Morla declaró en el juicio por Maradona y defendió su rol: “Fui su apoderado hasta su muerte”
El exabogado del ídolo habló por primera vez ante el tribunal de San Isidro. Detalló cómo era su vínculo con Diego Maradona, se refirió al rol de Leopoldo Luque y Carlos Díaz, y recordó la última llamada que recibió antes del fallecimiento.
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Matías Morla declaró por primera vez en el juicio que investiga la muerte de Diego Armando Maradona y volvió a quedar en el centro de la escena por una frase que marcó el inicio de su testimonio: “Fui su mejor amigo, su apoderado y trabajamos juntos. Fui su apoderado hasta su muerte”.
La audiencia se desarrolló en los Tribunales de San Isidro, donde avanza el debate oral por las presuntas responsabilidades del equipo de salud que asistió al exfutbolista durante sus últimos días en la casa del barrio privado San Andrés, en Tigre.
El testimonio de Morla era uno de los más esperados por el vínculo que mantuvo durante años con Maradona y por las fuertes diferencias que sostiene con parte de la familia del ídolo, especialmente con Dalma y Gianinna.
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El vínculo con Maradona y su rol en los negocios
Durante su declaración, Morla explicó que su función principal era la de apoderado, representante y administrador de los negocios de Maradona. Según detalló, se ocupaba de la gestión comercial, la presentación de contratos y distintas tareas vinculadas a la actividad profesional del exjugador.
El abogado sostuvo que su relación con Diego combinaba aspectos laborales y personales. También señaló que mantenía contacto con Leopoldo Luque y con el psicólogo Carlos Díaz, aunque aclaró que el vínculo con ambos estaba relacionado con el trabajo en torno al exfutbolista.
En ese tramo de la audiencia, Morla afirmó que tuvo mayor afinidad con Díaz y que fue él quien decidió su ingreso al entorno profesional de Maradona por su experiencia en adicciones.
Morla también se refirió al funcionamiento del equipo que rodeaba a Maradona durante la etapa posterior a la internación en la Clínica Olivos. Ante preguntas del fiscal Patricio Ferrari, indicó que al principio no siempre se le informaban a Carlos Díaz algunas cuestiones relacionadas con cuándo podía ver al paciente.
Según su declaración, con el paso de los días detectó una dinámica interna que, a su entender, dificultaba la circulación de información. En ese contexto, defendió el trabajo del psicólogo y lo presentó como una figura importante dentro del tratamiento.
Sobre Leopoldo Luque, en cambio, Morla sostuvo que Maradona confiaba plenamente en él. Dijo que Diego lo quería mucho y que se mostraba contento cuando lo veía. De todos modos, evitó hacer afirmaciones concluyentes sobre responsabilidades penales y remarcó que esa definición corresponde al tribunal.
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La casa de Tigre y las condiciones del lugar
Uno de los puntos centrales de la declaración fue la internación domiciliaria en la vivienda del barrio San Andrés. Morla afirmó que la decisión sobre ese esquema de atención fue tomada por médicos y familiares, y aseguró que él no eligió la casa donde murió Maradona.
El abogado describió el lugar en términos críticos y sostuvo que no lo consideraba adecuado para Diego. También señaló que la habitación estaba armada de manera precaria y que no observó un dispositivo médico acorde a la situación del exfutbolista.
Ese punto coincide con otras declaraciones incorporadas al debate, en las que se discutió si la internación domiciliaria contaba o no con los recursos necesarios para asistir a un paciente en el estado en el que se encontraba Maradona.
La última llamada con Diego
Morla recordó además la última conversación telefónica que mantuvo con Maradona antes de su muerte, ocurrida el 25 de noviembre de 2020. Según relató, el llamado fue el sábado previo al fallecimiento.
El abogado dijo que Diego le pidió que fuera a verlo. Morla respondió que podía ir en ese momento, pero el exfutbolista le habría contestado que fuera al día siguiente. La comunicación, según su testimonio, duró apenas unos segundos y le resultó extraña.
También aseguró que en los días previos había notado cambios en la voz de Maradona, a la que describió como poco habitual. Para Morla, ese dato llamó la atención en el contexto del deterioro que atravesaba el exjugador.
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La relación con el entorno de Maradona
En otro tramo, Morla explicó cuál era el rol de Jonathan Espósito, sobrino de Maradona, y de Maximiliano Pomargo, ex cuñado del ídolo. Según declaró, Espósito había sido incorporado por pedido del propio Diego, luego de quedarse sin trabajo, y se ocupaba de acompañarlo y asistirlo en tareas cotidianas.
Sobre Pomargo, indicó que cumplía funciones como asistente personal, acompañaba a Maradona y colaboraba con distintas cuestiones de su rutina. Morla sostuvo que ambos cobraban mediante transferencias realizadas desde su oficina.
El exapoderado también fue consultado por el estado emocional de Maradona y vinculó algunos episodios de consumo de alcohol con momentos personales conflictivos. En particular, mencionó las crisis afectivas que, según su mirada, atravesaba el exfutbolista.
El cruce por los mensajes sobre Dalma y Gianinna
La audiencia tuvo otro momento de tensión cuando la fiscalía exhibió mensajes antiguos en los que Morla se refería de manera despectiva a Dalma y Gianinna Maradona.
Frente a esa situación, el abogado pidió disculpas. En la sala, Gianinna siguió la declaración con gestos de evidente malestar, en una jornada atravesada por la tensión familiar y judicial que rodea al caso desde el inicio.
La declaración de Morla sumó nuevos elementos al juicio por la muerte de Maradona, especialmente sobre el vínculo entre el entorno personal, el equipo médico y quienes tomaban decisiones alrededor del Diez.
El proceso busca determinar si los profesionales imputados actuaron con responsabilidad penal durante la internación domiciliaria que terminó con la muerte del ídolo argentino. Mientras tanto, cada testimonio vuelve a reconstruir los últimos días de una figura que sigue generando impacto deportivo, social y judicial.

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