Escándalo en Boca: jugadores a las trompadas, bochornoso arbitraje, gases lacrimógenos y el plantel a la comisaría
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Fue una noche de las catalogadas como ¨Históricas¨ en la Copa Libertadores, pero no por algo positivo futbolísticamente, sino por lo sucedido en el partido y el post. Al plantel Xeneixe le anularon un claro gol, el plantel terminó eliminado de la copa, y en los pasillos los jugadores terminaron a las trompadas con la seguridad. Como si no fuera poco, varios protagonistas fueron imputados, y todo el equipo pasó la noche en las afueras de una comisaría dentro de los colectivos mientras declaraban. Crónica de un problema anunciado.
En la semana se había hablado bastante sobre lo ocurrido hace días en el encuentro Boca-Mineiro, disputado en ¨La Bombonera¨. Allí, el plantel de Miguel Ángel Russo empató en un encuentro muy reñido ante la visita que, se vio ampliamente beneficiada por un gol anulado por parte de los ¨Xeneixes¨ tras haber sido anulado por el VAR, en lo que describieron como un ¨ofsside¨ que tanto propios como ajenos lograron ver. Además, mientras la decisión se tomaba y el árbitro era consultado, un enérgico Nacho Fernández (Actual Mineiro y ex-River) hablaba constantemente al referee para que revea la situación una y mil veces. El resultado fue escandaloso: No fue gol, se caldeó el partido y las patadas estuvieron a la orden del día. No solo eso, sino que el técnico horas después manifestó que ¨fueron mal tratados por parte del plantel y que cuando vayan a Brasil serán tratados de la misma manera¨. El termómetro nunca bajaba la temperatura.
Ya con la guardia alta, Boca aterrizó en Brasil buscando dar vuelta la historia y lograr pasar de fase en la Copa Libertadores. El juego fue nuevamente reñido y disputado, sin embargo sucedió lo que pocos pensábamos que se podría repetir: tras un centro por parte de los argentinos y un error del arquero, Weigandt empujó el balón a la red y el VAR anuló la conversión por un supuesto offside, cosa que hizo estallar de bronca a la visita. Incluso, mientras se tomaba la decisión, hubo empujones y grandes cantidades de insultos entre los equipos, lo que decantó en la expulsión de un miembro del cuerpo técnico para cada bando.
Tras la acción polémica en Brasil, hubo aproximaciones de ambos lados, con una atajada de Rossi ante Dylan Borrero como situación más concreta. Pero tal fue la paridad en los 180 minutos, que debieron resolver por penales el pasaje a la siguiente fase.
Y allí Mineiro fue más eficaz. El portero Everson contuvo dos remates e Izquierdoz remató el suyo por encima del travesaño. El propio guardameta cerró la serie y dejó a Boca con un poderoso sabor a injusticia, por las dos acciones que pudieron definir el cruce dentro de los 180 minutos.
Luego del partido se produjeron incidentes en las instalaciones del Estadio Mineirao, que fueron protagonizados por integrantes de la delegación visitante, la Policía y dirigentes del Galo.
Durante el partido, la delegación Xeneize, enardecida por el gol anulado a Marcelo Weigandt a instancias del VAR, ya había tenido roces con los agentes de seguridad y con Sergio Coelho, presidente del elenco rival, al que en medio del caos posterior se lo ve arrojando botellas. Cascini y Marcelo “Chelo” Delgado, integrantes del Consejo del Fútbol, fueron al vestuario de los árbitros y discutieron con las autoridades. Comenzó como una protesta airada, pero fue levantando la temperatura. En el medio del ida y vuelta aparecieron el propio Russo y su ayudante, Leandro Somoza.
Un empleado de seguridad, identificado con una pechera con el N° 145, pareció decirle algo que sacó de eje al ex mediocampista, que arremetió contra él y todo lo que se puso por delante suyo. El tumulto terminó en un escándalo. La pelea terminó con Villa lanzando un dispenser y una valla, Bermúdez a los insultos e Izquierdoz y Marcos Rojo a las trompadas. El plantel, que fue reprimido con gases lacrimógenos, regresó al campo de juego.
Hubo 9 personas del conjunto azul y oro que fueron imputadas por la gresca y el vuelo pactado para las 2 de la mañana del miércoles tuvo que ser reprogramado para las 15. El plantel pasó la noche en Brasil a bordo de micros, en la puerta de una comisaría, en donde se están labrando actas y otros trámites vinculados a la pelea registrada en el estadio.
Las personas que habrían sido identificadas por las autoridades locales en la gresca son dos integrantes del Consejo de Fútbol, Raúl Cascini y Jorge Bermúdez, los jugadores Carlos Izquierdoz, Javier García, Sebastián Villa, Carlos Zambrano, Marcos Rojo, el ayudante de campo Leandro Somoza y el entrenador de arqueros Fernando Gayoso. Algunos de ellos fueron citados a declarar y deberán pagar una fianza de 9 mil reales para poder regresar a la Argentina.
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