de tiro al arco hasta que finalmente, tras una mala salida del arquero rival, terminó entrando por encima de él.
Mientras todos corrían a festejar junto al banco de suplentes, se pudo escuchar claramente la voz de Dawson en un estadio totalmente vacío, producto de la pandemia por coronavirus. “¡¿Para qué me decís que se va?!”, vociferaba una y otra vez el jugador de 29 años.
Las cámaras se quedaron con sus reacciones tras el fallo, que no quedaron solo en una recriminación verbal a un compañero sino que fueron más allá de eso cuando se acercó a uno de los carteles de publicidad y le lanzó una patada con la que terminó rompiéndolo.
Luego, tras explotar la botella de agua contra el césped, hizo lo inexplicable: cabeceó dos veces uno de sus palos mientras continuaba gritándole a uno de los suyos.
Infobae

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