Mateo, el niño de 10 años que vendió golosinas para cumplir su sueño de ver a la Selección en el Mundial
Ante la imposibilidad económica de su familia para viajar a Estados Unidos, el pequeño ideó un emprendimiento junto a sus padres. Vendió bolsitas de gomitas durante un año y logró reunir el dinero para estar presente en el Mundial 2026.
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En medio de la pasión mundialista por la Selección Argentina, una historia de esfuerzo y perseverancia llegó desde Estados Unidos. Mateo tiene apenas 10 años y cumplió el sueño de muchos hinchas: viajar al Mundial para alentar a la Scaloneta.
Pero detrás de ese momento hubo mucho trabajo. Cuando junto a su familia hicieron cuentas y vieron que el viaje parecía imposible, el niño decidió buscar una alternativa.
“Hace un año que venimos haciendo de todo para estar acá”, contó orgulloso.
De vender en una plaza a cumplir un sueño mundialista
La idea nació cuando Mateo les planteó a sus padres que quería viajar para ver a la Selección. Al entender que el dinero no alcanzaba, propuso una solución inesperada.
“Le pedí a mi mamá que me prestara plata y con eso compré muchas gomitas”, explicó.
El comienzo no fue sencillo. Primero salió a vender bolsitas en una plaza a un valor de mil pesos, pero los resultados no eran los esperados. Sin rendirse, cambió la estrategia: incorporó más variedad, aumentó la cantidad de golosinas y comenzó a recorrer lugares con mayor circulación de personas.
Con el tiempo, las ventas crecieron y el pequeño emprendimiento familiar empezó a acercarlo cada vez más a su objetivo.
El apoyo de su familia y la solidaridad de la gente
Su mamá, Natalia, recordó la emoción que sintió cuando Mateo le presentó la propuesta. “Cuando sacamos números con el padre, vimos que era bastante plata y le dijimos que no sabíamos si se iba a poder. Él me dijo: ‘No importa mamá, prestame plata, yo compro gomitas, las revendo y te la devuelvo para ayudarlos’”, relató.
El proyecto terminó involucrando a toda la familia. Su papá, Matías, acompañó al niño en cada jornada de venta y muchas personas que conocieron su historia decidieron colaborar comprándole varias bolsitas. “La gente tiene un corazón enorme, se recopilaban y le compraban de a cuatro o cinco bolsitas”, contó su mamá.
El premio: estar cerca de la Selección
Después de meses de esfuerzo, Mateo finalmente pudo ingresar al estadio y vivir la experiencia que había imaginado durante tanto tiempo. Para él, estar allí fue “emocionante” y significó la recompensa a un año de trabajo, organización y compromiso.
Su familia dejó un mensaje para otros chicos y padres: los sueños pueden alcanzarse cuando hay acompañamiento, responsabilidad y constancia. “Los sueños se cumplen. Con esfuerzo, constancia y responsabilidad se puede”, expresó Natalia.

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