Seattle se tomó revancha y gritó campeón: los Seahawks aplastaron a los Patriots en la Super Bowl LX
Con una defensa asfixiante y una actuación consagratoria de Kenneth Walker III, los Seattle Seahawks vencieron 29-13 a New England en la Super Bowl LX, frustraron el séptimo anillo de los Patriots y sellaron una revancha histórica once años después
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Los Seattle Seahawks escribieron una página dorada en su historia y se tomaron revancha. En la Super Bowl LX, disputada este domingo, el equipo del noroeste estadounidense derrotó con autoridad a los New England Patriots por 29 a 13, apoyado en una defensa demoledora que neutralizó por completo a su rival y evitó que los Pats alcanzaran un histórico séptimo título en la NFL.
Once años después de aquella dolorosa final perdida ante el mismo adversario, Seattle se quedó con su segundo anillo de Super Bowl y el primero desde 2014. Esta vez no hubo milagros ni finales cerrados: el dominio fue claro y sostenido desde el inicio.
El gran protagonista de la noche fue Kenneth Walker III, quien acumuló 135 yardas por tierra y fue elegido Jugador Más Valioso (MVP) del Super Bowl, convirtiéndose en el primer corredor en obtener ese reconocimiento desde Terrell Davis en 1998. A su vez, la defensiva de los Seahawks capturó en seis oportunidades al mariscal rival Drake Maye, incluyendo una jugada decisiva: un strip-sack de Uchenna Nwosu, recuperado y devuelto 44 yardas hasta la zona de anotación.
En ofensiva, Seattle se apoyó en la precisión de Jason Myers, autor de cinco goles de campo, una marca inédita en la historia del Super Bowl, y en la solvencia de Sam Darnold, quien lanzó un pase de touchdown de 16 yardas para AJ Barner. Darnold se transformó así en el cuarto quarterback en ganar la Super Bowl en su primera temporada con un equipo, una lista selecta que integran Tom Brady, Trent Dilfer y Matthew Stafford.
Defensa total desde el arranque
El partido quedó prácticamente condicionado desde el comienzo. En la primera mitad, New England se vio obligado a despejar en sus cinco posesiones y no logró cruzar la yarda 43 rival durante tres cuartos completos. Seattle se fue al descanso 9-0 arriba gracias a tres goles de campo de Myers y amplió la diferencia en el complemento tras capitalizar errores claves de su rival.
Los Patriots recién lograron descontar con una conexión larga entre Maye y Mack Hollins, pero cualquier intento de reacción fue sofocado de inmediato por la defensa de Seattle. El touchdown defensivo de Nwosu terminó de sentenciar el encuentro y dejó sin respuestas al conjunto dirigido por Mike Vrabel, en su primera temporada como entrenador principal.
Seattle cerró la noche recuperando la patada corta final y desató el festejo. La revancha estaba consumada: con autoridad, personalidad y una defensa implacable, los Seahawks volvieron a lo más alto de la NFL.

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